Publicado el 20 de marzo de 1906 en el periódico «Izvestia del Partido» nº 2

Se imprime según el texto del periódico

Las once resoluciones que se presentan al lector han sido elaboradas por un grupo de correligionarios, entre los que figuran antiguos redactores y colaboradores de «Proletari» y varios militantes prácticos. No se trata de un proyecto definitivo, sino de un esbozo que debe ofrecer, en la medida de lo posible, una visión de conjunto de la totalidad de las concepciones tácticas de una parte conocida del partido y facilitar la discusión sistemática que, por invitación del Comité Central Unificado, se abre ahora en todos los círculos y organizaciones de nuestro partido.

Las resoluciones tácticas se ajustan al orden del día del congreso propuesto en la conocida hoja del CCU{114}. Sin embargo, los miembros del partido no están en absoluto obligados a limitarse a este orden del día. En interés de una exposición completa de todas las concepciones tácticas, hemos considerado absolutamente necesario añadir dos cuestiones no incluidas en el orden del día del CCU, a saber: «El momento actual de la revolución democrática» y «Las tareas de clase del proletariado en el momento actual de la revolución democrática». Sin esclarecer estas cuestiones, no es posible discutir las cuestiones más particulares de la táctica. Por eso proponemos al congreso que incluya en su orden del día la cuestión general: «El momento actual de la revolución democrática y las tareas de clase del proletariado».

En lo que se refiere al programa agrario y a la actitud hacia el movimiento campesino, es necesario dedicar un folleto especial[26]. Además, el CCU ha designado una comisión especial que prepara un informe al congreso sobre esta cuestión{115}.

Al publicar nuestros esbozos de resoluciones, invitamos a todos los miembros del partido a participar en su discusión, corrección y complemento. Los informes escritos y proyectos pueden enviarse, a través de las organizaciones de nuestro partido, al Comité de San Petersburgo del POSDR, para que los transmita al grupo que ha elaborado los proyectos de resoluciones.

**El momento actual de la revolución democrática**

Teniendo en cuenta:

1)  que, con la destrucción masiva de las fuerzas productivas y la ruina sin precedentes del pueblo, la crisis económica y financiera que atraviesa Rusia no sólo no se atenúa, sino que, al contrario, se extiende y se agudiza, engendrando un terrible desempleo en las ciudades y el hambre en los campos;

2)  que aunque en el seno de la clase de los grandes capitalistas y terratenientes, atemorizada por la acción revolucionaria independiente del pueblo, que amenaza sus privilegios e intereses rapaces, se produce un viraje brusco de la oposición al pacto con la autocracia con el fin de aplastar la revolución, en cambio, las exigencias de la realización efectiva de la libertad política y de las transformaciones socioeconómicas se amplían y se fortalecen en nuevas capas de la pequeña burguesía y del campesinado;

3)  que el actual gobierno reaccionario, esforzándose de hecho por conservar la vieja autocracia, pisoteando todas las libertades por él proclamadas, concediendo sólo voz consultiva a las capas superiores de las clases poseedoras, falsificando groseramente la representación popular, implantando un régimen de represiones militares, expediciones de castigo bestiales y ejecuciones en masa en todo el país, aumentando hasta proporciones inauditas la arbitrariedad policíaca y administrativa, provoca con ello agitación y descontento entre amplios sectores de la burguesía, exasperación e indignación en las masas del proletariado y del campesinado, y prepara el terreno para una nueva crisis política, más amplia y más aguda;

4)  que el curso de los acontecimientos de finales de 1905 —las huelgas de masas en las ciudades, la agitación en los campos y la insurrección armada de diciembre, provocada por el afán de defender las libertades conquistadas por el pueblo y arrebatadas por el gobierno, y luego la represión militar despiadada del movimiento liberador— mostró la vanidad de las ilusiones constitucionales y abrió los ojos a las grandes masas populares sobre el perjuicio de tales ilusiones en una época en que la lucha por la libertad ha alcanzado la tensión de la guerra civil abierta;

Reconocemos y proponemos al congreso que adopte:

1)  que la revolución democrática en Rusia no sólo no declina, sino que, al contrario, marcha hacia un nuevo ascenso, y que el actual período de relativa calma debe ser considerado no como una derrota de las fuerzas de la revolución, sino como un período de acumulación de la energía revolucionaria, de asimilación de la experiencia política de las etapas recorridas, de incorporación de nuevas capas del pueblo al movimiento y, por consiguiente, de preparación de una nueva y aún más poderosa embestida revolucionaria;

2)  que la forma principal del movimiento liberador en el presente no es la lucha legal sobre el terreno cuasi-constitucional, sino el movimiento directamente revolucionario de las grandes masas populares, que rompen las leyes policíaco-feudales, crean el derecho revolucionario y destruyen por la violencia los órganos de opresión del pueblo;

3)  que los intereses del proletariado, como clase avanzada de la sociedad moderna, exigen una lucha implacable contra las ilusiones constitucionales que propaga la burguesía liberal-monárquica (incluido el partido de los demócratas constitucionalistas), encubriendo con ello sus estrechos intereses de clase, y que en el período de la guerra civil ejercen la influencia más corrompedora sobre la autoconciencia política del pueblo.

**La insurrección armada**

Teniendo en cuenta:

1)  que toda la historia de la moderna revolución democrática en Rusia nos muestra, en general y en su conjunto, el ascenso constante del movimiento hacia formas de lucha cada vez más masivas, decisivas y ofensivas, que abarcan todo el país, contra la autocracia;

2)  que la huelga política de octubre, al hacer a un lado la Duma de Buliguin y obligar al gobierno autocrático a proclamar los principios de la libertad política, mostró la fuerza gigantesca del proletariado y la posibilidad de su acción unánime en toda Rusia, incluso con todas las deficiencias de las organizaciones de clase;

3)  que la huelga general pacífica resultó ser, al continuar el crecimiento del movimiento, insuficiente, y su aplicación parcial, no alcanzar el objetivo y desorganizar las fuerzas del proletariado;

4)  que todo el movimiento revolucionario condujo luego con fuerza espontánea a la insurrección armada de diciembre, cuando no sólo el proletariado, sino también nuevas fuerzas de los pobres de la ciudad y del campesinado empuñaron las armas para defender las libertades conquistadas por el pueblo contra los atentados del gobierno reaccionario;

5)  que la insurrección de diciembre puso en primer plano una nueva táctica de barricadas y demostró, en general, la posibilidad de la lucha armada abierta del pueblo incluso contra el ejército moderno;

6)  que en las masas populares, gracias a la instauración de la dictadura militar-policíaca, a pesar de las promesas constitucionales, madura la conciencia de la necesidad de luchar por el poder real, del que el pueblo revolucionario sólo puede apoderarse en lucha abierta contra las fuerzas de la autocracia;

7)  que la autocracia debilita y desmoraliza a sus fuerzas armadas empleándolas para someter por la fuerza armada a la población de la que forman parte, no llevando a cabo las reformas militares ya maduras y exigidas por todos los elementos honrados del ejército, no tomando medidas para aliviar la situación desesperada de los reservistas y respondiendo únicamente con el aumento del rigor policíaco-cuartelario a las demandas de los soldados y marineros;

Reconocemos y proponemos al congreso reconocer:

1)  que la insurrección armada es en la actualidad no sólo un medio necesario de lucha por la libertad, sino ya una etapa del movimiento realmente alcanzada, la cual, en virtud del crecimiento y de la agudización de la nueva crisis política, abre el paso de las formas defensivas a las ofensivas de la lucha armada;

2)  que la huelga política general debe ser considerada en el momento actual del movimiento no tanto como un medio de lucha independiente, sino como un medio auxiliar con respecto a la insurrección; que, por consiguiente, la elección del momento para tal huelga, la elección de las localidades y de las ramas de trabajo que debe abarcar, conviene subordinarlas al momento y a las condiciones de la forma principal de lucha, la insurrección armada;

3)  que en la labor de propaganda y de agitación del partido se debe prestar atención especial al estudio de la experiencia práctica de la insurrección de diciembre, a su crítica militar y a la extracción de enseñanzas directas para el futuro;

4)  que se debe desplegar una actividad aún más enérgica para aumentar el número de destacamentos de combate, mejorar su organización y suministrarles toda clase de armas, debiendo organizarse, según las indicaciones de la experiencia, no sólo destacamentos de combate del partido, sino también los adheridos al partido y los completamente sin partido;

5) que es necesario intensificar el trabajo en el ejército, teniendo en cuenta que para el éxito del movimiento no basta con el mero descontento en las tropas, sino que es necesario un acuerdo directo con los elementos organizados, revolucionario-democráticos, del ejército, con el objetivo de emprender las acciones ofensivas más resueltas contra el gobierno;

6) que, en vista del creciente movimiento campesino, que en un futuro muy cercano puede estallar en una insurrección completa, es conveniente orientar los esfuerzos hacia la unificación de las acciones de los obreros y los campesinos, a fin de organizar en lo posible manifestaciones combativas conjuntas y simultáneas.

Acciones combativas de los partisanos

Teniendo en cuenta:

1) que desde la insurrección de diciembre, en casi ningún lugar de Rusia se ha producido el cese completo de las acciones militares, que por parte del pueblo revolucionario se manifiestan actualmente en ataques aislados de partisanos contra el enemigo;

2) que tales acciones partisanas, inevitables dadas la existencia de dos fuerzas armadas hostiles y el desenfreno de la represión militar temporalmente triunfante, sirven al mismo tiempo para desorganizar al enemigo y preparan las futuras acciones armadas abiertas y de masas;

3) que tales operaciones son también necesarias para la educación combativa y el entrenamiento militar de nuestras brigadas de combate, que durante la insurrección de diciembre resultaron en muchas localidades prácticamente no preparadas para esta nueva tarea para ellas;

Reconocemos y proponemos al congreso reconocer:

1) que el partido debe reconocer las acciones combativas partisanas de las brigadas que forman parte de él o que se adhieren a él, como admisibles en principio y convenientes en el período actual;

2) que las acciones combativas partisanas deben estar conformadas, por su carácter, a la tarea de educar cuadros de dirigentes de las masas obreras durante la insurrección y desarrollar experiencia en acciones militares ofensivas y repentinas;

3) que la tarea inmediata principal de tales operaciones se debe reconocer como la destrucción del aparato gubernamental, policial y militar, y la lucha despiadada contra las organizaciones activas de las centurias negras, que recurren a la violencia contra la población y a su intimidación;

4) que son admisibles también las operaciones de combate para apoderarse de los recursos monetarios pertenecientes al enemigo, es decir, al gobierno autocrático, y para destinar estos recursos a las necesidades de la insurrección, debiendo prestarse seria atención a que los intereses de la población sean lo menos posible perjudicados;

5) que las acciones combativas partisanas deben llevarse a cabo bajo el control del partido y, además, de tal modo que las fuerzas del proletariado no se dilapiden en vano y que al mismo tiempo se tomen en consideración las condiciones del movimiento obrero de la localidad dada y el estado de ánimo de las amplias masas.

Gobierno revolucionario provisional y órganos locales del poder revolucionario

Teniendo en cuenta:

1) que el movimiento revolucionario contra el gobierno autocrático, al convertirse en lucha armada, ha tomado hasta ahora la forma de insurrecciones locales dispersas;

2) que en esta lucha abierta, los elementos de la población local capaces de actuar resueltamente contra el viejo poder (casi exclusivamente el proletariado y los sectores avanzados de la pequeña burguesía) se vieron llevados a la necesidad de crear organizaciones que de hecho constituían los embriones del nuevo poder revolucionario: los Soviets de diputados obreros en Petersburgo, Moscú y otras ciudades, los Soviets de diputados soldados en Vladivostok, Krasnoyarsk y otros lugares, los comités ferroviarios en Siberia y en el sur, los comités campesinos en la provincia de Saratov, los comités revolucionarios urbanos en Novorossiysk y otras ciudades y, finalmente, los órganos rurales elegidos en el Cáucaso y en la región del Báltico;

3) que, en correspondencia con la forma inicial y embrionaria de la insurrección, estos órganos de la misma eran igualmente dispersos, casuales, indecisos en sus acciones y no se apoyaban en la fuerza armada organizada de la revolución, por lo que inevitablemente estaban condenados a perecer ante las primeras acciones ofensivas de los ejércitos contrarrevolucionarios;

4) que sólo un gobierno revolucionario provisional, como órgano de la insurrección victoriosa, está en condiciones de quebrar toda resistencia de la reacción, garantizar la plena libertad de la agitación preelectoral, convocar, sobre la base del sufragio universal, igual, directo y secreto, una asamblea constituyente, capaz de realizar de hecho la autocracia del pueblo y llevar a la práctica el mínimo de reivindicaciones socioeconómicas del proletariado;

Reconocemos y proponemos al congreso reconocer:

1) que ante el proletariado, en interés de llevar la revolución hasta el fin, se plantea ahora la tarea imperiosa de contribuir, junto con la democracia revolucionaria, a la unificación de la insurrección y a la creación de un órgano unificador de esta insurrección en forma de gobierno revolucionario provisional;

2) que una de las condiciones para el cumplimiento exitoso de la tarea del gobierno revolucionario es la creación de órganos de autogobierno local revolucionario en todas las ciudades y comunidades que se adhieran a la insurrección, sobre la base del sufragio universal, igual, directo y secreto;

3) que la participación de representantes autorizados de nuestro partido en el gobierno revolucionario provisional, junto con la democracia burguesa revolucionaria, es admisible en dependencia de la correlación de fuerzas y debe estar condicionada formalmente por el control del partido sobre sus representantes, y en el fondo de la cuestión, por la defensa de los intereses independientes de la clase obrera y el mantenimiento firme de la independencia de la socialdemocracia, que aspira a una revolución socialista completa y por lo tanto es irreconciliablemente hostil a todos los partidos burgueses;

4) que independientemente de si será posible la participación de la socialdemocracia en el gobierno revolucionario provisional, se debe propagar en las más amplias capas del proletariado la idea de la necesidad de una presión constante sobre el gobierno provisional por parte del proletariado armado y dirigido por la socialdemocracia, con el fin de proteger, consolidar y ampliar las conquistas de la revolución.

Los Soviets de diputados obreros

Teniendo en cuenta:

1) que los Soviets de diputados obreros surgen espontáneamente sobre la base de huelgas políticas de masas, como organizaciones sin partido de las amplias masas obreras;

2) que estos Soviets inevitablemente cambian en el curso de la lucha, tanto en su composición, al incluir a los elementos más revolucionarios de la pequeña burguesía, como en el contenido de su actividad, transformándose de organizaciones puramente huelguísticas en órganos de lucha revolucionaria general;

3) que, dado que estos Soviets constituyen embriones del poder revolucionario, su fuerza y significado dependen por completo de la fuerza y el éxito de la insurrección;

Reconocemos y proponemos al congreso reconocer:

1) que en los Soviets de diputados obreros sin partido, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) debe participar formando en todo caso grupos de miembros del partido lo más fuertes posible dentro de cada Soviet y orientando la actividad de estos grupos en estricta conexión con la actividad general del partido;

2) que la creación de tales organizaciones, con el fin de ampliar y profundizar la influencia de la socialdemocracia sobre el proletariado y del proletariado sobre el curso y el desenlace de la revolución democrática, puede ser, bajo ciertas condiciones, tarea de las organizaciones locales de nuestro partido;

3) que a la participación en los Soviets de diputados obreros sin partido se debe atraer a las más amplias capas posibles de obreros, así como a representantes de la democracia revolucionaria, especialmente de los campesinos, soldados y marineros;

4) que al ampliarse la actividad y la esfera de influencia de los Soviets de diputados obreros, es necesario señalar que tales instituciones, si no se apoyan en el ejército revolucionario y no derrocan a las autoridades gubernamentales (es decir, si no se transforman en gobiernos revolucionarios provisionales), están inevitablemente condenadas al fracaso; por ello, el armamento del pueblo y el fortalecimiento de la organización militar del proletariado deben considerarse como una de las tareas principales de dichas instituciones en todo momento revolucionario.

Actitud hacia los partidos burgueses

Teniendo en cuenta:

1) que la socialdemocracia siempre ha reconocido la necesidad de apoyar todo movimiento de oposición y revolucionario dirigido contra el orden social y político existente en Rusia;

2) que en el momento actual, cuando la revolución provoca la manifestación abierta de las distintas clases y sobre esta base empiezan a formarse los partidos políticos, es una tarea urgente de la socialdemocracia determinar su contenido de clase, evaluar la correlación de clases en el momento dado y, de acuerdo con ello, definir su actitud hacia los distintos partidos;

3) que la tarea principal de la clase obrera en el momento actual de la revolución democrática es llevarla hasta el fin, y por eso la socialdemocracia, al definir su actitud hacia los otros partidos, debe tener especialmente en cuenta en qué medida tal o cual partido es capaz de contribuir activamente a este objetivo;

4) que desde este punto de vista todos los partidos no socialdemócratas existentes en Rusia (descontando los reaccionarios) se dividen en dos grupos principales: los partidos liberal-monárquicos y los partidos revolucionario-democráticos;

Nosotros reconocemos y proponemos al congreso que reconozca:

1) que el ala derecha de los partidos liberal-monárquicos (la Unión del 17 de Octubre, el Partido del Orden Legal, el Partido Comercial e Industrial{116}, etc.) constituye organizaciones de clase de los terratenientes y de la gran burguesía comercial e industrial, manifiestamente contrarrevolucionarias, pero que aún no han cerrado el trato definitivo sobre el reparto del poder con la burocracia autocrática; que el partido del proletariado, utilizando en su provecho este conflicto aún no concluido, debe al mismo tiempo librar contra tales partidos la lucha más despiadada;

2) que los partidos liberal-monárquicos del ala izquierda (el Partido de las Reformas Democráticas{117}, los constitucionalistas-demócratas y similares), sin ser organizaciones de clase definidas, oscilan constantemente entre la pequeña burguesía democrática y los elementos contrarrevolucionarios de la gran burguesía, entre el afán de apoyarse en el pueblo y el temor a su iniciativa revolucionaria, y no rebasan en sus aspiraciones los límites de una sociedad burguesa ordenada, protegida por la monarquía y el sistema bicameral contra las usurpaciones del proletariado; la socialdemocracia debe utilizar, en interés de la educación política del pueblo, la actividad de estos partidos, oponiendo a su fraseología hipócritamente democrática el democratismo consecuente del proletariado y desenmascarando sin piedad las ilusiones constitucionales que propagan;

3) que los partidos y organizaciones revolucionario-democráticos (el Partido de los Socialistas Revolucionarios, la Unión Campesina, secciones de uniones semiprofesionales y semipolíticas, etc.) expresan del modo más cercano los intereses y el punto de vista de las amplias masas del campesinado y de la pequeña burguesía, alzando la lucha resueltamente contra la propiedad terrateniente de la tierra y el estado feudal, esforzándose por aplicar consecuentemente el democratismo y revistiendo sus tareas, burguesas-democráticas en esencia, con una ideología socialista más o menos nebulosa; la socialdemocracia reconoce la posibilidad y la necesidad de acuerdos de combate con tales partidos, al mismo tiempo que desenmascara sin vacilación su carácter pseudosocialista y combate su tendencia a velar la oposición de clase entre el proletario y el pequeño propietario;

4) que el objetivo político inmediato de tales acuerdos temporales de combate entre la socialdemocracia y la democracia revolucionaria es la convocatoria, por vía revolucionaria, de una asamblea constituyente popular, dotada de plenos poderes, sobre la base del sufragio universal, directo, igual y secreto;

5) que los acuerdos temporales de combate son posibles y convenientes en el momento actual sólo con aquellos elementos que reconocen la insurrección armada como medio de lucha y contribuyen activamente a ella.

Actitud hacia los partidos socialdemócratas nacionales

Teniendo en cuenta:

1) que en el curso de la revolución el proletariado de todas las nacionalidades de Rusia se une cada vez más mediante la lucha común;

2) que esta lucha común conduce a un acercamiento cada vez mayor de los distintos partidos socialdemócratas nacionales de Rusia;

3) que en muchas ciudades ya se están formando comités unificados de todas las organizaciones socialdemócratas nacionales de una localidad, en lugar de los anteriores comités federativos;

4) que la mayoría de los partidos socialdemócratas nacionales ya no insiste en la actualidad en el principio de federación, justamente rechazado por el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia;

Nosotros reconocemos y proponemos al congreso que reconozca:

1) que es necesario tomar las medidas más enérgicas para la pronta fusión de todos los partidos socialdemócratas nacionales de Rusia en un Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia unificado;

2) que la base de la unificación debe ser la fusión completa de todas las organizaciones socialdemócratas de cada localidad;

3) que el partido debe garantizar de hecho la satisfacción de todos los intereses y necesidades partidarios del proletariado socialdemócrata de cada una de estas nacionalidades, teniendo en cuenta sus peculiaridades culturales y cotidianas; los medios para tal garantía pueden ser: la organización de conferencias especiales de los socialdemócratas de dicha nacionalidad, la representación de la minoría nacional en las instituciones locales, regionales y centrales del partido, la creación de grupos especiales de literatura, editoriales, de agitación, etc.

Sindicatos

Teniendo en cuenta:

1) que la socialdemocracia siempre ha reconocido la lucha económica como una de las partes integrantes de la lucha de clases del proletariado;

2) que la organización más adecuada de la clase obrera para los fines de la lucha económica, como lo demuestra la experiencia de todos los países capitalistas, son los sindicatos amplios;

3) que en la actualidad se observa un amplio afán de las masas obreras en Rusia por unirse en sindicatos;

4) que la lucha económica sólo puede conducir a una mejora duradera de la situación de las masas obreras y al fortalecimiento de su organización verdaderamente de clase bajo la condición de combinarla correctamente con la lucha política del proletariado;

Nosotros reconocemos y proponemos al congreso que reconozca:

1) que todas las organizaciones del partido deben contribuir a la formación de sindicatos apartidistas e instar a ingresar en ellos a todos los representantes de la profesión en cuestión que formen parte de la organización del partido;

2) que el partido debe esforzarse por todos los medios en educar a los obreros que participan en los sindicatos en el espíritu de una amplia comprensión de la lucha de clases y de las tareas socialistas del proletariado, en conquistar con su actividad un papel dirigente de hecho en dichos sindicatos y, por último, en que estos sindicatos puedan, bajo ciertas condiciones, adherirse directamente al partido, sin excluir en absoluto de su seno a los miembros no afiliados al partido.

Actitud hacia la Duma Estatal

Teniendo en cuenta:

1) que la Duma Estatal es una burda falsificación de la representación popular, puesto que:

a) el derecho electoral no es universal, ni igual, es de múltiples grados; la masa de obreros y campesinos está de hecho excluida de la participación en la Duma Estatal, y la proporción del número de electores de los distintos grupos de la población está adaptada a fines policiales;

b) por el alcance de sus derechos y en relación con el Consejo de Estado, la Duma es un apéndice impotente de la burocracia autocrática;

c) las condiciones de las elecciones excluyen por completo la posibilidad de una expresión real de la voluntad del pueblo, debido a la falta de libertad de agitación, a la represión militar, las ejecuciones masivas, las detenciones, la arbitrariedad policial y administrativa;

d) el único objetivo de la convocatoria de una Duma Estatal semejante es, para el gobierno, engañar al pueblo, fortalecer la autocracia, facilitarle nuevos fraudes financieros y un trato con los elementos reaccionarios de las clases explotadoras, a los que se les asegura el predominio en la Duma Estatal;

2) que la participación en las elecciones a la Duma Estatal, sin aportar nada al desarrollo de la conciencia de clase del proletariado, al fortalecimiento y ampliación de su organización de clase y de su capacidad de combate, es más bien capaz de desorganizar y corromper al proletariado, puesto que:

a) la participación de la socialdemocracia en las elecciones mantendría inevitablemente en el pueblo ilusiones constitucionales, la fe en que las elecciones pueden proporcionar una expresión más o menos correcta de la voluntad del pueblo y la idea de que el partido emprende una senda pseudoconstitucional;

б) los colegios de delegados de los obreros y electores, debido a su escaso número y al carácter breve y especial de sus funciones, no pueden aportar nada para una organización verdaderamente revolucionaria del proletariado;

в) la participación en las elecciones desplaza el centro de gravedad de la atención del proletariado desde el movimiento revolucionario que se desarrolla al margen de la Duma hacia la comedia gubernamental, desplaza el centro de gravedad de la amplia agitación entre las masas hacia los pequeños círculos de electores;

г) nuestra participación en las elecciones no puede contribuir a la educación socialdemócrata de los sectores más oscuros de la masa que entran en la Duma, y lo hacen además por una vía exclusivamente legal, la cual el POSDR no puede adoptar en este momento;

д) la retirada de una parte de los electores de las asambleas electorales de gubernia no podría ni hacer fracasar la Duma ni provocar un amplio movimiento popular;

3) que la participación en las elecciones, en la presente situación política, obligará a los socialdemócratas o bien a mantenerse al margen, sin aportar ningún beneficio al movimiento, o bien a descender de hecho al papel de auxiliares mudos de los k.-d.;

Reconocemos y proponemos al congreso reconocer:

1) que el POSDR debe renunciar decididamente a la participación en la Duma de Estado;

2) que el POSDR debe renunciar decididamente a la participación en las elecciones a la Duma de Estado en cualquiera de sus fases;

3) que el POSDR debe utilizar del modo más enérgico todas y cada una de las reuniones vinculadas a las elecciones para exponer los puntos de vista de la socialdemocracia en general, para la crítica despiadada de la Duma de Estado en particular, y para el llamamiento a la lucha por la convocatoria revolucionaria de una asamblea constituyente de todo el pueblo en especial;

4) que el POSDR debe utilizar igualmente la agitación en torno a la Duma para familiarizar a las masas más amplias del pueblo con todas las concepciones tácticas del partido sobre todo el momento revolucionario que atravesamos y todas las tareas que de él se derivan.

Bases de la organización del partido

Tomando en consideración:

1) que el principio del centralismo democrático en el partido está hoy universalmente reconocido;

2) que su puesta en práctica en las condiciones políticas existentes, aunque difícil, es posible dentro de ciertos límites;

3) que la mezcla del aparato conspirativo y del aparato abierto de la organización del partido ha resultado ser extremadamente funesta para el partido y ha hecho el juego a la provocación gubernamental;

Reconocemos y proponemos al congreso reconocer:

1) que el principio electivo en las organizaciones del partido debe aplicarse de abajo hacia arriba;

2) que las desviaciones de este principio, por ejemplo las elecciones en dos grados o la cooptación en los organismos electivos, etc., son admisibles solo ante obstáculos policiales insuperables y en casos excepcionales especialmente previstos;

3) que es imperiosamente necesario conservar y fortalecer el núcleo conspirativo de la organización del partido;

4) que para las intervenciones abiertas de todo tipo (en la prensa, en mítines, en sindicatos, especialmente en los profesionales, etc.) deben crearse secciones especiales de las organizaciones que en ningún caso puedan perjudicar la integridad de las células conspirativas;

5) que la institución central del partido debe ser única, es decir, el congreso general del partido debe elegir un CC único, que nombra la redacción del OC del partido, etc.