Kautsky es marxista. Por eso razona de otra manera. Considera necesario examinar las condiciones históricas concretas de Rusia y no repetir frases hechas, habituales para un europeo.

«En estas condiciones —escribe Kautsky, tras esbozar brevemente los métodos de Dubásov—, en estas condiciones no hay nada sorprendente en que la mayoría de nuestros camaradas rusos viera en la Duma convocada de tal modo no otra cosa que una indignante falsificación de la representación popular, y decidiera boicotearla y no tomar parte en la campaña electoral».

Kautsky no encuentra nada sorprendente en la táctica del «blanquismo» y el «anarquismo». ¿Verdad, camarada Plejánov y todos los mencheviques, qué instructivo es reflexionar sobre esto?

«No hay nada sorprendente —sigue escribiendo Kautsky— en que la mayoría de nuestros camaradas rusos, en lugar de participar en la campaña electoral para después entrar en la Duma, considerara más conveniente luchar con el objetivo de hacer fracasar esta Duma y conseguir una asamblea constituyente».

La conclusión de esto es clara. Las cuestiones históricas concretas, los marxistas deben resolverlas basándose en un análisis minucioso de todas las condiciones políticas del momento, y no en frases vacías sobre la oposición entre blanquismo-anarquismo, etc.

Mientras entre nosotros se pone de moda entre los socialdemócratas repetir, siguiendo a los kadetes, que el boicot fue un error, Kautsky, analizando las cuestiones con total imparcialidad, ni siquiera se le ocurre nada semejante a tal conclusión. No se apresura a inclinarse servilmente ante el hecho de la convocatoria de la Duma, aunque escribe ya en un momento en que el fracaso del intento de «hacer fracasar la Duma» se ha convertido en un hecho. Pero Kautsky no es de los que, tras cada fracaso (aunque sea, por ejemplo, el fracaso de diciembre), se apresuran a arrepentirse y reconocer un «error». Kautsky sabe que los fracasos en la lucha del proletariado no significan, ni mucho menos, siempre sus «errores».

Otro pasaje importante en el folleto de Kautsky se refiere a la cuestión de quién, es decir, qué clases o grupos de la sociedad, pueden vencer en la actual revolución rusa. «El campesinado y el proletariado —escribe Kautsky— empujarán cada vez con más energía y menos miramientos» (¡recuerden esto, camaradas del *Névskaya Gazeta*, que aprobaban la «sabiduría» kadete) «hacia la izquierda a los miembros de la Duma, fortalecerán cada vez más su ala izquierda, debilitarán y paralizarán cada vez más a sus adversarios, hasta vencerlos por completo» (pág. 8).

Así pues, Kautsky espera que en la actual revolución rusa vencerán el campesinado y el proletariado. ¿No nos explicarán los camaradas mencheviques en qué consiste la diferencia entre la dictadura democrático-revolucionaria del proletariado y el campesinado y la victoria de estos últimos? ¿No acusarán a Kautsky de blanquismo o populismo por la idea de que en una revolución burguesa puede vencer no la burguesía, sino el campesinado y el proletariado?

Quien quiera reflexionar sobre esta cuestión, se acercará a dilucidar por sí mismo el error fundamental de los mencheviques, que siempre se inclinan a pensar que en una revolución burguesa solo se puede hablar de la hegemonía de la burguesía, y que siempre se asustan, por ello, de la idea de la conquista del poder (y la victoria en la revolución es precisamente la conquista del poder) por el campesinado y el proletariado.

La tercera idea importante y valiosa de K. Kautsky es sobre el significado de la Duma como un centro nuevo, como un gran paso en la organización del movimiento. «En cualquier dirección que vaya la Duma —dice Kautsky—, los impulsos mediatos e inmediatos, intencionados o no, que a partir de ahora dé a la revolución, ejercerán su efecto simultáneamente en toda Rusia y provocarán en todas partes simultáneamente una reacción».

Esto es absolutamente justo. Quien atribuye ahora a los bolcheviques la idea de que proponen «pasar de largo» ante la Duma o incluso expulsarla, que ignoran la Duma, dice una falsedad. Ya en el Congreso de Unificación, los bolcheviques presentaron una resolución en la que se decía:

«La socialdemocracia debe utilizar la Duma de Estado y los choques de esta con el gobierno o los conflictos en su seno, luchando contra sus elementos reaccionarios, desenmascarando implacablemente la inconsecuencia y la vacilación de los kadetes, siguiendo con especial atención a los elementos de la democracia revolucionaria campesina, uniéndolos, contrapóniendolos a los k.-d., apoyando aquellas de sus intervenciones que respondan a los intereses del proletariado»[31], etc.

Quien quiera juzgar a los bolcheviques sobre la base de sus resoluciones y no de las habladurías de los Negórev, verá que entre Kautsky y los bolcheviques no hay ninguna divergencia en la cuestión de la Duma de Estado.

Sobre la fracción parlamentaria socialdemócrata en la Duma, Kautsky no habla en absoluto en el mencionado folleto.

*Véstnik Zhizni* n.º 6, 23 de mayo de 1906. Firmado: N. Lenin

Se imprime según el texto de la revista *Véstnik Zhizni*