La cuestión de la actitud de la Duma hacia el pueblo figura en el orden del día. Todos la discuten, y con particular celo los cadetes, que predominan en la Duma. He aquí una de las más interesantes manifestaciones del periódico izquierdista cadete "Nuestra Vida"{45}, que con frecuencia expresa el punto de vista de los mejores elementos del Partido Constitucional-Demócrata.

"Surge de manera natural la pregunta: ¿dónde están los límites de la unión de la Duma con el pueblo? ¿Dónde, aquellos límites más allá de los cuales la Duma o se convierte en juguete de las pasiones populares o, por el contrario, se desprende de la población y de los partidos? La actitud de la población hacia la Duma resultará peligrosa si es espontánea. Que se produzca un gran acontecimiento, y la explosión de un descontento espontáneo se reflejará de inmediato en la Duma, a la que no le será fácil mantenerse en su posición de órgano independiente y organizado de la voluntad popular. La historia, aunque sólo sea la de la Revolución Francesa, ha dado más de una vez ejemplos de cómo los representantes del pueblo resultaban ser juguete de la multitud. Pero también puede suceder lo contrario: la más absoluta indiferencia. ¿Podemos afirmar con seguridad que, en caso de que disuelvan la Duma, ésta será realmente apoyada por el pueblo? ¿No se apartarán, con una sonrisa escéptica, también aquellos que ahora exigen de la Duma soluciones particularmente radicales? ¿No dirán: ya lo habíamos predicho, la Duma es impotente? Pero, ¿qué harán y cuándo?".

Y el autor llama a organizar todo tipo de clubs y asambleas para establecer un vínculo vivo entre la Duma y la población. "La crítica benévola de la Duma y su apoyo activo: he aquí la noble tarea del momento actual".

¡Con qué relieve se refleja en estas benévolas palabras de un cadete de pensamiento noble la impotencia de su partido y de la Duma en la que ese partido impera! Clubs, asambleas, vínculo vivo con el pueblo... ¿Para qué hablar con tanta gravedad de cosas que se sobreentienden por sí solas? ¿Acaso vale la pena demostrar la utilidad de los clubs y las asambleas? El primer soplo de la brisa de la libertad, vinculada al ascenso que estamos viviendo, ha llevado a la celebración de mítines, a la creación de clubs, al desarrollo de la prensa. Este proceso proseguirá mientras los obstáculos externos no le pongan fin. Pero todo esto atañe únicamente a una cuestión, por así decir, técnica: clubs, asambleas, periódicos, prensa, peticiones (propugnadas con particular énfasis por nuestros socialdemócratas del ala derecha), todo esto ayuda a la Duma a conocer la opinión del pueblo y al pueblo a conocer la Duma. Todo esto es mil veces necesario, por supuesto. Todo esto organiza e informa, sin duda. Todo esto crea un "vínculo"; pero reflexionemos un poco: ¿de qué vínculo se trata? De un vínculo puramente técnico. Las organizaciones obreras socialdemócratas deben seguir con atención a la Duma cadete. Esto es incontrovertible. Pero, aun con la mejor información y la mejor organización posibles, su "vínculo" no será un vínculo de intereses, de coincidencia de tareas, de identidad de conducta política. Y en esto consiste la esencia del asunto. Nuestro noble radical, tras la cuestión de los medios de vinculación, ha pasado por alto el contenido de lo que se vincula, ha pasado por alto la diferencia de intereses de clase, la divergencia de tareas políticas.

¿Por qué pasó eso por alto? Porque, siendo cadete, es incapaz de advertir o teme reconocer que la Duma cadete está a la zaga de las masas anchas del pueblo. La Duma no conduce tras sí a la masa del campesinado consciente en la lucha por la tierra y por la libertad; la Duma se rezaga del campesinado, cercenando la envergadura de su lucha. De hasta qué punto la Duma se rezaga del proletariado, huelga hablar. La Duma cadete no es un dirigente de la masa campesina y de la clase obrera, sino un mediador "noble", que sueña con una alianza a la derecha y con la simpatía de la izquierda. La Duma cadete es lo que los cadetes han hecho de la Duma. Y el Partido de la "Libertad del Pueblo" es un partido burgués, que oscila entre la pequeña burguesía democrática y la gran burguesía contrarrevolucionaria, entre el afán de apoyarse en el pueblo y el temor a su iniciativa revolucionaria. Cuanto más aguda se vuelve la lucha entre el pueblo y el viejo poder, tanto más insoportable es la situación del mediador, tanto más impotentes son quienes vacilan. De ahí ese tono de desaliento que caracteriza la cita aducida y todos los discursos de los cadetes. De ahí sus amargas quejas sobre su propia impotencia. De ahí sus eternas tentativas de hacer recaer sobre el pueblo su propia debilidad, indecisión e inestabilidad.

Reflexionemos a fondo sobre qué significado tiene este temor del "noble" radical burgués: ¡que la Duma no se convierta en juguete de las pasiones populares, en juguete de la multitud! Esta gente lamentable siente que no puede ser órgano de la pasión popular, conductor del pueblo, y entonces su propia impotencia, su propio rezago, lo cargan al pueblo, llamándolo desdeñosamente la multitud, rehusando con arrogancia el papel de "juguete". Y, sin embargo, toda la libertad que aún existe en Rusia ha sido conquistada únicamente por la "multitud", únicamente por ese pueblo que abnegadamente salió a la calle, que aportó innumerables sacrificios en la lucha, que con sus hechos respaldó la gran consigna: muerte o libertad. Todas estas acciones del pueblo fueron acciones de la multitud. Toda la nueva era en Rusia ha sido conquistada y se mantiene únicamente gracias a la pasión popular.

Y vosotros, partido de las frases sobre la "libertad del pueblo", ¡teméis la pasión popular, teméis a la multitud! ¡Y aún os atrevéis a acusar a la "multitud" de indiferencia! ¡Vosotros, escépticos por naturaleza, escépticos en todo vuestro programa, escépticos en toda vuestra táctica a medias, llamáis "escepticismo" del pueblo a su falta de fe en vuestras frases! Vuestro horizonte político no sale del terreno de la pregunta: ¿apoyará el pueblo a la Duma?

Nosotros invertimos esta pregunta. ¿Apoyan al pueblo los cadetes en la Duma? ¿O van a la zaga del pueblo? ¿Apoyarán estos escépticos al pueblo cuando "haga" lo que ya ha hecho por la libertad? ¿O le pondrán palos en las ruedas, enfriarán su energía, lo acusarán de anarquismo y blanquismo, de espontaneidad de la locura y de locura de la espontaneidad?

Pero la masa campesina y la clase obrera harán su obra, apartando con desprecio los temores y dudas lastimosos de la débil intelectualidad burguesa. Ellos no apoyarán a la Duma; apoyarán aquellas reivindicaciones suyas que la Duma cadete ha expresado de manera tan incompleta e insuficiente.

Los cadetes se figuran ser el ombligo del mundo. Sueñan con un parlamentarismo pacífico. Confundieron los sueños con la realidad. Ellos, ¿no os parece?, están luchando, hay que apoyarlos. ¿No es más bien al revés, señores? ¿No sois vosotros mismos quienes constantemente recordáis esa palabra que a nadie se le ocurre en los países de parlamentarismo real: "disolverán la Duma"? Quien quiera reflexionar seriamente sobre el significado de esta palabra, sobre el estado de cosas que obliga a pronunciarla, comprenderá que tenemos por delante o la abominación de la desolación, maquillada con frases falsas, o una nueva obra de la multitud, una nueva obra de la gran pasión popular.

De los cadetes no podemos esperar ayuda para esta obra. La minoría de la Duma —el "Grupo del Trabajo" y el "grupo obrero", así lo esperamos— planteará la cuestión de un modo no cadete. No pedirán al pueblo apoyo para sí mismos, no se declararán la fuerza en nuestro parlamento de juguete; dirigirán todos sus esfuerzos, todo su trabajo, a apoyar siquiera en algo esta gran obra venidera.

"La Ola" Nº 12, 9 de mayo de 1906.

Se publica según el texto del periódico "La Ola".