Las conocidas publicaciones del Ministerio de Comercio e Industria *«Estadística de las huelgas obreras en las fábricas y talleres»*, correspondientes al decenio 1895-1904 y a los años 1905-1908, han sido ya señaladas repetidamente en nuestra literatura. El material recopilado en estas publicaciones es tan rico y tan valioso, que su estudio completo y su elaboración multilateral requerirán aún mucho tiempo. La elaboración realizada en la mencionada publicación no es más que un primer paso, lejos, muy lejos de ser suficiente. En el presente artículo nos proponemos dar a conocer a los lectores los resultados preliminares de un ensayo de elaboración más detallada, dejando la exposición completa para otra ocasión.

Ante todo, está plenamente demostrado el hecho de que las huelgas en Rusia en los años 1905-1907 representan un fenómeno sin precedentes en el mundo. He aquí los datos sobre el número de huelguistas en miles, por años y países:

El trienio 1905-1907 se destaca de manera excepcional. El mínimo de huelguistas en Rusia durante este trienio supera el máximo jamás alcanzado en los países más capitalistas del mundo. Esto no significa, por supuesto, que los obreros rusos sean más avanzados o más fuertes que los de Occidente. Pero sí significa que la humanidad no había conocido hasta ahora la energía que el proletariado industrial es capaz de desarrollar en este terreno. La singularidad del curso histórico de los acontecimientos se expresó en que las dimensiones aproximadas de esta capacidad se manifestaron por primera vez en un país atrasado, que aún atravesaba una revolución burguesa.

Para comprender cómo en Rusia, con un número reducido de obreros fabriles en comparación con Europa Occidental, pudo ser tan grande el número de huelguistas, hay que tener en cuenta las huelgas repetidas. He aquí los datos sobre el número de huelgas repetidas por años, en relación con la proporción entre el número de huelguistas y el número de obreros:

Vemos de aquí que el trienio 1905-1907, que se destaca excepcionalmente por el número total de huelguistas, se distingue también por la frecuencia de las huelgas repetidas y por el elevado porcentaje del número de huelguistas en relación con el número total de obreros.

La estadística nos proporciona también el número real de establecimientos abarcados por las huelgas y de obreros que participaron en ellas; he aquí estos datos por años:

También este pequeño cuadro, al igual que el anterior, muestra que la disminución del número de huelguistas de 1906 a 1907 es, en general, mucho más débil que la de 1905 a 1906. Veremos más adelante que en algunas ramas de la producción y en algunas regiones, de 1906 a 1907 no se observa una disminución, sino una intensificación del movimiento huelguístico. Señalemos por ahora que los datos por provincias sobre el número de obreros que realmente participaron en las huelgas muestran el siguiente fenómeno interesante. De 1905 a 1906, el porcentaje de obreros que participaron en las huelgas disminuyó en la inmensa mayoría de las provincias con industria desarrollada; pero hay una serie de provincias en las que este porcentaje aumentó de 1905 a 1906. Son las provincias menos industriales, las más apartadas, por así decirlo. A ellas pertenecen, por ejemplo, las provincias del lejano norte: Arjánguelsk (11 mil obreros fabriles; en 1905, el 0,4% de los obreros participaron en huelgas; en 1906, el 78,6%), Vólogda (6 mil obreros fabriles; 26,8% y 40,2% en los mismos años), Olónets (1 mil obreros fabriles; 0% y 2,6%); luego, la provincia del Mar Negro (1 mil obreros fabriles; 42,4% y 93,5%); de las provincias del Volga: Simbirsk (14 mil obreros fabriles; 10,0% y 33,9%); de las provincias agrícolas centrales: Kursk (18 mil obreros fabriles; 14,4% y 16,9%); de la periferia oriental: Oremburgo (3 mil obreros fabriles; 3,4% y 29,4%).

Es evidente la importancia del aumento del porcentaje de participantes en las huelgas en estas provincias de 1905 a 1906: la ola no había logrado llegar a ellas en 1905; comenzaron a incorporarse al movimiento sólo después de un año de lucha de los obreros más avanzados, lucha sin precedentes en el mundo. Este fenómeno, muy importante para comprender el curso histórico de los acontecimientos, lo encontraremos más de una vez en la exposición ulterior.

Por el contrario, de 1906 a 1907, el porcentaje de participantes en las huelgas aumenta en algunas provincias muy industriales, por ejemplo, en Petersburgo (68,0% en 1906; 85,7% en 1907, casi tanto como en 1905: 85,9%), en Vladímir (37,1% y 49,6%), Bakú (32,9% y 85,5%), Kiev (10,9% y 11,4%) y en una serie de otras. Así, si en el aumento del porcentaje de huelguistas en varias provincias de 1905 a 1906 observamos a la retaguardia de la clase obrera, que se rezagó en el momento de mayor auge de la lucha, el aumento de este porcentaje en varias otras provincias de 1906 a 1907 nos muestra a la vanguardia en su afán de reanudar la lucha, de frenar la retirada iniciada.

Para hacer más precisa esta conclusión acertada, presentemos las cifras absolutas del número de obreros y del número de participantes reales en las huelgas por provincias del primer y segundo tipo:

En promedio, por provincia hay 6 mil obreros fabriles. El aumento del número de obreros que realmente participan en las huelgas es de sólo 15 mil.

En promedio, por provincia hay 30 mil obreros fabriles. El aumento del número de obreros que realmente participaron en las huelgas asciende a unos 100 mil, y si se deduce a los petroleros de la provincia de Bakú, no contabilizados en 1906 (probablemente, no más de 20-30 mil), alrededor de 70 mil.

El papel de la retaguardia en 1906 y de la vanguardia en 1907 se destaca claramente en estos datos.

Para un juicio más preciso sobre estas dimensiones, hay que tomar los datos por regiones de Rusia y comparar el número de huelguistas con el número de obreros fabriles. He aquí un resumen de estos datos:

*Estas cifras no son totalmente comparables con los datos de los años anteriores, pues en 1907 se incluyó por primera vez a los obreros de los yacimientos petrolíferos. La exageración, seguramente, no es más que de 20-30 mil.

Los obreros de diferentes regiones participaron desigualmente en el movimiento. En total, 1.660 mil obreros dieron 2.863 mil huelguistas, es decir, 164 huelguistas por cada cien obreros o, en otras palabras, algo más de la mitad de los obreros hicieron huelga en 1905 un promedio de dos veces. Pero estos promedios encubren la diferencia radical entre los distritos de Petersburgo y Varsovia, por un lado, y todos los demás, por otro. En los distritos de Petersburgo y Varsovia juntos, hay 1/3 del total de obreros fabriles (550 mil de 1.660), y ellos dieron 2/3 del total de huelguistas (1.920 mil de 2.863). En estos distritos, cada obrero hizo huelga en promedio casi 4 veces en 1905. En los demás distritos, a 1.110 mil obreros corresponden 943 mil huelguistas, es decir, proporcionalmente cuatro veces menos que en los dos distritos mencionados. De aquí se ve ya cuán falsas son las afirmaciones de los liberales, repetidas por nuestros liquidacionistas, de que los obreros sobrestimaron sus fuerzas. Por el contrario, los hechos demuestran que ellos subestimaron sus fuerzas, pues no las utilizaron plenamente. Si la energía y la firmeza de la lucha huelguística (hablamos aquí únicamente de esta forma de lucha) hubieran sido en toda Rusia las mismas que en los distritos de Petersburgo y Varsovia, el número total de huelguistas habría sido el doble. Dicho de otro modo, esta conclusión puede expresarse así: los obreros pudieron evaluar sólo la mitad de sus fuerzas en este terreno del movimiento, pues la otra mitad aún no la habían utilizado. Hablando geográficamente: el oeste y el noroeste ya habían despertado, pero el centro, el este y el sur dormían a medias. El desarrollo del capitalismo hace algo cada día para despertar a los rezagados.

La siguiente conclusión importante de los datos por regiones consiste en que, de 1905 a 1906, la disminución del movimiento fue general, aunque desigual; pero de 1906 a 1907, junto a una enorme disminución en el distrito de Varsovia y una muy pequeña reducción en los distritos de Moscú, Kiev y el Volga, vemos un aumento en los distritos de Petersburgo y Járkov. Esto significa que, dado el nivel de conciencia y preparación de la población, la forma de movimiento considerada se agotó a sí misma en el curso de 1905; debía, en la medida en que no desaparecieran las contradicciones objetivas de la vida sociopolítica, pasar a una forma superior de movimiento. Pero después de un año, si puede expresarse así, de descanso o de período de acumulación de fuerzas, durante 1906, un nuevo ascenso se perfiló y comenzó en una parte del país. Si los liberales, y tras ellos los liquidacionistas, al valorar este período, hablan despectivamente de «expectativas de románticos», el marxista debe decir que, al apartarse del apoyo a este ascenso parcial, los liberales socavaban la última posibilidad de defender las conquistas democráticas.

En cuanto a la distribución territorial de los huelguistas, cabe señalar también que su inmensa mayoría corresponde a seis provincias con industria muy desarrollada y con grandes ciudades en cinco de ellas. He aquí estas seis provincias: Petersburgo, Moscú, Livonia, Vladímir, Varsovia y Petrokov. En estas provincias había en 1905 827 mil obreros fabriles del total de 1.661 mil, es decir, casi la mitad del total. Los huelguistas en ellas, durante el decenio 1895-1904, sumaron 246 mil de 431 mil, es decir, alrededor del 60% del total de huelguistas; en 1905: 2.072 mil de 2.863 mil, es decir, alrededor del 70%; en 1906: 852 mil de 1.108 mil, es decir, alrededor del 75%; en 1907: 517 mil de 740 mil, es decir, alrededor del 70%; en 1908: 85 mil de 176 mil, es decir, menos de la mitad[63].

Así pues, el papel de estas seis provincias en el trienio 1905-1907 fue mayor que en el período anterior y posterior. Está claro, por tanto, que los grandes centros urbanos, incluyendo las capitales, desarrollaron en este trienio una energía mucho más elevada que todas las demás localidades. Los obreros dispersos en los campos y en centros urbanos e industriales relativamente pequeños, que constituían la mitad del número total de obreros, dieron en 1895-1904 el 40% del total de huelguistas, y en 1905-1907 sólo el 25-30%. Complementando la conclusión anterior, podemos decir que las grandes ciudades despertaron, mientras que las pequeñas y los campos dormían aún en gran medida.

Respecto al campo en general, es decir, los obreros fabriles que viven en el campo, existen además datos estadísticos sobre el número de huelgas (no sobre el número de huelguistas) en las ciudades y fuera de las ciudades. He aquí estos datos:

Los compiladores de la estadística oficial, al proporcionar estos datos, señalan que, según las conocidas investigaciones del Sr. Pogózhev, del total de fábricas y talleres de Rusia, el 40% se encuentra en las ciudades y el 60% fuera de ellas{137}. Por consiguiente, si en tiempos normales (1895-1904) el número de huelgas en las ciudades supera tres veces al de las huelgas en el campo, la relación porcentual del número de huelgas respecto al número de establecimientos es 4 veces y media mayor en las ciudades que en el campo. En 1905, esta relación era aproximadamente de 8:1; en 1906, de 9:1; en 1907, de 15:1; en 1908[64], de 6:1. En otras palabras: el papel de los obreros fabriles urbanos en el movimiento huelguístico fue mucho mayor en 1905 que en los años anteriores, en comparación con el papel de los obreros fabriles que viven en el campo; y en 1906 y 1907 este papel se hizo cada vez mayor, es decir, la participación proporcional de los obreros del campo en el movimiento se hizo cada vez menor. Los obreros fabriles que viven en el campo, los menos preparados para la lucha por el decenio 1895-1904, mostraron la menor firmeza, pasando más rápidamente a la retirada después de 1905. La vanguardia, es decir, los obreros fabriles urbanos, en 1906 realizó esfuerzos especiales, y en 1907, aún mayores que en 1906, para detener esta retirada.

Examinemos a continuación la distribución de los huelguistas por ramas de producción. Para ello, distinguiremos cuatro grupos principales de producciones: A) metalúrgicos; B) obreros textiles; C) tipógrafos, trabajadores de la madera, curtidores y obreros de producciones químicas; D) obreros de la elaboración de minerales y de la producción de alimentos. He aquí los datos por años{138}:

Los metalúrgicos fueron los mejor preparados durante el decenio anterior a 1905. En ese decenio, casi la mitad de ellos (117 de 252) participaron en huelgas. Siendo los mejor preparados, están a la cabeza también en 1905. El número de huelguistas entre ellos supera en más del triple el número de obreros (811 contra 252). Aún más nítidamente destaca el papel de esta vanguardia al analizar los datos mensuales de 1905 (el examen detallado de estos datos es imposible en un breve artículo, y lo dejamos para otra ocasión). De todos los meses de 1905, entre los metalúrgicos el máximo de huelguistas no corresponde a octubre, como en todos los demás grupos de producciones, sino a enero. La vanguardia inició el movimiento con la máxima energía, «sacudiendo» a la masa restante. Sólo en el mes de enero de 1905, entre los metalúrgicos hicieron huelga 155 mil personas, es decir, dos tercios del total de metalúrgicos (252 mil); en un solo mes, el número de huelguistas es considerablemente mayor que en los diez años anteriores (155 contra 117). Pero esta energía, casi sobrehumana, agota las fuerzas de la vanguardia hacia fines de 1905: los metalúrgicos ocupan el primer lugar en cuanto a la magnitud de la disminución del movimiento en 1906. La reducción del número de huelguistas entre ellos es máxima: de 811 a 213, es decir, casi cuatro veces. Para 1907, la vanguardia vuelve a reunir fuerzas: el número de huelguistas disminuye, en general, de manera muy insignificante (de 213 a 193), y en las tres producciones principales del grupo de elaboración de metales, a saber, la construcción de maquinaria, la construcción naval y las fundiciones de hierro, el número de huelguistas aumenta de 104 mil en 1906 a 125 mil en 1907.

Los obreros textiles constituyen la masa principal de los obreros fabriles rusos, algo menos de la mitad del total (708 de 1.691). En preparación durante los 10 años anteriores a 1905, ocupan el segundo lugar: hizo huelga un tercio del total (237 de 708). En fuerza del movimiento en 1905, también ocupan el segundo lugar: alrededor de 180 huelguistas por cada 100 obreros. Se incorporan a la lucha más tarde que los metalúrgicos: en enero tuvieron poco más de huelguistas que los metalúrgicos (164 mil contra 155), en octubre más del doble (256 mil contra 117). Incorporada más tarde al movimiento, esta masa principal se mantiene con mayor firmeza en 1906: la disminución en este año es general, pero entre los textiles es la menor de todas; en ellos, la reducción es a la mitad (640 contra 1.296), en los metalúrgicos casi a la cuarta parte (213 y 811), en los demás, de 2 veces y media a 3 veces y media. Sólo hacia 1907, las fuerzas de la masa principal resultan también agotadas: de 1906 a 1907, precisamente en este grupo, la disminución es la mayor, más del doble (302 contra 640).

Sin detenernos en el análisis detallado de los datos de las demás producciones, señalemos tan sólo que a la zaga de todos se encuentra el grupo D, el más débilmente preparado y el que más débilmente participó en el movimiento. Si tomamos como norma a los metalúrgicos, se puede decir que el grupo D quedó «en deuda» por más de un millón de huelguistas en un solo año, 1905.

La relación entre metalúrgicos y textiles es característica, como relación entre la capa avanzada y la amplia masa. A falta de organizaciones libres, prensa libre, tribuna parlamentaria, etc., en 1895-1904, las masas no podían cohesionarse en 1905 más que de manera espontánea, en el curso mismo de la lucha. El mecanismo de esta cohesión consistía en que se levantaba una ola tras otra de huelguistas, y para «sacudir» a la amplia masa, la vanguardia tenía que emplear una energía tan enorme al inicio del movimiento, que resultaba comparativamente debilitada hacia el momento del apogeo del movimiento. En enero de 1905 hubo 444 mil huelguistas, de ellos 155 mil metalúrgicos, es decir, el 34%; y en octubre, el número total de huelguistas fue de 519 mil, de ellos metalúrgicos, 117 mil, es decir, el 22%. Es comprensible que tal desproporción del movimiento equivalga a un conocido despilfarro de fuerzas debido a su dispersión, a su insuficiente concentración. Esto significa, en primer lugar, que el efecto podría haberse incrementado con una mejor concentración de fuerzas y, en segundo lugar, que por las condiciones objetivas de la época estudiada, al comienzo de cada ola era inevitable, y necesario para alcanzar el éxito, una serie de acciones a tientas, por así decirlo, de reconocimientos, movimientos de prueba, etc. Por eso, cuando los liberales, y tras ellos liquidacionistas como Mártov, desde el punto de vista de su teoría sobre la «sobrestimación de sus fuerzas por el proletariado», nos acusan de que «íbamos a remolque de la lucha de clases espontánea», estos señores dictan su propia sentencia y nos ofrecen, contra su voluntad, el mayor de los cumplidos.

Para terminar la reseña de los datos anuales sobre las huelgas, detengámonos aún en las cifras que caracterizan la magnitud y duración de las huelgas, y la cuantía de las pérdidas ocasionadas por ellas.

El número medio de participantes por huelga fue:

La disminución de la magnitud de las huelgas (por número de participantes) en 1905 se explica por la incorporación a la lucha de una masa de pequeños establecimientos, que redujeron las cifras medias de participantes. La ulterior disminución en 1906 refleja, visiblemente, el descenso de la energía de la lucha. El año 1907 también aquí da un cierto paso adelante.

Si tomamos el número medio de participantes de las huelgas puramente políticas, obtenemos las siguientes cifras por años: 1905: 180; 1906: 174; 1907: 203; 1908: 197. Estas cifras indican aún más nítidamente el descenso de la energía de la lucha en 1906 y un nuevo aumento en 1907, o (o quizá, al mismo tiempo) la participación preferente en el movimiento de 1907 de los establecimientos más grandes.

El número de jornadas de huelga por un obrero huelguista fue:

La firmeza de la lucha, caracterizada por estas cifras, fue más alta en 1905, luego descendió rápidamente hasta 1907 y volvió a aumentar sólo en 1908. Es necesario señalar que, en firmeza de la lucha, las huelgas de Europa Occidental son incomparablemente superiores. El número de jornadas de huelga por un obrero huelguista fue, en el lustro 1894-1898, 10,3 para Italia, 12,1 para Austria, 14,3 para Francia y 34,2 para Inglaterra.

Si aislamos las huelgas puramente políticas, obtendremos las siguientes cifras: 1905: 7,0 jornadas por huelguista; 1906: 1,5; 1907: 1,0 jornadas. Las huelgas por causas económicas se distinguen siempre por una mayor duración de la lucha.

Teniendo en cuenta la diferente firmeza de la lucha huelguística en los distintos años, llegamos a la conclusión de que los datos sobre el número de huelguistas no determinan aún suficientemente las dimensiones comparativas del movimiento en los diferentes años. Un indicador preciso es el número de jornadas de huelga perdidas, que fue por años:

De este modo, las dimensiones exactamente determinadas del movimiento en un solo año, 1905, son más de 11 veces mayores que el movimiento en todos los 10 años anteriores sumados. Dicho de otro modo: las dimensiones del movimiento en 1905 superan en 115 veces las dimensiones anuales medias del movimiento en el decenio anterior.

Esta correlación nos muestra cuán miopes son las personas, que se encuentran con demasiada frecuencia entre los eruditos oficiales (y no sólo entre ellos), que toman el ritmo del desarrollo sociopolítico observado en las llamadas épocas «pacíficas», «orgánicas», «evolutivas», como la norma para todos los casos, como el indicador de la rapidez de desarrollo posible para la humanidad contemporánea. En realidad, el ritmo del «desarrollo» en las llamadas épocas «orgánicas» es un indicador del máximo estancamiento, de las máximas trabas al desarrollo.

A partir de los datos sobre el número de jornadas de huelga perdidas, el compilador de la estadística oficial determina las pérdidas sufridas por la industria. Estas pérdidas (producción no realizada) sumaron en los 10 años, 1895-1904, un total de 10,4 millones de rublos; en 1905: 127,3 millones; en 1906: 31,2 millones; en 1907: 15,0 millones; y en 1908: 5,8 millones de rublos. En los tres años 1905-1907, la producción no realizada ascendió, pues, a 173,5 millones de rublos.

Las pérdidas de los obreros por salarios no percibidos durante los días de huelga (determinadas según la cuantía del salario medio diario en las diferentes producciones) fueron, en los años considerados, en miles de rublos:

*Véase el presente tomo, pág. 387. Ed.

En los tres años 1905-1907, las pérdidas de los obreros sumaron 23,2 millones de rublos, es decir, más de 14 veces más que en todos los diez años anteriores tomados en conjunto[65]. El compilador de la estadística oficial calcula que estas pérdidas representaron, en promedio por un obrero ocupado en la industria fabril (y no por huelguista), alrededor de 10 kopeks al año en el primer decenio, alrededor de 10 rublos en 1905, alrededor de 2 rublos en 1906, alrededor de 1 rublo en 1907. Pero este cálculo deja de lado las enormes diferencias, en la relación considerada, entre los obreros de las distintas producciones. He aquí un cálculo más detallado, hecho sobre la base de las cifras de la tabla recién presentada:

De aquí se ve que para un obrero metalúrgico (grupo A), la cuantía de las pérdidas por huelgas en 1905 era de casi 30 rublos, tres veces más que el promedio, y más de diez veces más que la cuantía media de las pérdidas de un obrero de la elaboración de minerales y productos alimenticios (grupo D). La conclusión que hicimos antes, de que los metalúrgicos agotaron sus fuerzas en la forma de movimiento considerada a fines de 1905, es confirmada aún más nítidamente por la presente tabla: en el grupo A, la cuantía de las pérdidas de 1905 a 1906 se redujo en más de 8 veces; en los demás grupos, en 3 o 4 veces.

Concluyendo con esto el análisis de los datos anuales de la estadística de huelgas, pasaremos en el siguiente artículo al estudio de los datos mensuales.