El gobierno autocrático se burla y escarnece de la manera más grosera a los representantes enviados a la Duma del Estado por la población de Rusia. El gobierno rechaza todas las declaraciones de la Duma en las que se expresan en algo las necesidades y demandas del pueblo, y continúa implacablemente la política de asesinatos y violencias.

La Duma es impotente. Es impotente no solo porque no tiene a su disposición las bayonetas y ametralladoras de las que dispone el gobierno, sino también porque en su conjunto no es revolucionaria y no es capaz de una lucha decidida. Los partidos liberales de la Duma solo apoyan incompleta y tímidamente las aspiraciones del pueblo; se preocupan más por atenuar y debilitar la lucha revolucionaria en curso que por aniquilar al enemigo del pueblo. Además de los diputados obreros, solo el Grupo Laborista muestra inclinación a declarar abierta y audazmente las demandas del pueblo, pero también a él le estorba hasta ahora la influencia de esos mismos partidos liberales, la falta de independencia respecto a ellos.

Llamamos al Grupo Laborista a una política más decidida y consecuente. Le proponemos que exija de la Duma un llamamiento directo y abierto al pueblo, y si la mayoría de la Duma se niega a hacer tal llamamiento por sí misma, el Grupo Laborista debe decir al pueblo lo que hay: que la Duma es impotente, que esperar de ella tierra y libertad es imposible, que el pueblo tendrá evidentemente que tomarse todo esto por sí mismo, que se va hacia una lucha decidida fuera de la Duma.

El Grupo Laborista debe declarar que solo las acciones combativas conjuntas de obreros y campesinos son capaces de derrocar al viejo poder, que hay que prepararse para estas acciones, organizarse para ellas, hasta que llegue el momento decisivo de la insurrección revolucionaria. Para ese momento hay que acumular y conservar las fuerzas del pueblo, sin dispersarlas en una lucha estéril y mezquina, sin ceder a las provocaciones del gobierno.

Si el Grupo Laborista hace todo esto, cumplirá con su deber ante el pueblo, y solo entonces podrá, junto a la organización revolucionaria del proletariado, ponerse al frente del gran movimiento popular que acabará con las viejas cadenas que encadenan el desarrollo de la sociedad.

Impreso en mayo de 1906 como hoja suelta por el Comité de Petersburgo del POSDR

Se imprime según el texto de la hoja suelta