El partido de la clase obrera, el Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, se unifica. Sus dos mitades se fusionan y preparan el ya anunciado congreso de unificación del partido.

Pero entre las dos mitades del partido ha quedado aún una divergencia respecto a la Duma de Estado. Todos los miembros del partido deben darse cuenta clara de esta cuestión, para elegir conscientemente a los delegados al congreso común, para resolver la disputa como lo desean todos los miembros del partido, y no solo sus actuales instituciones centrales y locales.

Bolcheviques y mencheviques coinciden en que la Duma actual es una lamentable falsificación de la representación popular, en que hay que luchar contra este engaño, prepararse para la insurrección armada para convocar una asamblea constituyente libremente elegida por todo el pueblo.

La disputa versa solo sobre la táctica respecto a la Duma. Los mencheviques dicen: nuestro partido debe participar en la elección de delegados y compromisarios. Los bolcheviques decimos: boicot activo a la Duma. Expondremos en esta hoja el punto de vista de los bolcheviques, que adoptaron la resolución contra la participación en las elecciones en la reciente conferencia de representantes de 26 organizaciones del POSDR.

¿Qué significa el boicot activo a la Duma? Boicot significa negarse a participar en las elecciones. No queremos elegir ni diputados a la Duma, ni compromisarios, ni delegados. Boicot activo significa no el simple apartamiento de las elecciones, sino la amplia utilización de las asambleas electorales para la agitación y organización socialdemócrata. Utilizar las asambleas significa penetrar en ellas tanto legalmente (inscribiéndose en las listas de electores) como ilegalmente, exponer en ellas todo el programa y todas las concepciones de los socialistas, mostrar toda la falsedad y el carácter ficticio de la Duma, llamar a la lucha por la asamblea constituyente.

¿Por qué nos negamos a participar en las elecciones?

Porque, al participar en las elecciones, apoyaríamos involuntariamente en el pueblo la fe en la Duma, debilitaríamos con ello la fuerza de nuestra lucha contra la falsificación de la representación popular. La Duma no es un parlamento, sino una artimaña de la autocracia. Debemos desbaratar esta artimaña, rechazando toda participación en las elecciones.

Porque, si reconociéramos admisible la participación en las elecciones, entonces habría que ir hasta el final, hasta la elección de diputados a la Duma. Los demócratas burgueses, por ejemplo, Jodski en «Economía Nacional», nos aconsejan precisamente con estos fines acuerdos electorales con los kadetes. Pero los socialdemócratas ahora todos, tanto bolcheviques como mencheviques, rechazan estos acuerdos, comprendiendo que la Duma no es un parlamento, sino un nuevo engaño policial.

Porque ahora no podemos obtener beneficio partidista de las elecciones. No hay libertad de agitación. El partido de la clase obrera se halla en desgracia. A sus representantes se les detiene sin juicio, sus periódicos están clausurados, sus reuniones prohibidas. El partido no puede desplegar su bandera legalmente en las elecciones, no puede presentar a sus candidatos ante todo el pueblo sin entregarlos a la policía. En este estado de cosas, los fines de nuestra agitación y organización se sirven mucho mejor mediante la utilización revolucionaria de las asambleas sin elecciones, que mediante la participación en las asambleas para elecciones legales.

Los mencheviques rechazan las elecciones de diputados a la Duma, pero quieren elegir delegados y compromisarios. ¿Para qué? ¿Para crear con ellos una Duma popular o una representación libre e ilegal, algo así como un Soviet de diputados obreros (y campesinos, por añadidura) de toda Rusia?

A esto objetamos: si hacen falta representantes libres, ¿a qué atenerse a una tal Duma para su elección? ¿A qué entregar a la policía las listas de nuestros delegados? Y además, ¿a qué crear nuevos Soviets de diputados obreros por un camino nuevo, cuando existen aún (por ejemplo, en Petersburgo) los viejos Soviets de diputados obreros? Esto es inútil, e incluso perjudicial, pues provocará un estado de ánimo incorrecto, ilusorio, de que los Soviets que decaen y se descomponen pueden ser reanimados con nuevas elecciones, y no con una nueva preparación y ampliación de la insurrección. Para los fines de la insurrección, fijar elecciones legales en plazos legales es sencillamente ridículo.

Los mencheviques se remiten a la participación de los socialdemócratas de todos los países en los parlamentos, incluso en los parlamentos malos. Esta referencia no es correcta. En el parlamento también nosotros participaremos hasta el final. Pero los mencheviques mismos ven que la Duma no es un parlamento, ellos mismos se niegan a ir a ella. Dicen que la masa obrera está cansada y quiere descansar en las elecciones legales. Pero el partido no puede ni debe construir su táctica sobre el cansancio temporal de algunos centros. Esto significaría arruinar al partido, pues los obreros cansados darían candidatos no partidistas, capaces solo de comprometer al partido. Hay que llevar a cabo nuestra labor con tenacidad y paciencia, preservando las fuerzas del proletariado, pero sin perder la fe en que la decadencia del ánimo es temporal, en que los obreros se levantarán aún con mayor fuerza, con mayor audacia que en Moscú, en que barrerán la Duma zarista. Que vayan a la Duma las gentes poco desarrolladas, oscuras; el partido no vinculará su suerte con ellas. El partido les dirá: vuestra propia experiencia cotidiana confirmará nuestras predicciones políticas. Veréis por vosotros mismos qué engaño es esta Duma, y retornaréis entonces al partido, al ver la justeza de sus consejos.

La táctica de los mencheviques es contradictoria e inconsecuente (participar en las elecciones, pero no elegir a la Duma). No es adecuada para un partido de masas, pues en lugar de una decisión simple y clara, da una confusa y ambigua. Es impracticable, pues si las listas de delegados caen en manos de la policía, el partido sufrirá un grave quebranto. Finalmente, esta táctica es irrealizable en la práctica, porque la actuación de los mencheviques con nuestro programa en las asambleas conducirá inevitablemente a que en vez de elecciones legales resulte una utilización ilegal de las asambleas sin elecciones. Las condiciones policiales reducirán la participación de los mencheviques en las asambleas de la participación menchevique en las elecciones a la utilización revolucionaria bolchevique de las asambleas.

¡Abajo la Duma! ¡Abajo el nuevo engaño policial! ¡Ciudadanos! ¡Honrad la memoria de los caídos héroes de Moscú con una nueva preparación para la insurrección armada! ¡Viva la asamblea constituyente libremente elegida por todo el pueblo!

Tal es nuestra consigna de combate. Y con esta consigna solo concuerda la táctica del boicot activo.

Escrito en enero de 1906.

Publicado en enero de 1906 en hojas volantes del Comité Central y del Comité Central Unificado del POSDR.

Se imprime según el texto de la hoja volante del Comité Central del POSDR.