Struve se siente ofendido en sus mejores sentimientos. El gobierno resultó más estúpido de lo que suponía, y hacer negocios con él resultó francamente desventajoso desde el punto de vista comercial. El señor Struve se imaginaba la política de un modo muy simple: la Duma, es decir, la mayoría kadete en la Duma, interpelaría en términos correctos y aceptados en los círculos comerciales más cultos; el gobierno cedería un poco, la Duma a su vez rebajaría algo, y de ese modo se instauraría en Rusia la libertad popular. ¡Y cuántas cosas no hicieron los señores kadetes para lograrlo! ¡Y de repente, tal incomprensión por parte del gobierno, tal falta de todo tino comercial!

El señor Struve se indigna:

«En las demandas y supuestos de la Duma, él (el gobierno) podría aún, sorteando unas, aceptar y hacer suyas otras. Podría hacer concesiones radicales en la esfera política y tratar de recortar algo en la esfera económica. Podría actuar a la inversa. Pero rechazar todo lo sustancial en todas las esferas en litigio y, con la negativa a la reforma agraria basada en la expropiación forzosa de las tierras de propiedad privada, lanzar un desafío a la necesidad popular y a la conciencia jurídica del pueblo, solo podían hacerlo personas cuya comprensión estatal se halla en el nivel más bajo.»

Así pues: las demandas de la Duma, expuestas en su mensaje, son una esfera en litigio; no son aquello necesario que debe ser conquistado por todos los medios y que debe ser inmediatamente ampliado, sino solo una arena para el regateo.

La amnistía, el sufragio universal, las libertades y la expropiación forzosa de la tierra: todo esto es discutible, sobre todo ello se puede regatear y... ceder, a condición de que el gobierno también dé algo a cambio.

Conviene recordarlo. El señor Struve, en el arrebato de su indignación, ha soltado la táctica de los kadetes, que los socialdemócratas siempre señalaron al pueblo.

Las demandas populares, incluso en esa forma recortada y desfigurada por los kadetes en que entraron en el mensaje, no son para el partido kadete el mínimo necesario, sino solo el precio máximo que de antemano se había previsto rebajar. Para pesar del señor Struve, el trato no se realizó... por falta de «comprensión estatal» en el gobierno. Según el testimonio del señor Struve, este se halla en el nivel más bajo. ¿Por qué? — Pues porque los señores Trépov, Goremikin y Stishinski no quieren regatear con los kadetes acerca de los derechos del pueblo, sino que los rechazan directamente.

Y el alto nivel de «comprensión estatal» — está claro — consiste en comerciar abiertamente con la libertad del pueblo.

¡Recordad, obreros y campesinos! En vísperas del discurso de Goremikin en la Duma, los señores kadetes consideraban que la «comprensión estatal» consistía en llegar a un acuerdo con Trépov sobre el recorte de las demandas populares expresadas en el mensaje.

Para mayor pesar de los señores kadetes, el trato no cuaja de ninguna manera. El choque de los intereses reales del proletariado y del campesinado con los intereses también reales del viejo poder en su lucha por la existencia no puede encajar en los marcos de acuerdos diplomáticos. Y no es de tal o cual «nivel de comprensión estatal» del señor Struve o del señor Trépov de donde proviene la imposibilidad de que la revolución rusa se encarrile por la vía kadete. El propio carácter de los intereses en pugna empuja a la revolución rusa al camino de la lucha abierta de las fuerzas revolucionarias y contrarrevolucionarias.

Y por eso están condenados a constantes desilusiones los señores comerciantes de la libertad popular, los corredores de la revolución, los diplomáticos en tiempo de guerra.

«Volna» nº 21, 19 de mayo de 1906. Firmado: —Ъ

Se publica según el texto del periódico «Volna»