La actitud de la prensa menchevique socialdemócrata ante las conocidas manifestaciones herostráticas de Plejánov en *Továrisch* merece la atención de todo el partido de la clase obrera. El representante más destacado de la corriente menchevique, el líder de los mencheviques, como lo llaman abierta y constantemente todos los periódicos liberales, sale a la palestra pública con la propuesta de una plataforma común entre los socialdemócratas y los kadetes.

¡Y los mencheviques callan!

Es como si no tuvieran periódicos, ni compilaciones, ni panfletos, ni instituciones, ni colegios, ni una sola organización partidaria. Como si no les concerniera lo que su líder dice ante toda Rusia sobre su política…

Pero todos sabemos perfectamente que los mencheviques tienen organizaciones —incluso tan influyentes como el Comité Central— y todo tipo de órganos. Por eso, su silencio no hace más que confirmar una vez más toda la falsedad de su posición. Sólo los bundistas se distinguen de la masa menchevique. Ellos se han alzado contra la consigna de la "Duma con plenos poderes" en su periódico *Volkszeitung*, lamentablemente casi desconocido entre los rusos. Se burlaron de Plejánov también en *Nasha Tribuna*, que editan en ruso. Con esto demostraron, al menos, que tienen la valentía de tener una opinión propia, de reconocer de hecho, no sólo de palabra, su organización partidaria, obligada a pronunciarse abierta y directamente sobre todas las cuestiones políticas, obligada a anteponer su deber político hacia el proletariado a la simpatía personal, el compadrazgo y el respeto a las personas…[46]

¡Qué fenómeno tan repugnante en un partido obrero! La corriente predominante en el partido, la que tiene en sus manos al Comité Central, no se atreve a hablar de los errores de uno de sus miembros. En todas las reuniones, en cada discusión ante los obreros, en cada debate con los bolcheviques, los mencheviques juran y perjuran que no están de acuerdo con Plejánov. Y en la prensa callan: ni una sola declaración oficial de ninguna célula partidaria. ¿Qué es esto? ¿Renegar a escondidas y confirmar con el silencio oficial? ¿Criticar a espaldas y callar en presencia del… señor? Así actúan sólo… adivinen ustedes mismos, respetables, quiénes actúan así.

Y a los obreros y a todo el partido les decimos: no se puede confiar en esos líderes políticos que, con todos sus colegios, desaparecen ante la embestida atropelladora de cualquiera. No se puede confiar. En toda decisión definitiva, todos estos "líderes" actuarán no como ellos dicen, sino como dice por ellos un tercero.

Dicho sea de paso. El comportamiento de Plejánov y de los mencheviques en este incidente es una buena ilustración de los rumores corrientes sobre el carácter intelectual de nuestro partido. Sí, es desmesurada la influencia que tiene entre nosotros la intelectualidad no proletaria sobre el proletariado, es cierto. Si no fuera así, ¿acaso podría un partido proletario soportar siquiera una semana las salidas de tono de Plejánov y la actitud de los mencheviques hacia ellas? Con qué evidencia se revela aquí el verdadero carácter de los rumores sobre el congreso obrero sin partido. Si nuestro partido fuera sustituido por un partido obrero legal (simplemente obrero, no socialdemócrata), como lo desean Larin, los publicistas de *Náshe Delo* y de *Sovreménnaya Zhizn*, entonces sí, para manifestaciones como la de Plejánov, habría plena libertad. Escribe en cualquier periódico, entra en cualesquiera bloques literarios o político-generales con quien sea, ¡lanza en tu propio nombre, sin tener en cuenta a ninguna organización partidaria, tus propias consignas! Plena libertad para la naturaleza individualista intelectual con una masa obrera sin partido, completamente desorganizada. ¿Acaso no es éste el ideal del viejo "Credo" de Prokopóvich[47] (por el cual, en 1899–1900, Plejánov y yo arremetimos contra Prokopóvich, expulsándolo a él y a todos sus allegados del partido socialdemócrata)? El "Credo" —la quintaesencia del oportunismo socialdemócrata— predicaba los sindicatos apolíticos y sin partido para la lucha económica, y la lucha política liberal. Los bloques con los kadetes y el congreso obrero sin partido no son otra cosa que el "Credo" de 1899, reeditado en 1906–1907.

Las manifestaciones de Plejánov en *Továrisch* no son otra cosa que la puesta en práctica de la propuesta de Larin: sociedades libres de propaganda de todos los "socialistas" —de todos los que se dicen socialistas— sobre el trasfondo de organizaciones obreras sin partido. De hecho, Plejánov actuó en *Továrisch* no como miembro del partido, no como miembro de una de las organizaciones partidarias. Éste es un hecho que no puede ser eliminado con sofisma alguno, del que ningún "silencio" del Comité Central menchevique salvará a la conocida fracción de nuestro partido. De hecho, Plejánov actuó exactamente al estilo de Larin, como un socialista fuera del partido en un órgano "socialista" sin partido, con una propuesta sin partido no socialista e incluso antisocialista.

Vasíliev siguió los pasos de Plejánov. Suiza, gracias a su ausencia de tradiciones del proletariado revolucionario ruso, nos da cada vez más oportunistas "de avanzada".

Vasíliev es un destacado menchevique. Ha trabajado junto con los mencheviques y, además, no con mencheviques casuales en algún rincón perdido, sino con los mencheviques más destacados y más responsables. Por eso, los mencheviques no tienen derecho a tratar a Vasíliev con desdén.

Y Vasíliev se remite directamente a Plejánov. Más que eso. Se apoya directamente en él. Califica la actuación que deshonró al partido socialdemócrata, la aparición de Plejánov en la prensa kadete con la propuesta de una plataforma común con los kadetes, como "una llamada de atención viril". "Lamenta" que "en otros partidos no haya Plejánov que se encuentren".

Vasíliev tiene mucho celo, pero poco juicio. Quiso elogiar a Plejánov, y como elogio le espetó: "en otros partidos, lamentablemente, no se encuentran Plejánov". ¡Esto es inigualable! El bueno de Vasíliev se erigió en iniciador del uso de la palabra "Plejánov" en sentido común, en el sentido de políticos que actúan en solitario, independientemente de su partido. De ahora en adelante, probablemente se dirá: "Plejánov en el sentido vasílieviano de la palabra"…

Dando palmaditas en el hombro a los "Plejánov", los Vasíliev ponen los puntos sobre las íes. Los autores del "Credo" en 1899, los señores Prokopóvich y Cía., hablaban de un movimiento puramente obrero sin el bacilo revolucionario. Los Vasíliev hablan de una revolución que debe parir una "constitución", y nada más, parirla sin ningún comadrón, sin revolucionarios. Ausencia de comadrones, ausencia de revolucionarios, ausencia de pueblo revolucionario: ésa es la consigna de Vasíliev.

Schedrín ridiculizó clásicamente en su tiempo a Francia, que fusiló a los comuneros, a la Francia que se arrastraba ante los tiranos banqueros rusos, llamándola república sin republicanos. Ya es hora de que nazca un nuevo Schedrín para ridiculizar a Vasíliev y a los mencheviques que defienden la revolución mediante la consigna de la "ausencia" de revolucionarios, la "ausencia" de revolución.

¿Tenemos derecho a interpretar así la "intervención" de Vasíliev? ¿Tenemos derecho a poner a los mencheviques junto a él?

¡Por supuesto que sí! Todo el artículo, todos los pensamientos, todas las propuestas de Vasíliev están completamente impregnados del "plan" de ayudar a parir la constitución mediante el asesinato de la revolución. "Separarse por un tiempo" de todos los programas en general, fundir a todos los socialdemócratas, socialistas revolucionarios y demás con los kadetes en un solo partido liberal, unir a todos en la lucha por una "constitución política" "sin la solución simultánea de los programas económicos" (así está literalmente en la carta: sin solución de los programas. Los consejeros suizos del proletariado ruso no siempre saben expresarse en ruso), ¿acaso no es esto el deseo de salvar la constitución mediante la renuncia a la revolución?

La revolución en el sentido verdadero, serio, es inconcebible sin "la solución de los programas económicos". Sólo las masas, impulsadas por profundas necesidades económicas, pueden hacer la revolución. La caída del absolutismo en Rusia, una caída real, sería inevitablemente una transformación económica. Sólo personas totalmente vírgenes en socialismo pueden no comprenderlo. Eliminar los programas económicos significa eliminar las causas económicas básicas de la revolución, significa eliminar los intereses económicos que empujan a la gran lucha, de abnegación inaudita, a las masas del pueblo oprimido, amedrentado e ignorante. Significa eliminar a las masas, dejar una banda de charlatanes intelectuales y sustituir la política socialista por la charlatanería liberal.

"¿De qué les sirve a los campesinos que su causa fuera llevada a primer plano por la Duma, la cual fue disuelta principalmente a causa de la cuestión agraria?" ¿Acaso este razonamiento no merece que se le erija a Vasíliev un monumento en vida por el oportunismo socialista más insuperable en ningún lugar del mundo?

Y ¿acaso esto (pasamos a la última de las dos cuestiones planteadas más arriba) no es un razonamiento menchevique?

Viajar en el mismo vagón hasta Tver con los kadetes, sin molestarse mutuamente, dice Plejánov. Viajar juntos con los kadetes a la Duma, uniéndose al partido no revolucionario (¡por un tiempo! "¡por un breve tiempo!", complementa Vasíliev a los mencheviques) para fines revolucionarios, dicen los mencheviques. Viajar juntos hasta el ministerio kadete, decía hace poco nuestro Comité Central.

Si hay que viajar, viajemos, asiente Vasíliev, "sin atropellarse unos a otros, sin asustarse unos a otros". "Ahora, en este momento, ella (la lucha de clases y grupos) es asesina y criminal."

La lucha de clases es criminal, perjudicar la constitución con reivindicaciones revolucionarias (como: Duma con plenos poderes, Asamblea Constituyente, etc.) es criminal. Por más que los mencheviques renieguen de Vasíliev (hasta ahora, supongamos, todavía no han renegado de él), nunca podrán borrar que precisamente esta idea se halla en la base tanto de los bloques con los kadetes, como del apoyo a la reivindicación de un ministerio de la Duma, y de todos los viajes juntos hasta Tver, etc., etc.

Vasíliev es, por supuesto, un *unicum*. Pero también los fenómenos singulares de la naturaleza existen sólo en un entorno determinado, nacen sólo de un medio determinado. Vasíliev es, ciertamente, el Mont Blanc del oportunismo. Pero no hay Mont Blancs en medio de las estepas. Los Mont Blancs existen sólo entre las alturas alpinas. Los Vasíliev aparecen en el mundo sólo al lado de los "Plejánov", los Cherevanin y tutti quanti[48] hasta Prokopóvich.

Y gracias a los "Plejánov en el sentido vasílieviano", el señor Struve tiene la posibilidad de decir, como dijo en la reunión en Solianói Gorodok el 27 de diciembre (*Továrisch* del 28 de diciembre), que "todos los adversarios actuales de los kadetes serán, en un futuro próximo, kadetes". A *Továrisch* ya lo llaman periódico kadete. A los socialistas populares los llaman social-kadetes, a los mencheviques, semi-kadetes. Muchos consideran a G. V. Plejánov un kadete y, efectivamente, los kadetes pueden saludar mucho de lo que ahora dice Plejánov. Sólo es una lástima que no lo dijera cuando los kadetes estaban en el aislamiento. "Sólo los bolcheviques pueden resultar incorregibles, y por eso su destino es ir a parar al museo histórico."

¡Gracias por el cumplido, señor Struve el torpe! Sí, iremos a parar a ese museo histórico cuyo nombre es: "historia de la revolución en Rusia". Nuestras consignas bolcheviques, el boicot bolchevique a la Duma de Bulyguin, los llamamientos bolcheviques a la huelga masiva y a la insurrección (ya en el III Congreso) están ligados inseparablemente y para siempre con la revolución de octubre en Rusia. Y este lugar en el museo lo utilizaremos incluso durante los más largos (en el peor de los casos) años o decenios de reacción; lo utilizaremos para educar en el proletariado el odio hacia la burguesía traidora octubrista-kadete, para educar el desprecio hacia la fraseología intelectual, hacia la blandenguería pequeñoburguesa. Este lugar en el museo lo utilizaremos para, en cualesquiera condiciones políticas, incluso las peores, predicar a los obreros la lucha de clases irreconciliable, enseñarles a prepararse para una nueva revolución, más independiente de la mediatización y la flojedad de la burguesía, más cercana a la revolución socialista del proletariado.

Y vuestro lugar en el museo, respetabilísimo señor Struve, es el lugar de los que se regocijan y charlatanear festivamente en los momentos del triunfo de la contrarrevolución. En tales momentos siempre tendréis motivo para regocijaros —regocijaros porque los revolucionarios han caído, abatidos en la lucha, y la escena pertenece a los liberales, que cayeron voluntariamente, se postraron ante el enemigo para arrastrarse a rastras "adaptándose a la vileza".

Si a la revolución, contrariamente a nuestras esperanzas, no le estuviera destinado alzarse otra vez, no le estuviera destinado arrebatar el poder a la banda zarista, vosotros seréis por mucho tiempo héroes de la contrarrevolución, y nosotros tendremos un solo "lugar en el museo", pero un buen lugar: el lugar de la lucha popular de octubre. Y si la revolución, como creemos, se alza otra vez, de los miserables kadetes no quedará ni rastro en una semana; la lucha de las masas del proletariado y del campesinado arruinado marchará de nuevo bajo las consignas bolcheviques. La revolución sólo puede yacer en el polvo bajo la hegemonía de los kadetes. Sólo puede vencer bajo la hegemonía de la socialdemocracia bolchevique.

*Proletari* nº 11, 7 de enero de 1907.

Se imprime según el texto del periódico *Proletari*.