Ayer celebramos una nueva victoria ignominiosa de los kadetes sobre los trudovikíes en la Duma de Estado[27]. Los kadetes obligaron a los trudovikíes a retirar su propuesta de un llamamiento al pueblo y de discutir el proyecto de ley sobre la abolición de la pena de muerte sin observar las formalidades que reducen a la Duma a un apéndice lamentable e impotente de la burocracia.

Hoy, los desdichados de *Nóvoe Vremia* y los octubristas de *Slovo* confirman plenamente esta valoración de la victoria de los kadetes sobre los trudovikíes. «El Grupo del Trabajo —escribe *Nóvoe Vremia*— propuso algo... que va en contra del artículo del reglamento de la Duma. A saber, exigía que la Duma de Estado pasara a juzgar la esencia misma del proyecto de ley y luego a las votaciones sin observar el plazo de un mes y, por consiguiente, sin dar al ministro de Justicia la posibilidad de expresar su opinión. La más mínima veleidad de esa indulgencia a la que los rusos a veces son proclives en detrimento de la legalidad, debía llevar a la Duma a cometer actos indudablemente ilegales, con todas las consecuencias que se derivan del camino resbaladizo y empinado del "orden de facto"».

Los oradores del Partido Demócrata Constitucionalista (kadetes), prosigue *Nóvoe Vremia*, «objetaron acaloradamente contra la medida ilegal propuesta por los trudovikíes» y «obtuvieron una brillante victoria». Sobre la retirada de su propuesta por los trudovikíes, *Nóvoe Vremia* observa: «Todo terminó para el bienestar general y el mayor triunfo del derecho». Es natural que los desdichados se regocijen del triunfo de semejante derecho; nadie espera otra cosa de ellos. De los kadetes, por desgracia, esperan demasiados. «Cualquier diputado —concluye *Nóvoe Vremia*— que imite el ejemplo del Sr. Aladin, merecerá sin duda el reproche de una frivolidad imperdonable».

En el periódico octubrista *Slovo*, el Sr. Ippolit Gofshtetter amonesta a los kadetes y los reprende paternalmente: «En el ambiente empieza a oler a verdadera revolución». Los kadetes no la quieren y deben ser sensatos. «Mientras la ley vigente ofrezca al menos alguna posibilidad de ulteriores conquistas políticas y sociales plenamente legítimas y jurídicas, el deber sagrado de los miembros conscientemente avanzados de la Duma de Estado es una firme oposición sobre la base de la ley, y no la provocación de conflictos a toda costa».

La posición de los desdichados y de los octubristas es clara. Es hora de valorar con mayor claridad y sobriedad la posición de los kadetes, afín a la de ellos.

Escrito el 19 de mayo (1 de junio) de 1906.

Publicado el 20 de mayo de 1906 en el periódico *Volna* nº 22. Firma: N. L-n.

Se publica según el texto del periódico.