Finaliza el debate de los informes sobre el pogromo de Bialystok en la Duma Estatal. Los crímenes del gobierno han sido desenmascarados con la más absoluta, podría decirse, a veces incluso pedante precisión. La unanimidad de la Duma Estatal en la condena de los actos más viles de la administración local y central parecía total. Aquellos capaces de afirmar que la Duma «combina la lucha de clases en un todo único» podrían haber triunfado ante semejante unanimidad{114}.

Pero tan pronto como se llegó a las conclusiones prácticas sobre las medidas necesarias para combatir los crímenes más viles de la banda de pogromistas, esa unanimidad fingida y superficial se desmoronó. Enseguida resultó que la burguesía y el proletariado —por mucho que se «combine en un todo la lucha de clases»— persiguen objetivos esencialmente distintos en su lucha liberadora. La burguesía quiere dar una «reprimenda» al gobierno para emprender por sí misma la pacificación de la revolución. El proletariado quiere llamar al pueblo a la lucha revolucionaria.

Esta diferencia se manifestó claramente en las dos resoluciones propuestas a propósito del pogromo de Bialystok. La fórmula de la burguesía (partido demócrata-constitucionalista): 1) fustiga al gobierno; 2) exige la dimisión del ministerio y 3) recalca que «el gobierno reconoce su impotencia en la lucha contra la revolución». La burguesía quiere un gobierno fuerte en la lucha contra la revolución.

La fórmula del proletariado (partido socialdemócrata) es distinta: 1) fustiga al gobierno —a esta «unanimidad» del proletariado con la burguesía suelen limitar su atención los ingenuos en política—; 2) declara que «el único medio para proteger la vida y la propiedad de los ciudadanos puede ser el armamento del propio pueblo»; 3) «exhorta a la población a tomar en sus manos la salvaguardia de su vida y propiedad» y a «rechazar la persecución nacional».

La diferencia de intereses entre la burguesía y el proletariado resalta con evidencia en estas dos fórmulas diferentes. La burguesía quiere sofocar la revolución. El proletariado quiere armar a la revolución. La burguesía suspira por un tribunal de funcionarios. El proletariado apela al tribunal del pueblo («el tribunal del pueblo no dejará escapar a estos criminales ni a sus protectores» —de la fórmula de nuestra fracción socialdemócrata en la Duma). La burguesía llama solo a los ministros, los insta a ceder. El proletariado llama a la población, la exhorta a armarse y a rechazar.

Nuestros camaradas en la Duma han adoptado en esta cuestión el tono justo. Les deseamos que también en adelante contrapongan, de manera igualmente clara, nítida e irreconciliable, las declaraciones del proletariado revolucionario a las frases de la burguesía oportunista.

«Ejo» n.º 9, 1 de julio de 1906.

Firmado: Se publica según el texto del periódico «Ejo»