Los periódicos de hoy informan que el miércoles 21 de junio tuvo lugar una reunión conjunta de las comisiones de Presupuesto y de Abastecimiento de la Duma Estatal. Se discutió la propuesta de los ministros del Interior y de Hacienda sobre la asignación de 50 millones para la ayuda a los hambrientos. «La comisión acordó proponer a la Duma Estatal que asigne para las necesidades más inmediatas 15 millones de rublos, tomándolos de las cuentas corrientes, y proponer al ministerio que presente sus consideraciones sobre la reducción de gastos en el presupuesto corriente por la suma indicada. La propuesta del ministerio sobre un préstamo interno de 50 millones de rublos fue rechazada» («Rech», 22 de junio).

La cuestión de la asignación de dinero para la ayuda a los hambrientos tiene una importancia enorme. Todo ciudadano consciente debe seguir con atención constante todas las etapas de esta cuestión.

Recordemos, ante todo, que inicialmente la cuestión se planteó en la Duma Estatal de la siguiente manera: ¿se puede dar dinero al gobierno de los pogromistas o debe la propia Duma tomar en sus manos todo el asunto de la ayuda a los hambrientos? El diputado Aladiin se pronunció primero por la solución correcta, es decir, la segunda. Propuso elegir comisiones de la Duma, enviar a los diputados de la Duma a las localidades, dirigirse a las «instituciones libres», concentrar en ellas tanto el dinero como toda la labor de ayuda a los hambrientos. ¡Ni un kopek a los señores Gurko y Durnovó! decía Aladiin entre aplausos de la izquierda de la Duma y gritos de: ¡correcto. Aladiin, como se sabe, no se mantuvo en la posición correcta. Voló alto, pero se posó en el gallinero kadete. Los diputados socialdemócratas cometieron un error al no tomar la palabra para pronunciar un discurso contundente sobre esta cuestión. La Duma adoptó la fórmula kadete de pasar a los asuntos del día.

Con esto se resolvió, a la manera kadete, a la manera terrateniente, a la manera liberal, la cuestión de principio fundamental. La Duma se negó a convertirse en instrumento de la revolución en este asunto. La Duma tuvo miedo del pueblo, se aterrorizó ante la idea de apelar al pueblo. La Duma, en principio, consintió en dejar el asunto de la ayuda a los hambrientos en manos de los señores Gurko y los ministros pogromistas. La Duma kadete demostró con esto que no quiere luchar junto con el pueblo contra los pogromistas, sino solamente presionar a los pogromistas con ayuda del pueblo, sólo refrenar un poco a los pogromistas, sin eliminarlos por completo.

Comenzó la segunda etapa de la cuestión. ¿Cómo presionarán ahora los kadetes a los pogromistas? Empezó el regateo entre la comisión de la Duma y los ministros. A la reunión de la comisión del 21 de junio asistieron los ministros del Interior y de Hacienda. La Duma, que no quiso tratar con el pueblo y con las «instituciones libres», que no quiso dialogar con ellas, se puso a negociar con estos ministros. «Ni un kopek a los señores ministros» quedó en una frase. Las negociaciones con los señores ministros se convirtieron en el hecho. Los ministros pidieron autorización para un préstamo. La comisión de la Duma se negó. Exigió que se tomara el dinero del presupuesto del año en curso, es decir, que se redujeran algunos gastos perjudiciales y, de ese modo, se reuniera la suma para ayudar a los hambrientos. Con esta maniobra táctica, con este movimiento envolvente, la Duma se apropia de una pequeña parte del derecho a controlar el presupuesto del Estado. El presupuesto fue aprobado al margen de los representantes del pueblo, y ahora, por vía indirecta, se consigue su revisión para reducir los gastos perjudiciales y obtener dinero para gastos útiles.

Tal es la segunda etapa de la cuestión. Los kadetes, es decir, el partido de los terratenientes liberales, de la burguesía liberal, quieren controlar los órganos del viejo poder, quieren someterlos a su influencia, quieren peinarlos, lavarlos, vestirlos, sustituir a los Stolypin por los Nabókov, pero no quieren sustituir todos estos órganos e instituciones del viejo poder policíaco y feudal por las instituciones libres del pueblo, por los funcionarios libremente elegidos por todo el pueblo. ¿Cómo conseguir dinero para la ayuda a los hambrientos? ¿A quién confiar el gasto de estos millones? Tres respuestas principales dan a esta cuestión las tres fuerzas políticas principales de la época actual. El gobierno de los pogromistas policíacos responde: tomar el dinero de un nuevo préstamo, para no tocar nuestro presupuesto policíaco-pogromista. Gastar el dinero nosotros mismos, los policías y pogromistas. La clase obrera y todo el campesinado consciente responden: que el propio pueblo reúna el dinero y lo gaste por sí mismo a través de «instituciones libres», verdaderamente elegidas por todos, verdaderamente no vinculadas a la sucia policía. Utilizar estas instituciones libres para un movimiento amplio y de masas, dirigido a que todo el poder en el Estado y todo el «tesoro público» pasen a manos del pueblo. Los terratenientes liberales y la burguesía liberal («kadetes») responden: no queremos «instituciones libres», les tenemos miedo. El pueblo iría entonces «demasiado» lejos. Mejor nos quedamos con los viejos pogromistas, limpiándolos y raspándolos un poquito. Tomar el dinero de su propio presupuesto, reduciendo los gastos perjudiciales. Confiar el gasto de ese dinero al mismo gobierno de los pogromistas, tratando de ponerlo bajo nuestro control, el de los terratenientes liberales.

Respuestas claras. Posición clara del gobierno, de la burguesía y del proletariado. Sólo falta saber: ¿tras quién irá el campesinado?

La burguesía liberal, los kadetes, vacila entre el gobierno y el pueblo. La situación de los vacilantes es equívoca. Es fácil decir: ¡tomar el dinero del presupuesto corriente, reduciendo gastos perjudiciales! Pero el dinero se necesita de inmediato, y para tal operación se requiere el consentimiento del Consejo de Estado y del jefe del Estado. Esto significa que los kadetes cuentan con obtener el consentimiento voluntario de los altos funcionarios y de la camarilla. ¿En qué se basa el cálculo de los kadetes? En un posible acuerdo sobre la composición del futuro ministerio.

Hay que mirar la realidad de frente. No hay por qué ser hipócritas. No hay por qué jugar al escondite. La asignación de dinero para la ayuda a los hambrientos sirve de pretexto para el regateo entre los kadetes y el gobierno de los pogromistas, entre los kadetes y la camarilla. Cédannos, señores pogromistas, nombren a Múromtsev primer ministro en lugar de Ermólov, y nosotros les cederemos a ustedes y les daremos, tal vez 15, tal vez los 50 millones para la ayuda a los hambrientos sin el «peligroso» (tanto para ustedes, pogromistas, como para nosotros, terratenientes) recurso a las «instituciones libres» del pueblo.

Precisamente ése es el sentido de los actuales acontecimientos en la Duma. Precisamente ése es el sentido del artículo de hoy del señor Eschin en el periódico kadete «Rech», artículo especialmente aprobado, con pequeñas reservas, por el editorial de «Rech» y que demuestra que la Duma debe dar dinero al gobierno de los pogromistas, «rodeando esta asignación de todas las condiciones que la Duma pueda plantear».

La situación política es clara. Ante nuestros diputados socialdemócratas en la Duma se alza una tarea de la mayor seriedad. En primer lugar, deben librar una batalla general a los kadetes cuando en la Duma se discuta el informe de la comisión de Presupuesto y Abastecimiento. Deben exigir que se apele a las «instituciones libres» del pueblo, abrir los ojos a los campesinos sobre por qué los kadetes, entre los cuales hay tantos terratenientes, temen al pueblo, que necesita toda la tierra sin ningún rescate y toda la libertad. Deben exigir que se vote su resolución sobre esta cuestión, para asegurar al partido del proletariado la simpatía de todas las masas trabajadoras y para poner de manifiesto abierta y claramente ante todos toda la vacilación y cobardía de los terratenientes liberales.

En segundo lugar, cuando los kadetes hagan fracasar la propuesta de apelar a las instituciones libres, los socialdemócratas deben librarles una segunda batalla en la siguiente línea de nuestras fortificaciones. Hay que exigir explicaciones de por qué la comisión (de Presupuesto junto con la de Abastecimiento) no publicó todos los detalles de las negociaciones con los honorabilísimos señores ministros del Interior y de Hacienda. Hay que prepararse bien para una crítica más detallada y decidida de todo el presupuesto que la que hicieron los kadetes en la comisión. Entonces se oirán desde la tribuna de la Duma voces que desenmascaren implacablemente el doble juego de los kadetes, que pongan al descubierto todos los «secretos» del presupuesto ruso de los pogromistas policíacos, un presupuesto en el que decenas y centenares de millones se despilfarran en ayuda a los terratenientes y capitalistas, en aventuras militares, en «ayuda» a espías y gendarmes, en recompensas a toda clase de encumbrados héroes de la tragedia de Manchuria, en el mantenimiento de una infinidad de funcionarios que saquean y oprimen al pueblo. Desde la tribuna de la Duma se oirán voces que enumerarán no 15 ni 50 millones de gastos perjudiciales.

Los kadetes quieren sólo amonestar ligeramente al gobierno. Ante la socialdemocracia responderán tanto los pogromistas, en primer lugar, como los propios señores kadetes, por su empeño en disimular toda la profundidad de la discordia entre la camarilla y el pueblo.

Escrito el 22 de junio (5 de julio) de 1906.

Publicado el 23 de junio de 1906 en el periódico «Ejo» núm. 2.

Se reproduce según el texto del periódico.