Dentro de poco se celebrarán en la ciudad de Petersburgo las elecciones a la Duma Estatal. Los electores urbanos, cuyo número asciende a unos 130 mil, deben elegir en toda la ciudad 160 compromisarios. Estos 160 compromisarios, junto con los 14 compromisarios obreros, elegirán 6 diputados para la Duma.

¿A quién hay que elegir para la Duma?

En las elecciones de Petersburgo luchan tres partidos principales: los de las Centurias Negras (partidos derechistas), los kadetes (el partido de la llamada libertad popular) y los socialdemócratas.

Es posible que los partidos pequeños y las tendencias menores (trudoviques, gentes sin partido, socialistas populares, radicales, etc.) se adhieran en parte a la lista de los kadetes y en parte a la lista socialdemócrata. Esto aún no se ha decidido definitivamente.

En todo caso, es indudable que en Petersburgo habrá tres listas de candidatos: la de las Centurias Negras, la kadete y la socialdemócrata.

Todos los electores deben, por tanto, comprender con claridad a quién llevan a la Duma:

- ¿A los de las Centurias Negras, es decir, a los partidos derechistas que sostienen al gobierno de los tribunales militares de campaña, a los que están a favor de los pogromos y de las violencias?
- ¿A los kadetes, es decir, a los burgueses liberales que van a la Duma a legislar, o sea, a ponerse de acuerdo con los señores Gurko, los cuales poseen tanto derechos legislativos como el derecho de disolver una Duma que no les sea grata?
- ¿A los socialdemócratas, es decir, al partido de la clase obrera, que lucha a la cabeza de todo el pueblo por la libertad total y por el socialismo, por la liberación de todos los trabajadores de la explotación y de la opresión?

Que cada elector lo sepa: hay que elegir entre tres partidos. Hay que decidir a quién entregar el voto: ¿al defensor de la arbitrariedad y de las violencias policiales, o al capitalista liberal que regatea, por medio de los señores Kutler, con los señores Gurko, o al defensor de los intereses de la clase obrera y de todos los trabajadores?

¡Ciudadanos electores! Os dicen que es posible un acuerdo entre los kadetes y los socialdemócratas, la formación de una lista común.

Eso es falso. Sabed todos que en Petersburgo habrá en todo caso tres listas: la de las Centurias Negras, la kadete y la socialdemócrata.

Os dicen que si los kadetes y los socialdemócratas presentan dos listas distintas, podrían dividir los votos y, de ese modo, ayudar ellos mismos a la victoria de las Centurias Negras.

Eso es falso. Ahora os demostraremos que, incluso en el peor de los casos de división de los votos, es decir, incluso en el caso de que en todas las circunscripciones de Petersburgo los votos se repartieran por igual entre kadetes y socialdemócratas, aun en este caso la victoria de las Centurias Negras en las elecciones de Petersburgo es imposible.

Todos saben que en las elecciones a la primera Duma en Petersburgo hubo dos listas principales de candidatos: la kadete y la de las Centurias Negras (o el llamado bloque, la alianza de los partidos derechistas). Los kadetes vencieron en todas las circunscripciones de Petersburgo.

Ahora habrá tres listas: la de las Centurias Negras, la kadete y la socialdemócrata. Es decir, los socialdemócratas cuentan con desgarrar una parte de los votos de los kadetes y atraer a aquellos que no votaron en las elecciones a la primera Duma.

Os dicen que esta división de los votos kadetes y socialdemócratas puede dar la victoria a las Centurias Negras, porque juntos los kadetes y los socialdemócratas serían más fuertes que las Centurias Negras, mientras que, por separado, pueden resultar más débiles, es decir, ser derrotados.

Para comprobar si eso es posible, tomemos las cifras de la votación en todas las circunscripciones de Petersburgo en las elecciones a la primera Duma. Veamos cómo se repartieron los votos entre kadetes y centurias negras en las distintas circunscripciones. A tal fin, tomaremos siempre los peores casos, es decir, el número menor de votos para el kadete (pues distintos candidatos obtuvieron diferentes números de votos) y el número mayor de votos para los de las Centurias Negras.

A continuación, dividimos por la mitad el número menor de votos para los kadetes, dando por supuesto que el socialdemócrata arrancará exactamente la mitad de los votos (éste es el peor caso para nosotros, el mejor para las Centurias Negras).

Comparemos ahora, distrito por distrito, esta mitad del número menor de votos emitidos a favor del kadete con el número mayor de votos emitidos a favor de las Centurias Negras. Obtendremos las siguientes cifras:

Votación en Petersburgo en las elecciones a la primera Duma

| Distritos         | Número menor de votos para el kadete | Número mayor de votos para las Centurias Negras |
|-------------------|--------------------------------------|------------------------------------------------|
| Kazánski          | 3 354                                | 1 905                                          |
| Spásski           | 9 351                                | 10 015                                         |
| Moscóvski         | 8 323                                | 4 011                                          |
| Narvienski        | 1 395                                | 1 038                                          |
| Kolómenski        | 1 951                                | 795                                            |
| Alieksándro-Nievski | 1 764                              | 956                                            |
| Petersbúrgski     | 3 542                                | 1 716                                          |
| Výborgski         | 3 613                                | 2 094                                          |
| Litiéiny          | 3 106                                | 2 769                                          |
| Rozhdéstvienski   | 3 444                                | 3 271                                          |
| Vasilieóstrovski  | 4 058                                | 3 407                                          |
| Piotrovski        | 1 531                                | 1 545                                          |

De estas cifras se desprende con claridad que, aun en el peor reparto de los votos kadetes en dos partes, las Centurias Negras habrían vencido en las elecciones de 1906 sólo en tres distritos de los 12. Habrían tenido únicamente 46 compromisarios de 174 (160 por la ciudad y 14 de los obreros). Esto significa que las Centurias Negras no habrían podido entrar en la Duma en las primeras elecciones, ni siquiera en el caso de que en todos los distritos los votos kadetes se hubieran dividido en dos partes iguales entre la lista kadete y la socialdemócrata.

Así pues, quienes asustan al elector con la posibilidad de una victoria de las Centurias Negras en caso de división de los votos entre kadetes y socialdemócratas, engañan al pueblo.

De la división de los votos kadetes y socialdemócratas no pueden vencer las Centurias Negras.

Los kadetes difunden a propósito rumores falsos sobre el «peligro centurionegrista» para apartar al elector de votar a los socialistas.

¡Ciudadanos electores! No creáis los cuentecillos de que la división de los votos kadetes y socialdemócratas puede hacer triunfar a las Centurias Negras. Votad libre y decididamente según vuestra convicción: por las Centurias Negras, por los burgueses liberales o por los socialistas.

Pero tal vez los kadetes, que a través de los periódicos «Riech», «Továrisch», «Sievodnia», «Rodnaia Zemliá», «Rus», «Straná» y otros muchos difunden rumores falsos sobre el «peligro centurionegrista», intenten aducir aún otros argumentos, otras argucias.

Examinemos todos los argumentos posibles.

Tal vez los votos kadetes se rompan no en dos, sino en tres listas. Entonces, ¿las Centurias Negras vencerían en todos los distritos y entrarían en la Duma?

No. Los votos kadetes no pueden romperse en tres listas, porque en total habrá en Petersburgo tres listas. Aparte de las Centurias Negras, los kadetes y los socialdemócratas, ni un solo partido más o menos significativo presenta sus propias listas independientes.

Todos los partidos existentes en Rusia tienen sus representantes en Petersburgo. Todos los partidos y todas las tendencias ya se han pronunciado acerca de las elecciones. Ningún partido, a excepción de los tres principales que hemos nombrado, ni un solo grupito piensa siquiera en una actuación independiente en las elecciones. Todos los partidos pequeños, todas las tendencias, excepto los tres principales, vacilan únicamente entre estas tres listas. Todos los partidos y grupitos progresistas, simpatizantes con la libertad, vacilan solamente entre los kadetes y los socialdemócratas.

Ni uno solo de los partidos «trudoviques», ni los socialistas revolucionarios, ni el comité del Grupo Trudovique, ni los socialistas populares han manifestado deseos de presentar listas independientes. Por el contrario, todos estos partidos trudoviques mantienen conversaciones para adherirse o bien a la lista kadete o bien a la socialdemócrata.

Así pues, quienes digan que los votos kadetes pueden dividirse en tres listas, engañan al pueblo. En Petersburgo habrá únicamente tres listas principales: la de las Centurias Negras, la kadete y la socialdemócrata.

Un segundo argumento posible. Se dice que las aclaraciones del Senado han reducido el número de electores, sobre todo entre las capas pobres, y que debido a ello los kadetes pueden no reunir el número de votos que tuvieron en las elecciones a la primera Duma.

Eso es falso. El total de electores en Petersburgo en las elecciones a la primera Duma era de unos 150.000, y ahora es de unos 130.000. En la votación del año pasado participaron en total unos 60-70 mil. De modo que no hay motivo alguno para temer un cambio en el estado de ánimo y en las opiniones de la masa de electores. No puede estar sometido a ninguna duda el hecho de que, de los 130.000 electores de Petersburgo, la mayoría pertenece a las capas de población de escasos recursos, las cuales sólo por un malentendido, por falta de conocimientos, únicamente en virtud de un prejuicio, podrían preferir al capitalista antes que al obrero. Si todos los socialistas cumplen con su deber de agitación y de ilustración de las masas urbanas, de entre los 130.000 electores pueden contar con seguridad no ya con uno, sino con varias decenas de miles.

Un tercer argumento posible. Se dice que las Centurias Negras pueden fortalecerse en las elecciones del presente año y que no se puede juzgar basándose en las cifras del año pasado.

Eso es falso. De todos los comunicados de la prensa, de todo el desarrollo de las reuniones, de los datos sobre la situación de los distintos partidos, se deduce que en Petersburgo las Centurias Negras no son más fuertes, sino, probablemente, mucho más débiles que el año pasado. El pueblo se ha vuelto más consciente; los octubristas se hunden en cada reunión; y la disolución de la Duma y la política de violencias gubernamentales, la política de los Gurko-Lidval, terminan por apartar a los electores del gobierno. En las primeras elecciones, las Centurias Negras todavía se envalentonaban, mas ahora se han callado por completo, tan pronto como las cosas se han ido acercando a la votación.

Un cuarto argumento posible. Se dice que el gobierno no entrega papeletas a los partidos de izquierda, no les autoriza ni reuniones ni periódicos, etc., y que por eso es más seguro y fiable unirse todas las izquierdas en una sola lista con los kadetes.

Eso es falso. Si el gobierno recurre a la violencia y a la infracción de la ley, a la violación de la libertad de las elecciones, el ánimo de la masa de electores se fortalece por ello. Nosotros, los socialdemócratas, no perdemos a ojos de los electores en las reuniones, sino que ganamos por el hecho de que la policía cierra las reuniones con mayor frecuencia a causa de nuestros discursos. Y en lo que respecta a la lucha contra la infracción de la ley por parte del gobierno, ¿en qué ayuda aquí el acuerdo con los kadetes? No ayudará, sino que perjudicará, pues los kadetes son el partido de oposición más cobarde y más proclive a la traición. ¿Acaso en unión con un partido en cuyo seno se sienta el compañero de ayer de Witte y Durnovo, el ex ministro Kutler, acaso con ese partido se puede luchar verdaderamente contra las violaciones de las leyes por parte de los ministros? Al contrario, precisamente porque los señores Kutler están mucho más cerca de los señores Durnovo y Stolypin que de la masa obrera y de los dependientes de comercio, precisamente por eso nosotros, en interés de la lucha por la libertad, debemos mantenernos independientes del partido de los señores Kutler, del partido de los kadetes.

Supongamos que el gobierno decide echar mano, detener a los compromisarios de izquierda. ¿Acaso ayuda aquí el acuerdo con los kadetes? ¿O es que, de hecho, los socialistas han de confiar en que el kadete Kutler interceda por los revolucionarios ante sus compañeros de ayer, los ministros Stolypin y Gurko?

Hace poco los periódicos informaron de que el Sr. Miliukov, jefe de los kadetes, recibe audiencia de Stolypin para negociar la legalización del partido kadete. ¿Acaso los socialistas han de confiar en que los señores kadetes «consigan» la legalización del partido de los trudoviques, de los socialistas revolucionarios y de los socialdemócratas?

Un socialista que tenga vergüenza y conciencia nunca irá en una lista común con los Kutler y los Miliukov.

¿Pueden los socialdemócratas vencer en las elecciones de Petersburgo?

Los periódicos kadetes, aprovechando que el gobierno no permite periódicos socialdemócratas, repiten de mil modos a los lectores que de la victoria de los socialdemócratas en las elecciones sin los kadetes no se puede ni hablar.

Eso es falso. La victoria de los socialdemócratas en Petersburgo contra las Centurias Negras y contra los kadetes es enteramente posible.

Los kadetes fingen como si no vieran esto, olvidando adrede que de la división de los votos puede salir ganando cualquier partido, y no exclusivamente las Centurias Negras. Las Centurias Negras pueden ganar tres distritos de los 12 si los votos se reparten por igual entre kadetes y socialdemócratas.

Los socialdemócratas pueden ganar 12 distritos de los 12, si los votos se reparten entre kadetes y Centurias Negras.

Para convencerse de ello, basta con mirar las cifras arriba citadas. Ellas muestran que, teniendo en cada distrito un voto más de la mitad de los votos kadetes (en las pasadas elecciones), se puede vencer en todo Petersburgo.

Para ello es necesario tener en los 9 distritos «seguros» de Petersburgo (excluyendo tres, donde pueden vencer los negros) no menos de 14.274 votos.

Y ¿acaso es imposible que los socialdemócratas reúnan en Petersburgo entre 15 y 20 mil votos?

Sólo de dependientes de comercio y de oficinas que tienen derecho electoral se cuentan en Petersburgo de 30 a 50 mil. El periódico profesional de los dependientes, «Gólos Prikázchika», se llevaba en un espíritu socialdemócrata. Si todos los socialistas realizaran unánimemente agitación entre los dependientes de comercio, sin renunciar a la vez a incluir en su lista también a los trudoviques, ya estos empleados del comercio y la industria por sí solos podrían dar la victoria a la lista común socialdemócrata y trudovique.

Pero, además, hay todavía muchos, muchísimos inquilinos pobres de viviendas que son plenamente capaces de comprender que los socialistas defienden mejor sus intereses que los liberales caseros-terratenientes, los abogados ricos y los funcionarios, los Petrunkiévich, Rodíchev, Vinaver, Kutler.

Observad las reuniones preelectorales en Petersburgo. Incluso los periódicos kadetes, que tergiversan de manera espantosa en favor de los kadetes los informes sobre esas reuniones, se ven obligados a reconocer que la lucha seria se libra entre kadetes y socialistas, y no, en absoluto, entre derechas e izquierdas. Las reuniones preelectorales en Petersburgo demuestran de modo incontestable que los socialdemócratas, sobre todo en alianza con los trudoviques, son más fuertes que los kadetes en Petersburgo.

¿Cuántos electores pasarán por las reuniones preelectorales? Personas prudentes calculan que no más de la décima parte del número total de electores. Tomemos incluso esta cifra mínima. Obtenemos 13.000 electores. Además, se puede suponer con seguridad que cada elector que ha asistido a los mítines arrastrará consigo a las elecciones a no menos de dos electores que no hayan asistido a mítines. De estos 39.000 electores, a juzgar por todos los datos y observaciones, 20.000 estarán a favor de los socialdemócratas, que incorporan a los trudoviques.

Así, también según estos datos resulta que la victoria de los socialdemócratas en Petersburgo contra los kadetes y contra las Centurias Negras es enteramente posible.

Sepan, pues, todos los electores de Petersburgo que de ellos depende por completo si vencen los kadetes o los socialdemócratas.

La campaña preelectoral en Petersburgo es llevada a cabo por los socialistas, ante todo y principalmente, para la ilustración de las masas y su cohesión. Los socialistas se afanan por lograr que la propia masa esclarezca por completo las tareas que hoy se alzan ante el pueblo en la lucha por la libertad. Los liberales, en cambio, no se preocupan más que de los puestecillos en la Duma, sin preocuparse de que el pensamiento de los propios electores sea claro y nítido.

Los liberales, es decir, los kadetes, y las gentes vacilantes e inseguras que los siguen, a veces efectúan votaciones en las reuniones preelectorales y en algunas de ellas aprueban, por una mayoría aplastante, la decisión sobre la necesidad de un acuerdo de todas las izquierdas, a fin de que dos puestos de los seis los obtengan los kadetes.

Y tanto los que proponen esa decisión como los que votan a favor de ella, actúan de manera inconsciente respecto a las elecciones en Petersburgo. El acuerdo de «todas las izquierdas» en Petersburgo no se dará ni puede darse. En Petersburgo habrá tres listas: la de las Centurias Negras, la kadete y la socialdemócrata.

Y, además, hasta resulta ridículo votar para que los kadetes obtengan dos puestos de seis. Quien desee realmente tal resultado, debe comprender que lograrlo no se puede mediante un chalaneo con los kadetes. Lograrlo se puede, pero sólo votando a los socialdemócratas.

En efecto, si la victoria de los socialdemócratas en Petersburgo fuera parcial, entonces —y sólo entonces— podría obtenerse el resultado deseado por algunos (seis puestos para las izquierdas, de ellos dos para los kadetes). Supongamos, por ejemplo, que los socialdemócratas vencen sólo en cuatro distritos, aunque sea en Spásski, Moscóvski, Petersbúrgski y Výborgski. Entonces tienen 60 compromisarios, y junto con la curia obrera, 74 compromisarios. Los negros (supongamos el peor de los casos, que es muy, muy poco probable) tienen 46 compromisarios (distritos Litiéiny, Rozhdéstvienski y Vasilieóstrovski). Los kadetes se quedan con los 54 compromisarios restantes. He aquí el camino por el cual se podría realmente conseguir diputados de izquierda para la Duma por Petersburgo, con predominio de los más izquierdistas que los kadetes. Por medio del regateo con los kadetes, al que se dedican gentes poco inteligentes y vacilantes, no se puede lograr esto.

Repitamos brevemente nuestras conclusiones.

En Petersburgo, luchan en las elecciones sólo tres partidos principales, y ante los electores estarán tres listas de candidatos: la de las Centurias Negras, la kadete y la socialdemócrata.

El peligro de la victoria de las Centurias Negras en Petersburgo es un invento absurdo y mentiroso.

Incluso con la peor división de los votos kadetes entre kadetes y socialdemócratas, la victoria de las Centurias Negras es imposible.

El cuento del «peligro centurionegrista» en Petersburgo lo avivan a propósito los kadetes para desviar de sí mismos el peligro, real esta vez, de la victoria de los socialistas.

Los trudoviques, los socialistas revolucionarios y algunos grupitos pequeños no han decidido aún si ir con los kadetes o con los socialdemócratas.

En Petersburgo es plenamente posible una victoria completa de los socialdemócratas tanto contra las Centurias Negras como contra los kadetes.

Los electores deben emitir sus votos por convicción y simpatía, y no por miedo a un peligro centurionegrista imaginario.

¿Por el gobierno? ¿Por los burgueses liberales? ¿O por los socialdemócratas?

¡Ciudadanos, elegid!

«Zrenie» nº 1, 25 de enero de 1907.

Se imprime según el texto del periódico «Zrenie».