A él, al igual que al señor Miakotin, le replicó el camarada Karpov. Al señor Miakotin le explicó que un acuerdo es la conclusión práctica de las negociaciones, y las negociaciones, la preparación para el acuerdo, y que por eso, en lo que respecta al partido k.-d., el señor Miakotin carece por completo de razón. Reconociendo plenamente la obligatoriedad para todo el partido de las decisiones del Congreso de Unificación, el orador señaló el carácter erróneo de algunas de sus resoluciones, carácter erróneo que fue fuente también del tono incorrecto adoptado por el camarada Barténiev{53} respecto al partido k.-d. El desenmascaramiento del partido k.-d., decía el orador, no es una simple injuria, sino un medio necesario, el más conveniente, para apartar a las amplias masas populares de la burguesía liberal, tibia, timorata y tendiente al acuerdo con el viejo poder, y atraerlas hacia la burguesía revolucionaria-democrática, que se prepara para la lucha decisiva por el poder. Desacreditar a un partido como el partido k.-d. significa dar poderosos impulsos al desarrollo político de las masas populares. El momento mismo en que estalle el conflicto no depende, por supuesto, de nuestra voluntad, sino de la conducta del gobierno, del grado de autoconciencia política y del estado de ánimo de las masas populares. Nuestra tarea es hacer todos los esfuerzos para que el proletariado organizado desempeñe, tanto en el nuevo ascenso como en la inevitable y futura lucha decisiva, el papel de conductor del ejército revolucionario victorioso.

«La Ola» № 14, 11 de mayo de 1906.

Se reproduce según el texto del periódico «La Ola»