En el orden del día del momento revolucionario que vivimos figura la cuestión de la convocatoria de una Asamblea Constituyente de todo el pueblo. Las opiniones divergen sobre el modo de resolver esta cuestión. Se perfilan tres orientaciones políticas. El gobierno zarista admite la necesidad de convocar a los representantes del pueblo, pero no quiere permitir de ningún modo que su asamblea sea de todo el pueblo y constituyente. Según parece, y si hemos de dar crédito a las noticias de prensa sobre los trabajos de la comisión Bulyguin{7}, accede a una asamblea consultiva, elegida sin libertad de agitación y con un sistema electoral de censo restringido o de estamentos restringidos. El proletariado revolucionario, en la medida en que lo dirige la socialdemocracia, exige el traspaso íntegro del poder a la Asamblea Constituyente, luchando con este fin no solo por el sufragio universal y no solo por la plena libertad de agitación, sino también, además, por el derrocamiento inmediato del gobierno zarista y su sustitución por un gobierno revolucionario provisional. Por último, la burguesía liberal, que expresa sus deseos por boca de los líderes del llamado «partido democrático-constitucional»{8}, no exige el derrocamiento del gobierno zarista, no enarbola la consigna del gobierno provisional, no insiste en garantías reales de que las elecciones sean completamente libres y correctas, de que la asamblea de representantes pueda llegar a ser verdaderamente de todo el pueblo y verdaderamente constituyente. En esencia, la burguesía liberal —única base social seria de la orientación del partido de la Liberación (Osvobozhdenie)— persigue un arreglo lo más pacífico posible entre el zar y el pueblo revolucionario, y además un arreglo tal que otorgue la mayor cantidad de poder a ella, la burguesía, y la menor, al pueblo revolucionario, al proletariado y al campesinado.

Tal es la situación política en el momento actual. Tales son las tres orientaciones políticas principales, correspondientes a las tres fuerzas sociales principales de la Rusia contemporánea. Sobre cómo los del partido de la Liberación encubren con frases presuntamente democráticas su política tibia, es decir, hablando más directa y simplemente, traicionera y renegada con respecto a la revolución, ya hemos hablado más de una vez en _Proletari_ (núms. 3, 4, 5)[4]. Examinemos ahora cómo evalúan los socialdemócratas las tareas del momento. Tenemos un material excelente a este respecto en las dos resoluciones adoptadas recientemente por el III Congreso del POSDR y por la «conferencia» de la parte escindida del partido. La cuestión de cuál de estas dos resoluciones evalúa más correctamente el momento político y define más correctamente la táctica del proletariado revolucionario tiene una importancia enorme, y todo socialdemócrata que desee cumplir conscientemente sus deberes de propagandista, agitador y organizador debe analizar esta cuestión con toda atención, dejando completamente de lado consideraciones ajenas a la esencia del asunto.

Por táctica del partido se entiende su conducta política, o el carácter, la orientación, los modos de su actividad política. Las resoluciones tácticas se adoptan en un congreso del partido para definir con precisión la conducta política del partido en su conjunto, en relación con las nuevas tareas o en vista de la nueva situación política. Tal nueva situación ha sido creada por la revolución iniciada en Rusia, es decir, por la ruptura plena, decisiva y abierta de la gigantesca mayoría del pueblo con el gobierno zarista. La nueva cuestión consiste en cuáles son los modos prácticos de convocar una Asamblea Constituyente verdaderamente de todo el pueblo y verdaderamente constituyente (en teoría, la cuestión de tal asamblea fue resuelta hace ya mucho, y antes que por todos los demás partidos, por la socialdemocracia oficialmente, en su programa de partido). Si el pueblo ha roto con el gobierno y la masa ha tomado conciencia de la necesidad de instituir un nuevo orden, entonces el partido que se ha fijado como objetivo derrocar al gobierno debe reflexionar necesariamente sobre con qué gobierno sustituir al viejo gobierno que se derroca. Surge la nueva cuestión del gobierno revolucionario provisional. Para dar una respuesta completa a esta cuestión, el partido del proletariado consciente debe esclarecer: en primer lugar, la significación del gobierno revolucionario provisional en la revolución en curso y en toda la lucha del proletariado en general; en segundo lugar, su actitud hacia el gobierno revolucionario provisional; en tercer lugar, las condiciones precisas de la participación de la socialdemocracia en ese gobierno; en cuarto lugar, las condiciones de presión sobre ese gobierno desde abajo, es decir, en ausencia de la socialdemocracia en él. Solo esclareciendo todas estas cuestiones, la conducta política del partido a este respecto será de principios, clara y firme.

Veamos, pues, cómo resuelve estas cuestiones la resolución del III Congreso del POSDR. He aquí su texto completo:

«Resolución sobre el gobierno revolucionario provisional.

Teniendo en cuenta:

1) que tanto los intereses inmediatos del proletariado como los intereses de su lucha por los fines últimos del socialismo exigen la más completa libertad política posible y, en consecuencia, la sustitución de la forma autocrática de gobierno por la república democrática;

2) que la realización de la república democrática en Rusia solo es posible como resultado de una insurrección popular victoriosa, cuyo órgano será el gobierno revolucionario provisional, el único capaz de asegurar la plena libertad de agitación preelectoral y de convocar, sobre la base del sufragio universal, igual y directo, con voto secreto, una Asamblea Constituyente que exprese verdaderamente la voluntad del pueblo;

3) que esta revolución democrática en Rusia, dada su actual estructura económico-social, no debilitará, sino que fortalecerá la dominación de la burguesía, la cual inevitablemente intentará, en un momento dado, sin detenerse ante nada, arrebatar al proletariado ruso la mayor parte posible de las conquistas del período revolucionario, —

el III Congreso del POSDR resuelve:

a) es necesario difundir en la clase obrera una idea concreta del curso más probable de la revolución y de la necesidad de la aparición, en un momento dado de la misma, de un gobierno revolucionario provisional, del cual el proletariado exigirá la realización de todas las reivindicaciones políticas y económicas inmediatas de nuestro programa (programa mínimo);

b) en dependencia de la correlación de fuerzas y de otros factores que no se prestan a una determinación previa exacta, se admite la participación en el gobierno revolucionario provisional de representantes autorizados de nuestro partido, con el fin de luchar despiadadamente contra todas las tentativas contrarrevolucionarias y defender los intereses independientes de la clase obrera;

c) condición necesaria de tal participación es el estricto control del partido sobre sus representantes autorizados y la salvaguardia inquebrantable de la independencia de la socialdemocracia, que aspira a la revolución socialista completa y es, en esa medida, irreconciliablemente hostil a todos los partidos burgueses;

d) independientemente de si será posible o no la participación de la socialdemocracia en el gobierno revolucionario provisional, se debe propagar en las más amplias capas del proletariado la idea de la necesidad de una presión constante sobre el gobierno provisional por parte del proletariado armado y dirigido por la socialdemocracia, con el fin de salvaguardar, consolidar y ampliar las conquistas de la revolución».