Saludamos calurosamente el llamamiento del grupo obrero de diputados de la Duma, el más próximo a nosotros por sus convicciones; es el primer llamamiento directo de los diputados no al gobierno, sino al pueblo. A juicio nuestro, el Grupo Laborista o campesino de la Duma debería seguir el ejemplo de los diputados obreros.

En el llamamiento de los diputados obreros se dicen muchas cosas acertadas, pero, en nuestra opinión, contiene algunas deficiencias.

Los camaradas obreros quieren «esforzarse por que la Duma prepare la convocatoria de una asamblea constituyente». Difícilmente pueden contar para ello con toda la Duma, o siquiera con su mayoría. Los liberales, que predominan en la Duma, han prometido en repetidas ocasiones al pueblo convocar una asamblea constituyente, y no solo no han cumplido esta promesa, sino que ni siquiera han presentado en la Duma tal exigencia en voz alta y con firmeza. Los diputados obreros solo pueden contar, con mayor o menor certeza, en este punto con el Grupo Laborista, con los representantes campesinos. Por eso la clase obrera no puede fijarse como tarea apoyar a toda la Duma —los liberales rusos son demasiado poco fiables—; que los obreros orienten más bien sus esfuerzos a apoyar a los diputados campesinos y a impulsarlos a actuar con plena independencia y a comportarse como auténticos representantes del campesinado revolucionario.

El proletariado ha demostrado su capacidad de lucha. Ahora está reuniendo fuerzas para iniciar una nueva lucha decisiva, pero no la iniciará sino junto con los campesinos. Por eso tienen razón los diputados obreros cuando llaman al proletariado a no ceder a provocación alguna y a no provocar innecesariamente enfrentamientos aislados con los enemigos. La sangre proletaria es demasiado valiosa para derramarla sin necesidad y sin una esperanza cierta de victoria.

Solo la masa campesina, consciente de la impotencia y de la insuficiencia de la Duma actual, puede servir a los obreros de firme apoyo que garantice una victoria segura. Aunque los acuerdos y resoluciones de las asambleas obreras son muy útiles para organizar a la clase obrera para la lucha, no es en ellos donde se puede encontrar un apoyo real contra un enemigo que ya se ha preparado para responder a las reivindicaciones del pueblo con la más feroz violencia. Por el contrario, la clase obrera debe explicar también a las masas campesinas que se equivocan al depositar sus esperanzas, con sencillez de alma, en ruegos, acuerdos, solicitudes y quejas.

En Rusia, las cosas no marchan hoy de tal modo que la gran contienda sobre el destino del pueblo —tierra y libertad— pueda resolverse con palabras y votaciones.

Escrito el 18 (31) de mayo de 1906.

Publicado el 19 de mayo de 1906 en el periódico «Volná» n.º 21.

Se publica según el texto del periódico.