Con el fin de eliminar los vestigios del régimen feudal que, como una pesada carga, oprimen directamente a los campesinos, y en interés de que se desarrolle libremente la lucha de clases en el campo, el partido exige:

1) la confiscación de todas las tierras eclesiásticas, monásticas, de la corona (udélnye y del gabinete), estatales y de los terratenientes;
2) la creación de comités campesinos para la inmediata liquidación de todo vestigio del poder y los privilegios terratenientes y para la administración efectiva de las tierras confiscadas hasta que la Asamblea Constituyente de todo el pueblo establezca un nuevo ordenamiento agrario;
3) la abolición de todos los impuestos y gravámenes que hoy pesan sobre el campesinado como estamento contribuyente;
4) la derogación de todas las leyes que coarten al campesino en la libre disposición de su tierra;
5) la concesión a los tribunales populares electos del derecho de reducir las rentas de arrendamiento excesivamente elevadas y de declarar nulos los contratos de carácter leonino.

Pero si la victoria decisiva de la actual revolución en Rusia asegura plenamente la autocracia del pueblo, es decir, instaura una república y un régimen estatal plenamente democrático, el partido luchará[45] por la abolición de la propiedad privada de la tierra y la entrega de todas las tierras en propiedad común de todo el pueblo.

En todos los casos y bajo cualquier estado de las transformaciones agrarias democráticas, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia se plantea como tarea esforzarse incansablemente por la organización clasista independiente del proletariado rural, explicarle la oposición irreconciliable de sus intereses con los intereses de la burguesía campesina, prevenirle contra la seducción del sistema de pequeña explotación agrícola, el cual jamás, bajo la producción mercantil, podrá acabar con la miseria de las masas, y, por último, señalar la necesidad de la revolución socialista completa como único medio para suprimir toda miseria y toda explotación.