La campaña electoral en San Petersburgo está en pleno apogeo. Se aproxima el momento decisivo: en primer lugar, en los próximos días debe definirse cuál será la agrupación definitiva de los partidos en las elecciones, quién con quién, quién contra quién. En segundo lugar, las elecciones mismas están ya muy cerca.

La importancia de las elecciones en la capital es enorme. Toda Rusia mira ahora a San Petersburgo. Aquí se desarrolla la vida política más intensa, aquí el gobierno es más fuerte que en ninguna parte. Aquí están los centros de todos los partidos, los mejores órganos de todas las orientaciones y matices, los mejores oradores en las reuniones preelectorales.

Y ya ahora se puede decir con plena certeza y determinación: San Petersburgo se ha justificado. La campaña electoral en San Petersburgo ya ha dado y sigue dando cada día una asombrosa abundancia de material instructivo desde el punto de vista político. Hay que estudiarlo y estudiarlo. Hay que recopilarlo sistemáticamente, esclarecer con él, de la manera más destacada posible, las bases clasistas de los más diversos partidos, y llevar este conocimiento vivo, directo, que a todos interesa y preocupa, a las masas obreras más amplias, a los rincones rurales más remotos.

Intentemos comenzar esta recopilación de material, por supuesto, de forma resumida. Que el lector mire hacia atrás, reflexione en su conjunto sobre todo el curso de la campaña electoral en San Petersburgo, para formarse una idea ideológica consecuente del papel de la socialdemocracia, para no dejarse arrastrar por las minucias del día y el caleidoscopio del ruido politiquero.

Primera etapa. Los socialdemócratas se preparan teóricamente para las elecciones. Se pronuncian los representantes más destacados del ala derecha y del ala izquierda. Entre los mencheviques, al principio, vacilaciones totales: 1) Cherevanin, a favor de acuerdos con los kadetes. 2) La prensa kadete se regocija y difunde la noticia por todos los confines de Rusia. 3) Mártov protesta en "Továrisch", pronunciándose por listas socialdemócratas puras, reprochando a los bolcheviques (n.º 1 de "Proletari") incluso por el reconocimiento general de la admisibilidad de acuerdos con los trudoviques contra los kadetes. 4) Los bolcheviques se pronuncian por listas socialdemócratas puras, sin excluir acuerdos con la democracia revolucionaria. 5) Plejánov aparece en la prensa burguesa a favor de los bloques con los k.-d. 6) Entre los mencheviques, vacilación total: Larin condena airadamente los bloques con los k.-d. como una vergüenza para la socialdemocracia. Nik. I—ski admite los bloques con los k.-d., prefiriendo sin embargo un bloque con los trudoviques contra los k.-d. 7) Mártov y todos los mencheviques describen un arco de 180° y se pasan todos al lado de Plejánov.

La Conferencia Panrusa del POSDR consolida dos corrientes: los mencheviques y los bundistas a favor de los bloques con los k.-d., los bolcheviques, polacos y letones, rotundamente en contra, admitiendo acuerdos con la democracia revolucionaria.

Segunda etapa. Desarrollo de la idea del bloque con los k.-d. en la prensa. Plejánov llegó a decir... hasta la "Duma con plenitud de poderes". Con esto, pudo llevar el menchevismo al absurdo. Deseando aproximar a los mencheviques a los kadetes, él (a consecuencia de una total incomprensión de la situación política) consigue lo contrario: aleja a los mencheviques de los kadetes. Por un lado, el partido k.-d. rechaza oficial y solemnemente la "Duma con plenitud de poderes", por considerarla una ilusión revolucionaria, y ridiculiza a Plejánov. Queda claro que los kadetes quieren y exigen un bloque ideológico, la subordinación de la izquierda a la dirección kadete, a la táctica conciliadora y antirrevolucionaria kadete. Por otro lado, el celo irracional de Plejánov desorganiza las filas mencheviques: tanto los bundistas como los mencheviques caucasianos condenan públicamente en la prensa la intervención de Plejánov. El Comité Central, compuesto por un número predominante de mencheviques, guarda silencio, turbado y confundido. Plejánov queda aislado y también enmudece.

Tercera etapa. Comienzo de la intervención de masas. Reuniones preelectorales en Moscú y en San Petersburgo. En la atmósfera viciada del politiqueo intelectualista irrumpe una corriente de aire fresco de la calle. De inmediato se esclarece el carácter mítico del peligro centurionegrista: la calle confirma la tesis bolchevique de que los kadetes toman el pelo a los oportunistas, vociferando sobre el peligro centurionegrista y desviando con ello de sí mismos el peligro por la izquierda. La lucha en las reuniones preelectorales en ambas capitales se desarrolla, en esencia, entre los k.-d. y los socialdemócratas y, principalmente, los socialdemócratas bolcheviques. Los kadetes arrastran a todos, a la calle, a la multitud, a las masas, hacia la derecha, luchan contra las reivindicaciones revolucionarias, glorifican bajo la apariencia de la "vía parlamentaria pacífica" el pacto con la reacción. Los socialdemócratas bolcheviques llaman a las masas a la izquierda, desenmascarando toda la mentira de las fábulas sobre la vía pacífica, todo su carácter clasista egoísta. Los mencheviques se desdibujan (según reconoce la propia prensa kadete, tan enamorada de ellos); critican tímidamente a los kadetes, no como socialistas, sino como kadetes de izquierda, y con igual timidez hablan de la necesidad de un acuerdo con los k.-d.

Cuarta etapa. Se reúne la conferencia de la organización socialdemócrata de San Petersburgo. Elegida por todos los miembros del partido socialdemócrata sobre la base de discusiones, es decir, de una consulta a todos sobre los acuerdos con los kadetes, esta conferencia otorga un predominio incondicional a los bolcheviques, ya sea que se cuenten los votos impugnados por una u otra parte, que no se cuenten en absoluto o que se cuenten según una norma especial. Los mencheviques se retiran de la conferencia y comienzan la escisión. Formalmente se escudan en pretextos organizativos ridículos y lastimosos (pretendida ratificación incorrecta de mandatos por los bolcheviques —en realidad, los bolcheviques tenían el predominio en cualquier cómputo de mandatos—; negativa de la conferencia a dividirse en urbana y provincial —en realidad, el Comité Central no podía exigir esto según los estatutos y no lo exigió ni en Vilna, ni en Odesa, ni en ninguna otra ciudad—).

De hecho, la causa de la escisión organizada por los mencheviques está clara para todos: los oportunistas de la socialdemocracia se pasan del proletariado a la burguesía liberal, de las organizaciones obreras socialdemócratas a los colectivos electorales no formalizados y sin partido.

La conferencia no presta absolutamente ninguna atención a la retirada de los mencheviques, y continúa haciendo su trabajo. En San Petersburgo también había disputas entre los bolcheviques: los llamados bolcheviques puros están a favor de la ausencia de todo acuerdo con cualquier otro partido. Los llamados disidentes están a favor de un acuerdo con la democracia revolucionaria, con los trudoviques, para derrotar en la capital de Rusia la hegemonía de los kadetes sobre la masa trabajadora no desarrollada. Estas disputas entre "puros" y "disidentes" se agudizaron en casos aislados, pero en esencia todos los bolcheviques comprendían perfectamente que esta divergencia no los dividía en principio, sino que solo ayudaba a discutir de manera multilateral y práctica todas las posibilidades y todas las variantes en las elecciones.

El proletariado socialista no puede negar a la masa pequeñoburguesa no socialista el permiso de ir tras él para liberarla de la influencia de los kadetes. La conferencia, después de debates detallados, adopta la decisión de proponer un acuerdo a los eseristas y al comité del Grupo Trudovique sobre esta base: dos puestos para la curia obrera, dos para los socialdemócratas, dos para los trudoviques.

Esta fue la única decisión correcta y la única posible en San Petersburgo: es imposible descuidar la tarea de derrotar a los kadetes; no hay peligro centurionegrista con dos listas de izquierda; pero con una mayor fragmentación de la izquierda podría haberlo, y sería imposible congregar a las masas de electores. Y la propuesta de la conferencia dejaba el predominio incondicional de la socialdemocracia; la hegemonía ideológica y política de la socialdemocracia, en toda la pureza de sus principios, se consolidaba.

En cuanto al partido de los socialistas populares, la conferencia resolvió excluirlo, por ser un partido semi-kadete, que elude los problemas fundamentales de la lucha extraparlamentaria. Es sabido que este partido, después de la disolución de la Duma, se separó de la pequeña burguesía revolucionaria y se puso a predicar en la prensa legal prudencia y moderación.

Es comprensible que la socialdemocracia revolucionaria estuviera obligada a exigir de los socialistas revolucionarios una actitud definida hacia semejante partido, y o bien insistir en su exclusión (esto era, probablemente, del todo posible si los mencheviques no se hubieran pasado en el momento decisivo de los socialistas a los kadetes), o bien, por lo menos, deslindarse por completo de la responsabilidad por semejantes "trudoviques".

Quinta etapa. La escisión organizada por los mencheviques da alas a las esperanzas de toda la burguesía liberal. Toda la prensa kadete se regocija, se regocija del "aislamiento" de los odiados bolcheviques, del "valiente" paso de los mencheviques de la revolución al "bloque opositor". "Rech", a quien pertenece esta última expresión, llama ya directamente a los mencheviques y a los socialistas populares "partidos socialistas moderados". Se tiene realmente la impresión de que los kadetes arrastrarán tras de sí a toda la pequeña burguesía (es decir, a todos los trudoviques, incluidos los eseristas) y a toda la parte pequeñoburguesa del partido obrero, es decir, a los mencheviques.

Los bolcheviques continúan tranquilamente su trabajo independiente. Nos complace aislarnos del sucio asunto, dicen, de la traición y la inestabilidad de la pequeña burguesía. No subordinamos nuestra táctica a la caza de puestos. Declaramos: en San Petersburgo habrá en cualquier caso tres listas: la centurionegrista, la kadete y la socialdemócrata.

Sexta etapa. Las elecciones en la curia obrera y el desenmascaramiento de toda la doblez de los trudoviques.

En la curia obrera los socialdemócratas vencen, pero los eseristas resultan haber obtenido una proporción mucho mayor de la que esperábamos. Se esclarece que los eseristas batieron en la curia obrera principalmente a los mencheviques. ¡En el distrito de Výborg, esa ciudadela del menchevismo, se dice que pasaron más eseristas que socialdemócratas!

Se confirma así, también entre nosotros, un fenómeno observado desde hace tiempo en otros países. El oportunismo en la socialdemocracia repele de tal modo a la masa obrera, que esta se lanza hacia la burguesía revolucionaria. La política de los mencheviques, completamente inestable y llena de vacilaciones, debilita enormemente a la socialdemocracia, haciendo el juego a los kadetes en la curia urbana y a los eseristas en la curia obrera.

Solo la socialdemocracia revolucionaria puede satisfacer las demandas de la masa proletaria y separarla firmemente de todos los partidos pequeñoburgueses.

Pero, por otro lado, los acontecimientos ponen de manifiesto también toda la doblez de los trudoviques. En la curia obrera, ellos (los eseristas) nos golpean criticando a los mencheviques, que van al bloque con los kadetes. Y al mismo tiempo, practican el más desprovisto de principios de los juegos en la campaña electoral. No hacen ninguna declaración de partido, no publican independientemente ninguna resolución organizativa, no discuten abiertamente la cuestión de los bloques con los k.-d. Es como si apagaran todas las velas adrede, igual que personas que desean hacer trapisondas en la oscuridad.

Se dice que los eseristas están en bloque con los socialistas populares. Nadie conoce las condiciones ni el carácter de este bloque. Juego a oscuras. Se dice (cf. "Ródnaya Zemlyá" del 15 de enero, y en este periódico colabora el señor Tan) que los eseristas están a favor del bloque con los kadetes. Nadie sabe la verdad. Juego a oscuras. En las reuniones preelectorales, la misma discordancia: un eserista, junto con los socialistas populares, llama al bloque con los k.-d., otro hace aprobar una resolución contra el bloque con los k.-d., a favor del bloque de todos los izquierdistas contra los kadetes.

La más completa inestabilidad y doblez de toda la pequeña burguesía, incluso de la más revolucionaria, se revela con toda evidencia ante las masas. Si no tuviéramos una parte pequeñoburguesa y oportunista en la socialdemocracia, tendríamos una magnífica oportunidad para explicar a toda la masa obrera por qué solo la socialdemocracia es capaz de defender sus intereses de manera honesta y consecuente.

Y los bolcheviques hacen agitación sobre este terreno. Los bolcheviques mantienen firmemente su línea: en San Petersburgo habrá listas kadetes y socialdemócratas. Nuestra decisión no depende de las vacilaciones de la pequeña burguesía: si quiere seguir nuestra llamada en pos del proletariado contra los liberales, tanto mejor para ella. Si no quiere, tanto peor para ella, pero nosotros, en cualquier caso, seguimos el camino socialdemócrata.

Séptima etapa. Descomposición. Los kadetes se enredan en negociaciones con los centurionegristas. Los oportunistas de la pequeña burguesía se enredan en negociaciones con los kadetes. Los bolcheviques mantienen firmemente su línea.

Los periódicos informan: 1) que el señor Miliukov obtiene audiencia con el señor Stolypin; 2) que, según informaciones de periódicos extranjeros, el gobierno está dispuesto a legalizar el partido k.-d. con la condición de que no forme bloques por la izquierda.

Un rayo de luz irrumpe en las maquinaciones entre bastidores del partido de los traidores liberales. Los kadetes temen rechazar la propuesta de los centurionegristas, pues estos amenazan con disolver la Duma.

He aquí la verdadera razón de que los kadetes se vuelvan de repente "intransigentes" en la cuestión de los acuerdos, para espanto de los oportunistas de la pequeña burguesía.

Los kadetes se obstinan. ¡A lo sumo dos puestos para toda la izquierda, de ninguna manera más! "Rech", el periódico kadete, número tras número, explica con la más plena nitidez y carácter edificante que ella está de acuerdo en conducir tras de sí a los socialistas moderados (dos puestos de seis) para luchar contra las "ilusiones revolucionarias", para luchar contra la revolución. ¡Pero ir junto con la revolución, jamás!

Los oportunistas están desesperados. El tono de los artículos de "Továrisch" contra "Rech" se vuelve directamente histérico. El renegado de la socialdemocracia, señor Bogucharski, da vueltas y se escabulle, tratando de hacer entrar en razón a "Rech", la invita —junto con otros publicistas de "Továrisch"— a reflexionar, etc. El reciente regocijo conjunto de "Rech" y "Továrisch" por el aislamiento de los bolcheviques y la subordinación de los socialistas moderados a los liberales ha sido reemplazado por una trifulca y riñas mutuas. El 7 de enero, San Petersburgo se enteró de la decisión de la Conferencia socialdemócrata de San Petersburgo. Hoy es 18 de enero. ¡Y hasta ahora nada se ha decidido entre kadetes y oportunistas! El tono de hoy de "Rech" es especialmente intransigente contra "Továrisch"; el tono de hoy de "Továrisch" es especialmente brusco y confuso en las notas contra "Rech".

Los bolcheviques mantienen firmemente su línea. En San Petersburgo habrá tres listas. Dónde quedarán los pequeñoburgueses es asunto suyo, pero el proletariado revolucionario cumplirá en cualquier caso con su deber.

Cuál será la octava etapa, no lo sabemos. Esto depende, a fin de cuentas, de las negociaciones, de las relaciones mutuas entre los kadetes y el gobierno centurionegrista. Si ellos "se reconcilian" en cuanto a la legalización inmediata de los k.-d. o en cualquier otra cosa, los pequeñoburgueses quedarán aislados. Si por ahora los k.-d. y los centurionegristas se distancian, es posible que los kadetes den tres puestos a los pequeñoburgueses. La socialdemocracia no define su política en dependencia de esto.

El curso de los acontecimientos en la campaña electoral de San Petersburgo nos brinda un pequeño pero magnífico cuadro de las relaciones mutuas entre los centurionegristas, los kadetes y el proletariado revolucionario. Y este curso de los acontecimientos confirma notablemente la probada, vieja e intransigente táctica de los socialdemócratas revolucionarios.

La política directa es la mejor política. La política basada en principios es la política más práctica. Solo ella puede atraer real y firmemente hacia la socialdemocracia las simpatías y la confianza de la masa. Solo ella puede librar al partido obrero de la responsabilidad por las negociaciones de Stolypin con Miliukov, de Miliukov con Ánnenski, Dan o Chernov.

Y sobre los oportunistas de la socialdemocracia y de los "partidos trudoviques", esta responsabilidad ha recaído de ahora en adelante para siempre.

No en vano los vacilantes mencheviques intentan salvarse, recurriendo ya a la hipocresía. Nosotros estamos o bien por la lucha contra el peligro centurionegrista, o bien por las listas socialdemócratas puras, declaran los socialdemócratas que se retiraron de la conferencia (si hemos de creer a los periódicos de hoy). ¡Un subterfugio divertido, en el que solo podrían creer personas completamente ingenuas! Está demostrado que no hay peligro centurionegrista en San Petersburgo con dos listas de izquierda, ¿y con tres? ¿Acaso quieren poner esto a prueba los mencheviques? No, simplemente se agarran a un clavo ardiendo, porque el curso de los acontecimientos los ha puesto contra la pared: o pasarse a los kadetes bajo la condición de la plena hegemonía ideológica y política de los kadetes, o ir tras los bolcheviques, por las listas socialdemócratas con la admisión de los trudoviques.

Tales listas vencerían, sin duda, en San Petersburgo tanto a los centurionegristas como a los kadetes. Y la socialdemocracia revolucionaria, habiendo tomado de inmediato una línea correcta, marchará firmemente por ella, sin temer derrotas temporales en caso de que los pequeñoburgueses se pasen a los liberales, extrayendo nueva fuerza y firmeza de las vacilaciones y los vaivenes del oportunismo.

En San Petersburgo habrá tres listas: la centurionegrista, la kadete, la socialdemócrata.

¡Ciudadanos, elegid!

"Próstye Rechi" n.º 2, 21 de enero de 1907.

Se publica según el texto del periódico "Próstye Rechi".