En la Duma de Estado hay un grupo obrero de 15 personas. ¿Cómo han llegado estos diputados a la Duma? Sus candidaturas no fueron presentadas por las organizaciones obreras. El partido no los autorizó a representar sus intereses en la Duma. Ninguna organización local del POSDR adoptó una resolución (aunque podría haberlo hecho) sobre la entrada de sus miembros en la Duma de Estado.

Los diputados obreros ingresaron en la Duma por una vía no partidista. Casi todos, o incluso todos, lo hicieron mediante acuerdos directos o indirectos, tácitos o reconocidos, con los kadetes. Muchos entraron en la Duma de tal manera que resulta imposible discernir si fueron elegidos como k.-d. o como s.-d. Este es un hecho, y un hecho de enorme importancia política. Silenciarlo, como hacen ahora muchos s.-d., es imperdonable e inútil. Imperdonable, porque significa jugar a ciegas con los electores en general y con el partido obrero en particular. Inútil, porque este hecho inevitablemente se hará sentir en el curso de los acontecimientos.

El Congreso de Unificación del POSDR, al reconocer como deseable la formación de una fracción parlamentaria s.-d., cometió un error al no tener en cuenta este hecho. De la resolución de los socialdemócratas de izquierda[23] que publicamos ayer se desprende que se señaló este hecho al congreso. Pero la justicia exige decir que, por insistencia del ala izquierda, el congreso adoptó una instrucción muy importante del Comité Central del partido. La no publicación de esta resolución es una laguna importante en la edición del CC de la cual hemos reproducido las resoluciones del congreso. La resolución sobre la fracción parlamentaria encomienda al Comité Central informar a todas las organizaciones del partido sobre: 1) a quién exactamente, 2) cuándo exactamente y 3) en qué condiciones exactamente reconoció el CC como representante del partido en la Duma de Estado. Además, encomienda al CC presentar al partido informes periódicos sobre la actividad de la fracción parlamentaria y, por último, asigna a las organizaciones obreras de las que forman parte los diputados s.-d. de la Duma de Estado la obligación de ejercer un control especial sobre estos diputados.

Después de señalar esta resolución, extraordinariamente importante, pasemos al examen de la cuestión del grupo obrero en la Duma. Tras ingresar en la Duma, el líder de este grupo, Mijailichenko, se declaró socialdemócrata. En su persona, el grupo obrero expresó una clara aspiración de separarse de los k.-d. y convertirse realmente en un grupo s.-d.

Tal aspiración merece todo nuestro apoyo. En el congreso estuvimos en contra de la formación de una fracción parlamentaria oficial. Nuestros motivos fueron expuestos con precisión y detalle en la resolución que publicamos ayer. Pero se sobreentiende que nuestra opinión negativa sobre la oportunidad de formar una fracción parlamentaria oficial no nos impide en absoluto apoyar cualquier aspiración de cualquier representante obrero de avanzar del k.-d. al s.-d.

No obstante, de la aspiración a su realización hay cierta distancia. No basta con declararse socialdemócrata. Hay que llevar a cabo una política obrera realmente socialdemócrata. Por supuesto, comprendemos perfectamente la dificultad de la situación de los parlamentarios novatos. Sabemos muy bien que hay que ser indulgentes con los errores de aquellos que inician el tránsito del k.-d. al s.-d. Pero si están destinados a realizar este tránsito hasta el final, será únicamente por medio de la crítica abierta y directa de esos errores. Mirar esos errores con indiferencia sería un pecado imperdonable tanto ante el partido s.-d. como ante todo el proletariado.

Es necesario señalar ahora un error del grupo obrero en la Duma. Pocos días después de la votación de la respuesta al discurso del trono, los miembros del grupo obrero declararon en la prensa que «se abstuvieron de participar en la votación y sólo no quisieron hacer de su abstención una manifestación para no mezclarse con el grupo del conde Heiden»{49}. Los kadetes son el partido de las vacilaciones entre la revolución y la reacción. Contra este partido siempre deben y siempre harán manifestaciones los Heiden por la derecha y los s.-d. por la izquierda. La renuncia a hacer una manifestación fue un error del grupo obrero. Debía haber dicho directa y públicamente, por encima de los kadetes, a todo el pueblo: «Ustedes, señores kadetes, adoptan un tono falso. En su discurso se trasluce un espíritu de componenda. Dejen la diplomacia. Digan en voz alta que el campesinado exige toda la tierra, que el campesinado debe recibir sin rescate toda la tierra. Digan que el pueblo exige la libertad completa, que el pueblo tomará todo el poder para garantizar de hecho, y no sólo sobre el papel, la libertad. No crean en "constituciones" escritas, ¡crean sólo en la fuerza del pueblo que lucha! Nosotros votamos contra su discurso».

Si el grupo obrero hubiera dicho esto, habría realizado un acto de verdadera política obrera socialdemócrata. Con ello no habría expresado únicamente los intereses de los obreros, sino también los intereses de todo el pueblo revolucionario que lucha por la libertad. Y entonces habría dicho, a propósito de la negativa a la audiencia: «Miren, señores kadetes, han recibido una buena lección. Han sido castigados como merecen por el tono falso de su discurso. Si continúan en el mismo tono, llegará el día, y no está lejano, en que el pueblo les recordará "con la burla amarga de un hijo engañado a un padre que habló hasta la saciedad"»{50}.

Repitamos una vez más, para evitar una interpretación maliciosa de nuestras palabras: criticamos la conducta del grupo obrero no para lanzar reproches a sus miembros, sino para ayudar al desarrollo político del proletariado y del campesinado rusos.

Y desde este mismo punto de vista debemos señalar un grave error de Névskaya Gazeta. «No podemos considerar el incidente del discurso —escribe— como un pretexto para poner fin a la actividad de la Duma»... «No vemos fundamentos ahora para plantear la cuestión de manera tajante» (n.º 6). Este es un tono falso. A los socialdemócratas no les sienta bien hacerse pasar por personas que pudieran responder por la Duma. Si los s.-d. fuesen mayoría en la Duma, la Duma no sería la Duma, o los s.-d. no serían s.-d. Que los kadetes respondan por entero de la Duma. Que el pueblo aprenda en su pellejo, y no en el nuestro, a liberarse de las ilusiones constitucionales.

Ustedes mismos dicen, camaradas: «el proletariado no permitirá que los señores Miliukov gocen de libertad para hacer componendas con el viejo régimen». Hermosas palabras. Pero ¿en qué consiste la esencia de las componendas kadetes? No en una traición personal, por supuesto. Una visión tan burda es absolutamente ajena al marxismo. La esencia de las componendas reside, única y exclusivamente, en que los k.-d. no se salen ni quieren salirse del terreno de la conservación del poder para el viejo régimen, del terreno de las disposiciones que emanan de este último. Los kadetes, siendo kadetes, tienen toda la razón cuando dicen: salirse de este terreno significa plantear la cuestión de manera tajante, significa dar un pretexto para poner fin a la actividad de la Duma.

A los socialdemócratas no les sienta bien razonar de manera que el pueblo pueda ver en sus razonamientos una justificación de los kadetes. No debemos justificar sus discursos hipócritas, como si todo residiera en la "cortesía" de la Duma y la "descortesía" de Trépov (Struve en Duma). Debemos desenmascarar esta hipocresía y relacionar la «primera lección» recibida por los kadetes con la falsedad original de toda su posición, de todo su discurso. No debemos valorar la situación revolucionaria del país desde el punto de vista de lo que ocurre dentro de la Duma. Al contrario: debemos valorar las cuestiones e incidentes internos de la Duma desde el punto de vista de la situación revolucionaria del país.

Escrito el 9 (22) de mayo de 1906.

Publicado el 10 de mayo de 1906 en el periódico Volná, n.º 13.

Se publica según el texto del periódico.