20 de septiembre de 1905.

¡Querido amigo! Le agradezco la carta Nº 3. Tal vez publiquemos una parte de ella.⁸⁰ Usted toma la iniciativa de conversar con la redacción no solo sobre cuestiones formales (los estatutos, los enlaces, las direcciones, etc.), no solo sobre temas de corresponsalía (tales y cuales acontecimientos), sino sobre el contenido de sus opiniones, sobre su comprensión de nuestra táctica, sobre cómo precisamente la aplica usted en la práctica en las conferencias, en las reuniones, etc. Semejantes conversaciones de los militantes rusos con nosotros nos son en extremo valiosas, y yo le ruego del modo más encarecido que predique, recuerde e insista en todas partes y en todo momento que quien quiera considerar suyo el órgano central (y todo miembro del partido debe quererlo), no ha de limitarse a respuestas formales burocráticas o a informes, sino precisamente conversar con la redacción, no para la publicación, sino para crear un vínculo ideológico, acerca de cómo aplica él tales o cuales opiniones. Considerar estas conversaciones un simple capricho significa caer en un practicismo estrecho y dejar librada al azar toda la vertiente principista e ideológica de toda nuestra labor práctica, de toda la agitación, pues sin un contenido ideológico claro y meditado, la agitación degenera en mera fraseología. Y para elaborar un contenido ideológico claro no basta la mera colaboración en el órgano central; es necesaria, además, una discusión conjunta sobre cómo entienden los militantes tal o cual tesis, cómo aplican en la realidad tales o cuales puntos de vista.

Sin esto, la redacción del órgano central quedará suspendida en el aire, no sabrá si su prédica es asimilada, si halla eco, cómo la modifica la vida, qué correcciones y adiciones se necesitan. Sin esto, los socialdemócratas descenderán a la situación en que el escritor escribe por encima y el lector lee por encima. Entre nosotros es aún débil la conciencia del vínculo partidista, y hay que fortalecerla de palabra y con el ejemplo.

Procuraré aprovechar su ejemplo publicando una parte de su carta. En general, estamos de acuerdo y hemos coincidido con usted (sus pensamientos encuentran eco en mis *Dos tácticas*). En particular, me parece que en vano ataca usted a los mencheviques por las palabras: preparación de las masas para la insurrección. Si hay en ello un error, no es de raíz.

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, Lenin

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Enviada de Ginebra a Odesa

Publicado por primera vez en 1926  
en la Recopilación Leninista V

Se imprime según el manuscrito