En la sala de los ingenieros civiles, durante la reunión del 24 de enero, según informa (el 26 de enero) el «Telégraf»{146}, ocurrió el siguiente incidente:

«Sube al estrado V. V. Vodovozov y recuerda a la asamblea el incidente del teatro Németti. “Pregunté allí si era cierto que Miliukov llevaba negociaciones con Stolypin a espaldas del elector. En respuesta se oyeron gritos: ‘¡mentira! ¡calumnia!’, y el profesor Gredeskul respondió diciendo que Miliukov es una persona honesta, en quien el partido confía incondicionalmente. No dudo en absoluto de la honestidad personal de Miliukov, pero esas negociaciones tuvieron lugar. Ni siquiera Miliukov las niega. Hoy, en el periódico ‘Rech’, escribe que habló con Stolypin acerca de la legalización del partido de la libertad popular, y que se le hicieron propuestas inaceptables. Miliukov, sin embargo, oculta cuáles fueron esas propuestas. ¡Si son viles, hay que hacerlas públicas, hay que clavarlas… en la picota ante todo el pueblo!”

— ¡Cierro la reunión! — declara el comisario.

El público, con ruido y silbidos, se dirige hacia la salida. Los organizadores de la reunión se dirigen a Vodovozov con agudos reproches, y el comisario envía al estrado a un par de guardias municipales, por si acaso».

El Sr. Vodovozov no merecía agudos reproches, sino reconocimiento por sus intentos de desenmascarar las negociaciones de Miliukov con Stolypin. A un político sólo pueden reprocharle por ello o bien los pequeñoburgueses, que no comprenden los deberes del ciudadano, o bien quienes desean ocultar al pueblo la maniobra de los cadetes. No sabemos a cuál de estas categorías pertenecían los organizadores de la reunión en la que el ponente era el cadete Nabókov.

La cuestión de las negociaciones de Miliukov con Stolypin reviste una importancia enorme. Mil veces se equivocan quienes tienden a menospreciar esta cuestión, quitársela de encima, declararla un escandalillo sin importancia. Quien teme el escándalo, no toma conciencia de su deber cívico de desenmascarar las lidvaliadas políticas.

Las negociaciones de Miliukov con Stolypin constituyen precisamente un fragmento de lidvaliada política, donde, en lugar de la codicia monetaria y el fraude penalmente perseguibles, tenemos la trapisonda política, falta de escrúpulos y delictiva de un partido que abusa de las grandes palabras «libertad popular».

Ya señalamos en el periódico «Trud»{147} que Miliukov oculta al pueblo en qué consistían las «condiciones» de Stolypin. También oculta si hubo una sola audiencia o varias, y cuándo tuvieron lugar. Asimismo oculta si fue Stolypin quien lo llamó o si fue Miliukov quien solicitó la audiencia. Oculta, por último, si hubo resoluciones al respecto en el CC[1] y en el CC[2] de los cadetes, y si se enviaron comunicaciones del centro a las provincias.

No es difícil ver que de estos datos depende una valoración completa del proceder zubatovista de los cadetes. Sólo las cosas malas se ocultan al pueblo. El Sr. Vodovozov tiene razón cuando dice que hay que hacerlas públicas. Y el Sr. Vodovozov está obligado a continuar sus denuncias si quiere que los ciudadanos conscientes de sus deberes políticos lo miren como a un político honesto y firme, consecuente, y no como a un periodistillo en busca de sensaciones. Cuando se trata de vilezas en asuntos de interés público, el deber del ciudadano es obligar a hablar a quienes las encubren.

Quien sepa algo de estas vilezas y quiera cumplir con su deber de ciudadano, está obligado a forzar a los Miliukov a querellarse contra él por calumnia y, ante el tribunal, desenmascarar al líder cadete, ¡que a espaldas del pueblo, en pleno combate electoral del pueblo con el viejo régimen, acude por la puerta de servicio a ver al jefe del viejo régimen!

Planteamos al Sr. Miliukov y al partido k.-d. preguntas abiertas:

1. ¿Cuándo tuvo lugar la audiencia o cuándo exactamente tuvieron lugar las audiencias de Miliukov (¿y sus amigos?) con el Sr. Stolypin?

2. ¿Invitó Stolypin a Miliukov a su despacho? ¿Y no sabía Miliukov algo sobre aquellas condiciones «viles» (según la expresión del Sr. Vodovozov) de las cuales Stolypin quería hablar con él?

3. ¿Cuándo exactamente se celebró la reunión del CC[3] y del CC[4] de los cadetes (o de ambos comités juntos) respecto a las propuestas de Stolypin? ¿No se decidió allí dar algunos pasos al encuentro de esas propuestas? ¿No se escribió algo al respecto a las provincias?

4. ¿En qué relación se encuentra la audiencia de Miliukov con Stolypin y, en general, ciertos pasos de ambos señores al encuentro mutuo, con el carácter del comportamiento de los cadetes en la «conferencia» del 18 de enero con el bloque pequeñoburgués?

Volveremos —y probablemente más de una vez— a las denuncias sobre la «audiencia» del cadete con el centurionista. Todavía demostraremos, con todos los documentos accesibles a una persona alejada, que precisamente en estas negociaciones de los cadetes con los centurionistas reside la causa del fracaso del bloque común de los «izquierdistas» con los k.-d., que muchos deseaban y contra el cual siempre luchamos.

Y por ahora, diremos:

¡Que sepan el Sr. Miliukov y el partido k.-d. que no sólo un Vodovozov, sino muchas y muchas más personas, realizarán todos los esfuerzos para desenmascarar esta lidvaliada política!

«Zrenie» nº 2, 4 de febrero de 1907

Se publica según el texto del periódico «Zrenie»