Tuvo lugar la tercera conferencia —en el último año— de toda la organización de Petersburgo del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. La primera conferencia resolvió la cuestión de las elecciones a la Duma de Witte, en febrero de 1906; la segunda, la cuestión del apoyo a la reivindicación de un ministerio de la Duma, en junio de 1906; la tercera, sobre la campaña electoral para la segunda Duma, en enero de 1907.

Los grandes problemas políticos, los partidos burgueses los resuelven de caso en caso, por simple decisión de una u otra «instancia» partidaria, que entre bastidores fabrica para el pueblo diversas recetas de politiquería. Sólo el partido obrero socialdemócrata realiza en la práctica el democratismo en su organización, a pesar de todas las enormes dificultades, e incluso los duros sacrificios que esto implica para un partido ilegal. Sólo el partido obrero socialdemócrata sopesa, antes de cada gran paso político, su significado de principio, sin perseguir un éxito momentáneo, subordinando su política práctica al objetivo final de la completa liberación del trabajo de toda explotación. Sólo el partido obrero, al entrar en combate, exige de todos sus miembros una respuesta meditada, directa y clara a la pregunta de si hay que dar un paso determinado y cómo hay que darlo exactamente.

Y la última conferencia de la organización de Petersburgo se basó en la representación democrática de todos los miembros del partido. Además, la elección de los delegados debía realizarse sobre la base de una consulta a todos los electores sobre cómo consideraban ellos los acuerdos con los kadetes. Sin una respuesta consciente al problema táctico del día, el democratismo de las elecciones a la conferencia sería un juego vacío e indigno del proletariado.

Primera página del periódico *Prostie Rechi* n.º 1, 14 de enero de 1907, con el artículo de fondo de V. I. Lenin «La campaña electoral del partido obrero en Petersburgo» (Reducido)

He aquí la resolución aprobada por la conferencia:

Considerando que: 1) la independencia de la campaña electoral es absolutamente obligatoria para la socialdemocracia, como partido de clase del proletariado, en todos los casos en que no se den condiciones particulares y excepcionales; 2) que hasta ahora la socialdemocracia de Petersburgo, con su Comité de Petersburgo a la cabeza, ha llevado una campaña electoral completamente independiente, ejerciendo influencia sobre todas las capas de la población trabajadora, tanto las que mantienen un punto de vista proletario consecuente, como las que aún no se han familiarizado plenamente con él; 3) que en el momento actual, a dos semanas de las elecciones, ya se pone de manifiesto que en Petersburgo son insignificantes las posibilidades de los partidos de derecha, mientras que se consideran significativas (sobre todo, en virtud de la tradición) las de los kadetes; por eso se plantea ante el POSDR, con especial urgencia, la tarea de hacer todos los esfuerzos para socavar la hegemonía de los kadetes en el centro, hacia el cual está dirigida la atención de toda Rusia; 4) que entre las amplias capas de los pobres trabajadores urbanos, que aún no mantienen un punto de vista proletario y son capaces de influir en el resultado de las elecciones en la curia urbana, se observa una vacilación entre la aspiración de votar más a la izquierda que los kadetes, es decir, liberarse de la dirección de la traidora burguesía liberal-monárquica, y la aspiración de asegurarse aunque sea un pequeño número de diputados trudoviques en la Duma mediante un bloque con los k.-d.; 5) que entre los propios partidos trudoviques vacilantes se observa la aspiración de justificar el bloque con los k.-d. a condición de obtener un puesto o, en todo caso, no más de dos puestos de los seis de la capital, justificándolo con que los s.-d. no están de acuerdo bajo ninguna condición en entrar en un acuerdo con las capas no socialdemócratas de los pobres urbanos contra la burguesía liberal, la conferencia resuelve: 1) comunicar inmediatamente al Comité de Petersburgo del partido s.-r. y al comité del Grupo del Trabajo que el Comité de Petersburgo del POSDR está dispuesto a entrar en un acuerdo con ellos bajo la condición de que no concluyan ningún acuerdo con los kadetes; 2) condiciones del acuerdo: total independencia de los partidos que acuerdan en lo que respecta a las consignas, los programas y la táctica en general. La distribución de los seis puestos en la Duma, de la siguiente manera: dos puestos de la curia obrera, dos a los socialdemócratas, uno a los socialistas-revolucionarios y uno a los trudoviques; 3) la conferencia encarga la conducción de las negociaciones a su órgano ejecutivo; 4) en la provincia, sobre la base de las mismas consideraciones de principio, se permiten acuerdos locales con los s.-r. y los trudoviques.

Tres puntos principales se destacan al examinar esta resolución. Primero, la negativa incondicional a cualquier acuerdo con los kadetes. Segundo, la firme e inquebrantable decisión de los s.-d. de presentarse con listas independientes bajo cualquier condición y, tercero, la admisión de acuerdos con los socialistas-revolucionarios y los trudoviques.

Rechazar los acuerdos con los kadetes era un deber directo del partido obrero. Tan pronto como comenzaron las reuniones preelectorales en Petersburgo, inmediatamente quedó claro para todos que tenían razón los s.-d. revolucionarios que decían: con los gritos sobre el peligro de las Centurias Negras, nuestros liberales embaucaban a la gente vacía y sin principios, para alejar de sí el peligro real que les amenazaba desde la izquierda. Las pequeñas artimañas policiales del gobierno, la desposesión de los electores pobres mediante las aclaraciones del Senado, todo esto no pudo cambiar el ánimo de la masa de electores (100, 120 o 150 mil electores, da igual). Y este ánimo de la masa se manifiesta claramente en las reuniones: un ánimo más a la izquierda que los kadetes.

Por supuesto, el peligro de las Centurias Negras puede consistir no en la votación centurionegrista de la masa de electores, sino en la detención policial-centurionegrista de los electores y compromisarios de izquierda. Se dice también, y con insistencia, que la actual «libertad» comparativa (¡han permitido respirar, y en Rusia ya se le llama libertad!) de las reuniones preelectorales es una provocación del gobierno, que se propone detener a los oradores y compromisarios más destacados. Pero no es difícil comprender que contra tal peligro de las Centurias Negras no hacen falta en absoluto bloques con los k.-d., sino la disposición de las masas a una lucha que no se encierre en los marcos del llamado parlamentarismo.

Segundo: la conferencia resolvió, como era de esperar, que los s.-d. llevan en la capital, en todo caso, una campaña independiente. Pueden proponer tal o cual acuerdo a otro partido, pero nosotros nos preparamos antes para la plena independencia y estamos preparados ahora. Un acuerdo en tales condiciones es, de hecho, desde el punto de vista de toda la campaña electoral en su conjunto, una excepción; la independencia de la socialdemocracia, la regla.

Tercero. La conferencia propuso un acuerdo a los s.-r. y a los trudoviques bajo la condición de que se separen de los kadetes y de los enesistas (n.-s.) kadetizantes, y luego bajo la condición de que se concedan dos puestos a la curia obrera y de que los cuatro puestos restantes se dividan por la mitad.

En la base de tal propuesta se halla la distinción de principio de ciertos partidos según su actitud hacia la lucha extraparlamentaria, que mañana mismo puede entrar en la orden del día. La socialdemocracia, al rodear de condiciones de principio su acuerdo con otros partidos, proporciona de este modo material para la propaganda y la agitación ante las masas sobre el verdadero carácter de los distintos partidos. La socialdemocracia tiene en cuenta las peculiaridades de la situación creada en Petersburgo, donde los kadetes llevan a remolque a la masa de la pequeña burguesía urbana, que está de talante «trudoviquista». En tales condiciones, no podemos descuidar la tarea de socavar esa hegemonía de los kadetes, de ayudar al pueblo trabajador a dar un paso —pequeño, por supuesto, pero de indudable significado político— hacia una lucha más decidida, hacia ideas políticas más claras, hacia una autoconciencia de clase más definida.

Y alcanzaremos este resultado con nuestra agitación, con toda la manera en que planteemos nuestra campaña electoral, lo alcanzaremos en cualquier caso, sea cual sea la respuesta de los trudoviques y de los s.-r. a nuestra propuesta. No tenemos por qué lanzarnos a tal o cual cálculo para determinar la probabilidad de una respuesta positiva o negativa. Nuestra atención no puede centrarse en eso. Lo que nos importa es la política fundamental, invariable tanto en unas como en otras posibilidades particulares, del proletariado: a las engañosas ilusiones de la lucha pacífica y a los juguetes constitucionales, oponemos un análisis claro de las tareas de la lucha extraparlamentaria que se avecina por la fuerza misma del curso de los acontecimientos. A las capas pequeñoburguesas del pueblo trabajador de la ciudad y del campo les decimos: hay un solo medio para impedir la inestabilidad y las vacilaciones del pequeño propietario. Este medio es el partido de clase independiente del proletariado revolucionario.

*Prostie Rechi* n.º 1, 14 de enero de 1907.

Publicado según el texto del periódico «Discursos Sencillos»