La prensa socialdemócrata viene señalando desde hace tiempo la fragilidad, la falta de base del famoso "constitucionalismo" ruso. Mientras se mantenga el viejo poder y tenga en sus manos toda la inmensa máquina de la administración estatal, no se puede hablar en serio del significado de la representación popular, de la posibilidad de satisfacer las acuciantes necesidades de millones de personas. Se iniciaron las sesiones de la Duma Estatal, y con un torrente especialmente turbulento se vertieron discursos liberal-burgueses sobre la vía constitucional pacífica; y comenzaron y no dejaron de intensificarse las palizas a manifestantes pacíficos organizadas por agentes del gobierno, los incendios de casas donde se reunía el pueblo y, finalmente, los pogromos directos.

Y el movimiento campesino crece. Las huelgas obreras se vuelven cada vez más agudas, más frecuentes y más extendidas. Las unidades militares más atrasadas, la infantería en provincias, los cosacos, entran en agitación.

Demasiado material combustible en la vida rusa. Demasiado grande y aguda es la lucha, preparada por siglos de violencias, torturas, martirios, saqueos y explotación sin precedentes en la historia. No se puede enmarcar esta lucha del pueblo contra el viejo poder dentro de los límites de la lucha de la Duma por tal o cual ministerio. No se puede impedir que los "súbditos" más oprimidos y oscuros manifiesten las reivindicaciones de una personalidad humana y ciudadana que despierta. No se puede contener con llamamientos a la legalidad al viejo poder, que siempre se ha inventado las leyes él mismo y que lucha por su existencia con los últimos, más desesperados, salvajes y furibundos medios.

El pogromo de Bialystok es un hecho particularmente elocuente de este inicio de acciones armadas del gobierno contra el pueblo. ¡Vieja, pero siempre nueva —siempre hasta la victoria del pueblo, hasta el completo barrido del viejo poder— es la historia de los pogromos rusos! He aquí algunos extractos del telegrama del elector de los ciudadanos de Bialystok, Tsirin: "Ha comenzado un pogromo judío, preparado de antemano". "A pesar de los rumores difundidos, durante todo el día no llegó ninguna orden del ministerio". "El pogromo se agitaba afanosamente desde hacía dos semanas; por las calles, especialmente por las tardes, se repartían proclamas que llamaban no sólo a matar a los judíos, sino también a la intelectualidad; la policía miraba esto con los dedos."

¡Un viejo cuadro conocido! La policía prepara el pogromo de antemano. La policía instiga; en las imprentas del gobierno se editan llamamientos a matar judíos. La policía no actúa al inicio del pogromo. Las tropas miran en silencio las hazañas de la centuria negra. Y luego —luego la misma policía prosigue la comedia del juicio e investigación sobre los pogromistas. El juicio e investigación de los funcionarios del viejo poder llevan invariablemente a un solo resultado: el asunto se prolonga, no se encuentran pogromistas culpables, de vez en cuando incluso se arrastra a juicio a judíos e intelectuales golpeados y mutilados, transcurren meses —la vieja, pero siempre nueva historia se olvida, hasta el siguiente pogromo. Vil instigación, soborno y alcoholización de la escoria de nuestra maldita "civilización" capitalista, matanza bestial de desarmados por armados, comedia del juicio e investigación llevada a cabo por los propios culpables. ¡Y aún puede haber personas que, viendo estos fenómenos de la vida rusa, piensen y digan que la "frivolidad" de alguien llama al pueblo a "medios extremos"! No sólo frivolidad, se necesita mezquindad de alma, se necesita depravación política para decir cosas semejantes ante hechos como el incendio de la Casa del Pueblo en Vólogda (inicio de las sesiones de la Duma Estatal) o el pogromo de Bialystok (un mes de sesiones de la Duma). Millones de llamamientos no producirán en el pueblo ni la centésima parte del efecto que un solo hecho semejante. Y hablar de "frivolidad" de los llamamientos es tan insondable pedantería, tan cívica mortandad, como condenar el furioso grito de venganza que brota del campo de las batallas de Vólogda y Bialystok.

La Duma Estatal ha obrado muy bien al poner inmediatamente a debate una interpelación sobre el pogromo de Bialystok y al enviar a miembros de la Duma Estatal a Bialystok para investigar el asunto in situ. Pero, cuando uno lee esta interpelación, cuando la compara con los discursos de los diputados de la Duma Estatal y con los hechos notorios de los pogromos, surge un profundo sentimiento de insatisfacción, un sentimiento de indignación por el lenguaje indeciso de la interpelación.

Juzguen ustedes mismos. Los autores de la interpelación sólo dicen: "la población teme que de parte de las autoridades locales y de la maliciosa agitación se intente presentar a los perjudicados como culpables de la desgracia que les ha acontecido"... "En este sentido se difunden informaciones mentirosas". Sí, sí, la oprimida y atormentada población judía teme y tiene todos los fundamentos para temer esto. Es cierto. ¡Pero no es toda la verdad, señores miembros de la Duma y autores de la interpelación! Ustedes, los diputados del pueblo, no golpeados de momento ni atormentados, saben perfectamente que no es toda la verdad. Ustedes saben que la población oprimida no se atreve a nombrar a los verdaderos culpables del pogromo. Ustedes deben nombrarlos. Para eso son diputados del pueblo. Para eso gozan —incluso según las leyes rusas— de plena libertad de palabra en la Duma Estatal. No se interpongan, pues, entre la reacción y el pueblo en momentos en que la reacción armada estrangula, golpea, mutila al pueblo desarmado. Colóquense directamente y por entero del lado del pueblo. No se limiten a transmitir el temor de la gente común de que los viles culpables del pogromo declaren culpables a los asesinados. Lancen acusaciones directas contra esos culpables: es su deber directo ante el pueblo. Pregunten al gobierno no si se toman medidas para proteger a los judíos y prevenir los pogromos, sino cuánto tiempo más seguirá el gobierno encubriendo a los verdaderos culpables, que pertenecen a la composición del gobierno. Pregunten si el gobierno supone que el pueblo seguirá por mucho tiempo engañado acerca de esos verdaderos culpables. Acusen al gobierno abiertamente y a los cuatro vientos, llamen al pueblo a organizar milicias y autodefensa, como único medio de protegerse de los pogromos.

Eso no corresponde a las "costumbres parlamentarias", dirán ustedes. ¿Y no les da vergüenza incluso ahora esgrimir tales argumentos? ¿No comprenden que el pueblo les condenará si ni siquiera en estos momentos abandonan el juego del parlamento, si no se atreven a decir directa, abierta y en voz alta lo que realmente saben y piensan?

Y que ustedes saben la verdad sobre los pogromos, se ve por los discursos de los diputados de la Duma. El kadete Nabokov dice: "Sabemos que en muchos casos la administración no ha conseguido en absoluto quitarse de encima la sospecha de que la simultaneidad del estallido de los pogromos es resultado o bien de las organizaciones de las centurias negras, que actúan con conocimiento de las autoridades locales, o bien, en el mejor de los casos, de la sistemática inacción de estas".

Si saben esto, señores kadetes, debieron decirlo en la interpelación. Así hay que escribir: sabemos tal cosa y preguntamos tal otra. Y si saben los "mejores" casos, es indecoroso que los diputados del pueblo callen sobre los peores casos: la organización directa de los pogromos por la policía por orden desde Petersburgo.

"Bialystok no es un caso excepcional", dijo con razón Levin. "Es una de las consecuencias de ese sistema con el que ustedes quieren luchar". ¡Correcto, ciudadano Levin! Pero si en el periódico podemos hablar sólo del "sistema", ustedes en la Duma deben hablar más directa y tajantemente.

"Los pogromos son todo un sistema. En las jornadas de octubre... el gobierno... no encontró otro medio para combatir el movimiento de liberación... Ustedes saben cómo terminó ese capítulo de la historia. Ahora se repite lo mismo... Ese sistema está preparado y concebido con perfidia y se ejecuta con igual perfidia. En muchos casos sabemos perfectamente quiénes preparan estos pogromos, sabemos perfectamente que las proclamas son distribuidas por las gendarmerías".

Otra vez: correcto, ciudadano Levin. Y había que escribir en la interpelación: ¿supone el ministerio que la Duma no conoce el hecho notorio de la distribución de proclamas por gendarmes y policía?

El diputado Rizhkov calificó directamente de mentira la explicación de los pogromos por el odio racial, de malvada invención, su explicación por la impotencia del poder. El diputado Rizhkov aportó una serie de hechos de "colaboración" de la policía, los pogromistas y los cosacos. "Vivo en una gran región industrial —dijo— y sé que el pogromo, por ejemplo, en Lugansk no adquirió proporciones horribles sólo porque (escuchen bien esto, señores: sólo porque) los obreros desarmados persiguieron a los pogromistas a manos limpias bajo la amenaza de ser fusilados por la policía".

"Acusación del gobierno" titula el periódico "Rech" esta sección de los debates de la Duma. Un buen título. Pero el lugar de ese título no está en el periódico, sino en el texto de la interpelación de la Duma. O se escriben esas interpelaciones de manera que sean una acusación fogosa del gobierno ante el pueblo, o se provocan amargos comentarios y burlas por la clamorosa discordancia entre la monstruosidad de los hechos y las omisiones burocráticas de interpelaciones burocráticamente contenidas. Sólo emprendiendo el primer camino, la Duma desacostumbrará a los reaccionarios a reírse de ella. Pues los reaccionarios se burlan directa y abiertamente. Lean el periódico de hoy "Nóvoe Vremia". Esos lacayos de los pogromistas se carcajean, se regocijan: "No se puede dejar de señalar con especial satisfacción (!!) la prontitud con que la Duma interpeló al ministro sobre el pogromo judío en Bialystok". Ustedes ven: los pogromistas experimentan especial satisfacción, el lacayo suelta la verdad. La reacción está contenta tanto con el pogromo de Bialystok como con que ahora se pueda insultar a la Duma llamándola Duma "judía". La reacción se mofa: "Si hay que perdonar los pogromos de la propiedad por los campesinos en las gubernias rusas, como hoy se dijo en la Duma Estatal, entonces hay que perdonar exactamente igual los pogromos de la propiedad judía en el Territorio Occidental".

Ustedes ven, señores diputados de la Duma: los reaccionarios son más directos que ustedes. Los discursos de los reaccionarios son más fuertes que sus discursos en la Duma. Los reaccionarios no temen la guerra. Los reaccionarios no temen vincular a la Duma con la lucha campesina por la libertad. ¡No teman tampoco ustedes vincular al poder reaccionario con los pogromistas!

Escrito el 3 (16) de junio de 1906.
Publicado el 4 de junio de 1906 en el periódico "Vperiod" núm. 9.