En el periódico burgués y kadete *Továrisch* del 12 de octubre (núm. 85), se reproducen, sin reserva alguna, las palabras del también periódico kadete *Novy Put*: «Nosotros (*Novy Put*) no podemos dejar de reconocer que, insistiendo en un bloque permanente con la extrema izquierda (según sabemos por la carta del señor Mártov), ellos (los bolcheviques) son más consecuentes que el señor Mártov».

Así pues, *Novy Put* se remite directamente a L. Mártov para confirmar su falsa información sobre los bolcheviques.

Es necesario restablecer los hechos.

En el núm. 1 del periódico *bolchevique* *Proletari*, en el artículo «Sobre el boicot», se decía (pág. 3): «Convocaremos el quinto congreso del partido; decidiremos en él que, en caso de elecciones, es necesario un acuerdo electoral de unas semanas con los trudoviques (sin la convocatoria del quinto congreso del partido, una campaña electoral cohesionada es imposible, y todo tipo de "bloques con otros partidos" está terminantemente prohibido por acuerdo del cuarto congreso). Y entonces derrotaremos a los kadetes de manera aplastante» [10].

Esto es todo lo que, por ahora, existe en la literatura socialdemócrata que conocemos sobre la actitud de los bolcheviques hacia los acuerdos electorales. Es evidente que *Novy Put* ha sido inducido a error por L. Mártov. Los bolcheviques no sólo no han insistido nunca, sino que ni siquiera han mencionado un «bloque permanente con la extrema izquierda». Esto es lo primero. Segundo: para cualquier tipo de «bloque», los bolcheviques exigían la revisión, en un nuevo congreso, del acuerdo ya adoptado. En vano callan esto aquellos a quienes asusta el nuevo congreso del partido obrero socialdemócrata. En vano callan también esto los periódicos burgueses, que dan a sus lectores información mendaz o suscitan la falsa impresión de que los socialdemócratas no tienen una prohibición formal de todo bloque.

Tercero: L. Mártov, que escribe en periódicos burgueses, deliberadamente, o por negligencia, o por ignorancia, inculca a los lectores, a través del periódico kadete *Továrisch*, la idea de que los bolcheviques admiten acuerdos también en la fase electoral inferior, es decir, en la agitación ante las masas, mientras que él mismo, L. Mártov, considera conveniente sólo los «acuerdos particulares en las fases superiores de nuestro sistema electoral de múltiples grados».

L. Mártov no dispone de ningún dato que justifique esta afirmación. L. Mártov difunde falsedades a través de la prensa burguesa, pues los bolcheviques sólo propusieron acuerdos para las fases superiores, y sólo con los trudoviques, y sólo por unas semanas, y únicamente con la autorización del quinto congreso.

Para difundir esta falsedad, que fácilmente puede penetrar en las masas, dada la bien conocida inclinación de los periódicos kadetes a simpatizar con los mencheviques y a reproducir con simpatía todo lo que a estos últimos les plazca calumniar sobre los bolcheviques, L. Mártov se ha valido de una versión «abreviada» de las opiniones de *Proletari*. Aunque todas estas opiniones caben enteramente en las cinco líneas impresas reproducidas íntegramente más arriba, L. Mártov, sin embargo, ha creído necesario abreviarlas, y además exponerlas con sus propias palabras. Y el lector ve que la versión abreviada de L. Mártov equivale a una tergiversación total.

En las cinco líneas de *Proletari*, la cuestión se trata de pasada. Ni de las fases inferiores ni de las superiores de las elecciones se habla aquí explícitamente. ¿No se me podrá objetar, por tanto, que yo tampoco tengo ningún dato para afirmar que en esas cinco líneas no se hable de acuerdos en la primera fase? Sólo podría hacer esta objeción, sin embargo, quien desee aferrarse a la letra y tergiversar el sentido evidente de un razonamiento ajeno.

No cabe duda de que en la exposición del problema en cinco líneas hay muchas lagunas, pero ¿permite el espíritu general del artículo y todo su contenido interpretar lo no dicho en un sentido extensivo (en lo referente a los acuerdos), y no en un sentido restrictivo?

Además, la propia «letra» de la cita aducida (si no se la «abrevia» a lo L. Mártov) se pronuncia incondicionalmente contra la interpretación extensiva, pues cualquiera, ligeramente familiarizado con las elecciones, comprende que un acuerdo en la primera fase no puede limitarse a «unas semanas», sino que exige meses. Basta señalar que en Petersburgo, ya ahora se mencionan los partidos que desean formar bloques con los kadetes en las elecciones, ya ahora se transmiten las distribuciones aproximadas de los puestos de diputado de la ciudad de Petersburgo entre los kadetes y esos partidos. Las elecciones, según se dice, están previstas para el 17 de diciembre. Con dos meses de antelación, quienes realmente desean un acuerdo en la fase inferior empiezan ya, directamente o a través de intermediarios, a concertarlo. Téngase en cuenta, después, la duración de las propias elecciones, añádase el tiempo necesario para que el partido decida la cuestión, para la transmisión de las directivas del partido desde el centro a toda Rusia, y se verá que un acuerdo entre partidos en la fase inferior de las elecciones exige meses, mientras que «en unas semanas» se puede justamente realizar un acuerdo en las fases superiores, es decir, la distribución de puestos después de la lucha, basándose en el cómputo de las fuerzas reveladas por la votación directa de los propios electores.

Por último, ya que se me ha obligado a pronunciarme por escrito sobre este asunto, considero inconveniente abstenerme de exponer mi opinión personal. Dada la situación política actual, defendería en el quinto congreso lo siguiente: ningún bloque ni acuerdo con ningún otro partido son en modo alguno admisibles para los socialdemócratas en la fase inferior de las elecciones. Nuestra intervención ante las masas durante las elecciones debe ser absolutamente independiente. En las fases superiores son admisibles acuerdos con los trudoviques exclusivamente sobre la distribución proporcional de puestos, en los que debemos «convertir» a los trudoviques sin partido en hombres de partido, contraponiendo a los oportunistas de entre ellos y a los semikadetes (enesy, socialistas populares, «Partido Socialista Popular», etc.) a los demócratas burgueses revolucionarios.