Los centurias negras no le dan al pueblo ninguna libertad, ningún poder. Todo el poder, para el gobierno zarista. Los derechos del pueblo: pagar impuestos, trabajar para los ricos, pudrirse en el calabozo.

Los cadetes quieren una «libertad popular» que debe estar subordinada, en primer lugar, a la cámara alta, es decir, a los terratenientes y capitalistas; en segundo lugar, a la monarquía, es decir, al zar con su policía irresponsable y su fuerza militar. Una tercera parte del poder para el pueblo, una tercera parte para los capitalistas, una tercera parte para el zar.

Los socialdemócratas quieren la libertad completa y todo el poder para el pueblo, la elegibilidad de todos los funcionarios, que los soldados se liberen de los trabajos forzados del cuartel y la organización de una milicia popular libre.