Ayer el editorial de «Nasha Zhizn», hoy los de «Rech», «Duma», «Nasha Zhizn», «Straná» y «Slovo»: toda la prensa burguesa, sin excepción, arremete contra la socialdemocracia de izquierda. ¿Qué ha ocurrido? ¿Adónde ha ido a parar esa soberbia de los «vencedores», los kadetes, que les permitía hasta hace poco desentenderse despectivamente de los «boicotistas»? Pasaron los días dorados de la hegemonía kadete, cuando esos señores aleccionaban al proletariado con una auténtica sabiduría estatal, compadeciéndose de sus errores. ¿Qué ha ocurrido?

Renace el revolucionarismo, responde el señor Struve en el editorial de «Duma» del 11 de mayo. Tiene razón. Las esperanzas puestas en la Duma se desmoronan a cada hora. La idea de cómo se conquista la libertad popular se va aclarando a medida que se desvela la auténtica fisonomía del partido que, pervirtiendo su nombre con la verborrea, supo aprovechar en las elecciones tanto el relativo cansancio del pueblo como la política de Witte-Durnovó, que cerró la arena electoral a los auténticos representantes de los auténticos intereses del pueblo. La inevitabilidad de nuevas formas de lucha se ve subrayada de manera impactante por la actividad de la organización contrarrevolucionaria que se ha manifestado abiertamente. Sí, la burguesía, en los días de las elecciones, creyó que la revolución había terminado, que había llegado su momentito para volver en su provecho los frutos de la lucha de los obreros y los campesinos. Y se equivocó. Tomó la calma temporal por el agotamiento definitivo de las fuerzas, por el cese de la revolución. Apenas se había acomodado a sus anchas en los escaños de la Duma, apenas se había puesto a hablar con buenos modales, por las buenas, con el viejo poder a propósito de un arreglo amistoso a costa de los obreros y los campesinos, cuando de repente resulta que los obreros y los campesinos están dispuestos a intervenir en ese juego y desbaratar ese arreglo.

La asamblea popular en la casa de Pánina indignó particularmente a los señores kadetes. Los discursos de los socialdemócratas en esa asamblea agitaron este pantano putrefacto. ¡Por favor!, gritan los señores kadetes, con su crítica a nuestro partido ayudan ustedes al gobierno. Es un argumento conocido. Cada vez que los socialdemócratas dan un paso al frente para explicar al proletariado y a todo el pueblo el verdadero significado de los acontecimientos que se están produciendo, para disipar la niebla con que los políticos burgueses envuelven a los obreros, para prevenir a los obreros contra los vendedores burgueses de la libertad popular, para señalar a los obreros su auténtico lugar en la revolución, los señores liberales gritan que con ello se debilita la revolución. Cada vez que los socialdemócratas dicen que los obreros no deben estar bajo banderas burguesas, que tienen su propia bandera, la bandera de la socialdemocracia, los liberales empiezan a vociferar que con ello se presta un servicio al gobierno. No es verdad. La fuerza de la revolución reside en el desarrollo de la conciencia de clase del proletariado, en el desarrollo de la conciencia política del campesinado. Cuando un socialdemócrata critica la política kadete, desarrolla esa conciencia, refuerza la revolución. Cuando un kadete embriaga al pueblo con sus prédicas, oscurece esa conciencia, debilita la revolución. Decirles a los kadetes: no les creemos, porque no declaran las reivindicaciones del pueblo de manera suficientemente completa y decidida, porque prefieren regatear con el gobierno en lugar de luchar contra él, no significa olvidarse del gobierno por culpa de los kadetes.

Significa señalar al pueblo el camino de la lucha real y de la victoria real. Cuando las masas proletarias y campesinas tengan una idea clara de este camino, los kadetes no tendrán con quién regatear, pues el viejo poder estará condenado a ser derribado.

Voces están empujando al proletariado hacia acciones abiertas, gritan los kadetes. ¡Aguarden, señores! No son ustedes quienes para hablar de acciones, no son ustedes, que han construido su carrera política sobre la sangre de los obreros y los campesinos, quienes para pronunciar discursos de Judas sobre las «víctimas inútiles».

En ese mismo mitin se pronunciaron palabras completamente acertadas y que expresan plenamente la convicción general de los socialdemócratas sobre lo innecesario de «espolear» al proletariado. En «Volná» cualquiera pudo leer sobre lo innecesario de forzar los acontecimientos[25]. Pero una cosa es forzar y otra son las condiciones en las que debe desarrollarse el próximo acto del gran drama. Prepararse para ese momento —el cual, por cierto, no depende solo de nosotros, sino, entre otras cosas, también de la medida de traición a la causa de la libertad que manifiesten los señores kadetes— es a lo que llamamos al proletariado y al campesinado. Esclarecer las condiciones de la lucha, señalar sus posibles formas, indicar al proletariado su lugar en la lucha venidera, trabajar en la organización de sus fuerzas, en el esclarecimiento de su conciencia: esa es nuestra tarea. Y esto significa, en el momento actual, entre otras cosas, desenmascarar incansablemente a los kadetes, prevenir contra el partido kadete. Es lo que hacemos y lo que seguiremos haciendo. Y cuando los kadetes se agitan y se exaltan por este motivo, significa que hacemos nuestro trabajo no del todo mal. Y cuando los kadetes profieren a voz en grito palabras lastimeras sobre el debilitamiento de la revolución, significa que ya presienten con claridad que la auténtica revolución, la revolución de los obreros y los campesinos, está a punto de arrollar la Duma kadete. Los kadetes temen que la revolución rebase el límite fijado por la burguesía y que a esta le conviene. La clase obrera y el campesinado deben recordar que sus intereses son más amplios que esos límites, que su tarea es llevar la revolución hasta el final.

Y esto precisamente fue lo que expresó la resolución de la asamblea popular, que hizo al kadete Protopópov suspirar por los comisarios de policía. Escriban con más cuidado, señores kadetes.

«Volná» nº 16, 13 de mayo de 1906. Firmado: —Ъ

Se publica según el texto del periódico «Volná»