El camarada Serguéiev afirmó aquí que el principio electivo no proporcionará una mayor información. Esto es incorrecto. Si el principio electivo se aplicara en la práctica, sin duda proporcionaría una mayor información. Además, se señaló que a la cabeza de las escisiones se hallaban habitualmente los intelectuales. Esta observación es muy importante, pero no resuelve el problema. Hace ya mucho tiempo que en mis obras impresas aconsejaba que se incorporara a los comités el mayor número posible de obreros[59]. El período posterior al II Congreso se caracteriza por un cumplimiento insuficiente de esta obligación; tal es la impresión que he extraído de las conversaciones con los militantes prácticos. Si en Sarátov se incorporó al comité sólo a un obrero, significa que no se supo elegir a las personas adecuadas de entre los obreros. Sin duda, esto fue condicionado también por la escisión dentro del partido: la lucha por mantener los comités repercutió de manera perjudicial en el trabajo práctico. Por eso precisamente nos esforzamos de todas las maneras posibles en acelerar la convocatoria del congreso.

La tarea del futuro centro será la de reorganizar un número considerable de nuestros comités. Es necesario superar la inercia de los miembros de los comités. (Aplausos y silbidos.)

Oigo que quien silba es el camarada Serguéiev, y no son los miembros de los comités quienes aplauden. Considero que hay que mirar el asunto de un modo más amplio. Incorporar a los obreros a los comités no es sólo una tarea pedagógica, sino también política. Los obreros poseen un instinto de clase, y con una pequeña formación política, los obreros se convierten con bastante rapidez en socialdemócratas consecuentes. Yo vería con gran simpatía que en la composición de nuestros comités, por cada 2 intelectuales hubiera 8 obreros. Si el consejo expresado en la literatura — introducir en los comités a los obreros en la medida de lo posible— resultó insuficiente, sería conveniente que dicho consejo fuera expresado en nombre del congreso. Si tenéis una directiva clara y precisa del congreso, tendréis un medio radical para combatir la demagogia: he aquí la clara voluntad del congreso.