Ante la adhesión del CC al Buró de Comités de la Mayoría para convocar un congreso general, «Iskra» respondió (núm. 94) con injurias, histeria, nuevas sospechas personales, cuentos sobre la fuerza de los grupos minoritarios, etc.{36} A todas estas salidas de tono, dignas del famoso congreso de la Liga{37}, naturalmente no respondemos. En esencia, merecen destacarse sólo dos puntos. Si se celebra el congreso, dice «Iskra», será sólo como conferencia de las corrientes separadas. En otras palabras: los neoiskristas se reconocen a sí mismos separados del partido, reconocen la escisión como consumada. Siempre hubiéramos preferido una confesión franca de esto a la repugnante escisión secreta. Pero, ¿cómo es eso, señores: ustedes se reconocen a sí mismos como una parte del partido escindida de la otra parte, y al mismo tiempo retienen modestamente los títulos y cargos de todo el partido («Órgano Central», «Soviet»)?, ¿y al mismo tiempo retienen el dinero recaudado entre los camaradas del extranjero para todo el partido?[48], ¿retienen la imprenta que pertenece a todo el partido? ¿Es honrado eso?

Segundo. «Iskra», como de costumbre, reconoce al partido escindido cuando se trata de la rendición de cuentas de los centros ante el partido, al mismo tiempo que lo reconoce unido cuando se trata del poder de los centros sobre el partido. Así también ahora. Por un lado, «corrientes separadas». Por el otro, «sólo el Soviet puede convocar el congreso». ¡Muy bien, señores! Pero ¿por qué calla su «Soviet»? ¿Por qué no respondió a la declaración del CC del 4 de marzo de 1905? ¿Por qué ni una palabra sobre el Soviet en el núm. 94 de «Iskra»? ¿Acaso los miembros del partido no tienen derecho a preguntar: pero, ¿existe realmente su Soviet? ¿Está en condiciones de reunirse y tomar decisiones?

Escrito en abril de 1905.

Publicado por primera vez en 1931 en la Recopilación Leninista XVI.

Se publica según el manuscrito.