En vista de la declaración de 17 camaradas, que señalaron la extrema necesidad de acelerar los trabajos del congreso, procuraré ser lo más breve posible. En rigor, no hay puntos de principio discutibles en la cuestión examinada; no fueron planteados siquiera durante la crisis del partido, tan rica en divergencias «de principio».

Además, el proyecto de resolución fue publicado hace bastante tiempo en el periódico «Vperiod», y me limitaré a una simple defensa de esta resolución.

La cuestión del apoyo al movimiento campesino se descompone, de hecho, en dos: 1) los fundamentos teóricos y 2) la experiencia práctica del partido. A esta última cuestión responderá el segundo ponente, el camarada Barsov, perfectamente conocedor del movimiento campesino más avanzado: el de Guria. En cuanto a los fundamentos teóricos de la cuestión, la cosa se reduce ahora a repetir las consignas elaboradas por la socialdemocracia, aplicándolas al movimiento campesino actual. Este movimiento se extiende y crece ante nuestros ojos. El gobierno recurre otra vez a los viejos intentos de engañar a los campesinos con falsas concesiones. Es necesario oponer a esta política de corrupción las consignas de nuestro partido.

Estas consignas, en mi opinión, están formuladas en el proyecto de la siguiente resolución:

«El Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, como partido del proletariado consciente, aspira a la total liberación de todos los trabajadores de toda explotación y apoya todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político actual. Por eso el POSDR apoya del modo más enérgico el movimiento campesino actual, defendiendo todas las medidas revolucionarias capaces de mejorar la situación del campesinado, y no se detiene ante la expropiación de la tierra de los terratenientes para alcanzar estos fines. Al mismo tiempo, el POSDR, siendo un partido de clase del proletariado, tiende infatigablemente a la organización clasista independiente del proletariado rural, sin olvidar ni por un minuto la tarea de explicarle la oposición hostil entre sus intereses y los intereses de la burguesía campesina, explicarle que sólo la lucha conjunta del proletariado rural y urbano contra toda la sociedad burguesa puede conducir a la revolución socialista, la única capaz de liberar realmente de la miseria y la explotación a toda la masa de los pobres del campo.

Como consigna práctica de agitación entre el campesinado y como medio de introducir la mayor conciencia en este movimiento, el POSDR plantea la formación inmediata de comités campesinos revolucionarios para el apoyo multilateral de todas las transformaciones democráticas y su realización en los detalles. Y en dichos comités, el POSDR se esforzará por la organización independiente de los proletarios rurales con el fin, por un lado, de apoyar a todo el campesinado en todas sus intervenciones democrático-revolucionarias y, por otro lado, con el fin de salvaguardar los intereses genuinos del proletariado rural en su lucha contra la burguesía campesina» («Vperiod» nº 11).

En la comisión para la cuestión agraria, formada por los delegados ya antes del congreso para preparar sus trabajos, se discutió ya este proyecto. A pesar de las grandes divergencias de opiniones, se perfilaron algunos matices principales, y me detendré en ellos. El carácter de las medidas revolucionarias posibles y necesarias en la cuestión agraria se reduce, según el proyecto de resolución, a «mejorar la situación del campesinado». En consecuencia, la resolución expresa claramente con ello la convicción común de todos los socialdemócratas de que mediante estas medidas no se puede alcanzar en modo alguno la transformación de los fundamentos mismos del régimen socioeconómico actual. Esta es nuestra diferencia con los socialistas-revolucionarios. El movimiento revolucionario del campesinado puede conducir a un mejoramiento considerable de su situación, pero no a la sustitución del capitalismo por otro modo de producción.

La resolución habla de medidas que no se detienen ante la expropiación de las tierras de los terratenientes. Se dice que esta formulación modifica nuestro programa agrario. Considero incorrecta esta opinión. Por supuesto, la redacción puede ser mejorada: no es nuestro partido, sino el campesinado, quien no se detendrá ante la expropiación; nuestro partido apoya al campesinado, lo apoya también cuando no se detenga ante estas medidas. En lugar de «expropiación», debería emplearse un concepto más restringido, «confiscación», ya que nosotros estamos decididamente en contra de cualquier rescate. Nunca nos detendremos ante las medidas de confiscación de la tierra. Pero si dejamos de lado estas correcciones particulares, veremos que no hay modificación del programa agrario en nuestra resolución. Todos los publicistas de la socialdemocracia siempre se han manifestado en el sentido de que el punto sobre las tierras recortadas de ninguna manera señala un límite al movimiento campesino, no lo reduce ni lo limita en absoluto. Tanto Plejánov como yo hemos señalado en la prensa que el partido socialdemócrata nunca retendrá a los campesinos ante las medidas revolucionarias de transformación agraria, incluido el «Reparto Negro». De este modo, no modificamos nuestro programa agrario. Debemos pronunciarnos ahora decididamente sobre la cuestión práctica del apoyo a los campesinos hasta el fin, para eliminar toda posibilidad de malentendidos y tergiversaciones. Ahora el movimiento campesino está a la orden del día, y el partido del proletariado debe declarar oficialmente que lo apoya en todos los sentidos y que no limita en absoluto el alcance de este movimiento.

Más adelante, la resolución habla de la necesidad de destacar los intereses del proletariado rural y de la organización particular de este último. Ante una reunión de socialdemócratas no hay necesidad de defender esta verdad elemental. En la comisión agraria se dijo que sería deseable agregar una indicación sobre el apoyo a las huelgas de los obreros agrícolas y campesinos, especialmente durante la siega, la recolección del heno, etc. En principio, contra esto no se puede objetar nada, naturalmente. Que los prácticos se pronuncien sobre el posible significado de tal indicación para el futuro próximo.

La resolución habla luego de la formación de comités campesinos revolucionarios.

En el nº 15 de «Vperiod» se desarrolla más detalladamente la idea de que la exigencia de la formación inmediata de comités campesinos revolucionarios debe convertirse en el punto central de la agitación. Incluso los reaccionarios hablan ahora del «mejoramiento de las condiciones de vida», pero ellos están por un procedimiento burocrático y funcionarial de supuesto mejoramiento, mientras que la socialdemocracia, naturalmente, debe estar por la vía revolucionaria. La tarea principal es introducir conciencia política en el movimiento campesino. Los campesinos tienen una conciencia confusa de lo que necesitan, pero no saben vincular sus deseos y reivindicaciones con el régimen político general. Por eso son tanto más fáciles de engañar por los fulleros políticos, que trasladan la cuestión de las transformaciones políticas a las «mejoras» económicas, las cuales, en realidad, son irrealizables sin transformaciones políticas. Por eso la consigna de los comités campesinos revolucionarios es la única acertada. Sin el derecho revolucionario ejercido por estos comités, los campesinos nunca podrán defender lo que conquisten ahora. Se objeta que también en esto modificamos el programa agrario, el cual no habla de los comités campesinos revolucionarios, no habla de sus tareas en el terreno de las transformaciones democráticas. Esta objeción es infundada. Nosotros no modificamos nuestro programa, sino que lo aplicamos a este caso concreto. Si no hay duda de que los comités campesinos sólo pueden ser revolucionarios en las condiciones actuales, al señalarlo aplicamos el programa al momento revolucionario, sin modificarlo. Por ejemplo, nuestro programa dice que reconocemos la autodeterminación de las naciones: si las condiciones concretas nos obligan a pronunciarnos por la autodeterminación de una nación determinada, por su independencia completa, esto no sería una modificación, sino una aplicación del programa. Los comités campesinos son una institución flexible, que sirve tanto en las condiciones actuales como, digamos, bajo un gobierno revolucionario provisional, en el que estos comités se convertirían en sus órganos. Se dice que estos comités pueden llegar a ser reaccionarios en lugar de revolucionarios. Pero nosotros, los socialdemócratas, nunca hemos olvidado la naturaleza dual del campesino y la posibilidad de un movimiento campesino reaccionario contra el proletariado. La cuestión ahora no es ésa, sino que en la actualidad los comités campesinos, formados para sancionar las transformaciones agrarias, sólo pueden ser revolucionarios. En la actualidad, el movimiento campesino es indudablemente democrático-revolucionario. Se dice: después de apoderarse de la tierra, los campesinos se calmarán. Es posible. Pero el gobierno autocrático no puede calmarse ante la toma de la tierra por los campesinos, y en eso está el quid. Sancionar esa toma sólo podrá un gobierno revolucionario o los comités campesinos revolucionarios.

Por último, la parte final de la resolución define una vez más la posición de la socialdemocracia en los comités campesinos, a saber, la necesidad de marchar junto con el proletariado rural y de organizarlo de manera separada e independiente. También en el campo, sólo el proletariado puede ser una clase revolucionaria hasta el fin.

Cotejado con el manuscrito