Acabamos de recibir una hoja impresa titulada «¿Por qué nos vimos obligados a abandonar la conferencia? (Declaración de 31 miembros de la conferencia, presentada al CC)».

¡Los mencheviques no pronuncian aquí ni una sola palabra sobre el aspecto de principio del asunto! El paso de partido obrero a bloque pequeñoburgués (mencheviques, socialrevolucionarios, trudoviques y socialistas populares), y de este último a los kadetes, — todo esto, sin duda, no interesa al proletariado. Los protestantes no quieren dar explicaciones de fondo, se sitúan exclusivamente en el terreno formal.

Examinemos, pues, sus argumentos formales. Estos argumentos son de tres tipos: 1) La historia del Comité de Petersburgo y su organización no democrática. 2) La aprobación incorrecta de los mandatos por la conferencia. 3) La negativa de la conferencia a dividirse en conferencia de la ciudad y conferencia de la gubernia.

Con respecto al primer argumento preguntamos: ¿qué tiene que ver el CP? ¡Si para la conferencia se realizaron elecciones especiales!

En esencia, los mencheviques dicen una mentira flagrante acerca de la historia del CP y su organización presuntamente no democrática. Merece la pena señalar, simplemente como curiosidad, que, por ejemplo, el Distrito Letón (de cuya inclusión se quejan los mencheviques) fue incluido aún antes del Congreso de Unificación, es decir, cuando en el CP había igual número de bolcheviques y mencheviques. ¡En consecuencia, los propios mencheviques reconocieron voluntariamente la justeza de la inclusión de los letones hace más de medio año! O también: los mencheviques se quejan de que el CP admitía la cooptación de un determinado número de miembros. ¡Olvidan añadir que fueron los propios mencheviques quienes hicieron aprobar esa posibilidad de cooptación! Por estos ejemplos se puede juzgar cuán justa es esta crítica tardía de cómo se fue formando el CP.

Segundo argumento. La conferencia, por lo visto, aprobó incorrectamente los mandatos. Los mencheviques se niegan a reconocer los votos de los dependientes de comercio y presentan la siguiente distribución de votos, que ellos consideran la única correcta: bolcheviques – 1560 más los votantes por la plataforma del bloque revolucionario – 180, total – 1740; mencheviques – 1589. O bien, en mandatos, incluyendo los restos: bolcheviques – 35, mencheviques – 32 (véase la página 8 del folleto menchevique).

¡Sólo nos queda subrayar que, también en opinión de nuestros severos críticos, los bolcheviques tenían y debían tener mayoría en la conferencia!

Todos saben, camaradas, que los «disidentes» (plataforma del bloque revolucionario) también son bolcheviques. Y si vosotros mismos reconocéis que los bolcheviques tendrían 35 mandatos frente a 32 incluso si los mandatos los aprobaran los mencheviques, ¿a qué viene entonces todo ese escándalo?

Vosotros mismos os veis obligados a reconocer que la socialdemocracia petersburguesa es una socialdemocracia bolchevique.

Pero examinemos también cómo critican los mencheviques la verificación de los mandatos por la conferencia.

En absoluto quieren contar los votos de los dependientes de comercio. ¿Por qué? «Con el pretexto de la imposibilidad de celebrar reuniones — leemos en la hoja — el colectivo dirigente de los dependientes de comercio, tras un intento de encuesta entre sus miembros que arrojó apenas unos 100 votos, recibió del CP el derecho de elegir a 5 representantes, calculando, no se sabe por qué, a razón de 1 por cada 60 miembros, cuando el total de dependientes organizados es de 313…» (pág. 4).

La dificultad de organizar una reunión de los dependientes de comercio es de todos conocida. ¿Qué fundamentos hay para calificar esto de «pretexto»? ¿Qué fundamentos hay para excluir por completo a los 313 dependientes organizados (es decir, miembros del partido)? ¿No reconocéis vosotros mismos el intento de encuesta, es decir, las medidas tomadas por el colectivo para que se pronunciasen todos los miembros del partido?

Y al elevar la norma de 50 a 60, el propio CP ya reconoció con ello que el carácter de la representación no era del todo democrático.

Distrito de Moscú. Entre los votos impugnados, los mencheviques cuentan 185 votos bolcheviques. Al mismo tiempo, los propios autores de la hoja, en la columna «motivos de la impugnación de las elecciones», escriben literalmente lo siguiente: «Impugnados de manera condicional, para el caso de que los bolcheviques no aprobaran elecciones análogas en otro distrito».

Bonito, ¿verdad? ¡Los mencheviques impugnaron los mandatos bolcheviques de forma condicional, por si acaso!! Al hacer el balance, ellos mismos dicen que «el número de votos que debían realmente ser desestimados» entre los bolcheviques no era de 300, sino de 115, es decir, ¡ellos mismos reconocen que 185 debían ser aprobados!

Así pues, la impugnación «condicional» de votos que en realidad debían ser aprobados: ¡esos son los procedimientos de los mencheviques!

Y estas personas todavía se permiten hablar de la incorrecta representación en la conferencia…

Los propios mencheviques consideran que el número de votos indiscutibles es: 1 376 para los bolcheviques, 795 para los mencheviques. Así que, estimados camaradas, ¡incluso admitiendo ese método de una originalidad nunca vista de «impugnación condicional», no habéis podido impugnar la aplastante mayoría de los votos bolcheviques!

De los 789 votos mencheviques impugnados por los bolcheviques (según datos de la hoja), destacan 234 votos del Distrito de Výborg. En la columna «motivos de la impugnación» leemos: «Elecciones no realizadas por plataformas, aunque hubo debates». Los debates no demuestran en absoluto que los propios votantes se hayan pronunciado por los bloques con los kadetes; por consiguiente, la conferencia obró correctamente al negarse a entregar a los partidarios de los bloques con los kd. los votos que no se expresaron directa e inequívocamente a favor de éstos. La conferencia elevó la norma de representación de esos 234.

Además, los bolcheviques impugnaron 370 votos del subdistrito Franco-Ruso (Distrito de la Ciudad). En la columna «motivos de la impugnación» leemos: «sin plataformas: 100, y una parte (270) por elecciones de dos grados con debates».

Como veis: ¡fuera los votos de los dependientes, a pesar del «intento de encuesta»! En cambio, todos los votos mencheviques deben ser reconocidos, ¡a pesar de las elecciones de dos grados, que en realidad en nada se diferencian del método por el cual los dependientes enviaron a sus representantes! No, camaradas mencheviques, vuestra defensa de los mandatos mencheviques es mala.

Sobre la división de la conferencia, los mencheviques hablan muy brevemente: «a pesar de toda la racionalidad de esta propuesta…», la conferencia la rechazó (pág. 5). Y en la página siguiente se desvela sin modestia el secreto de esa «racionalidad»: «dentro de los límites de la propia ciudad, la enorme mayoría (¿?!) pertenecía a los mencheviques» (¡si se cuentan los votos al modo menchevique, es decir, excluyendo a todos los dependientes, e incluyendo a todos los del subdistrito Franco-Ruso y del distrito de Výborg!).

¡He ahí la cuestión! Racional era dividir para fabricar un predominio menchevique. Truco nada complicado. ¿Por qué olvidasteis contar, camaradas, cómo se podría dividir «racionalmente», por ejemplo, el distrito del Ferrocarril? ¿O por qué el CC no hizo una propuesta racional de que se dividieran la conferencia de Vilna, la de Odesa, etc.??

Las protestas formales de los mencheviques son un vano e insustancial remilgo. Lo serio es su decisión de pasarse a los kadetes. Y sobre esto, los 31 protestantes guardan el más completo silencio.

«Proletari» núm. 12, 25 de enero de 1907.  
Se publica según el texto del periódico «Proletari».