En los debates la cuestión se ha planteado sobre un terreno práctico: el estado de ánimo de las masas. El camarada Leskov tiene razón al decir que el estado de ánimo es heterogéneo. Pero también tiene razón el camarada Zharkov en que debemos tener en cuenta que la insurrección se producirá indudablemente, sea cual sea nuestra actitud hacia ella. Surge la pregunta: ¿existen divergencias de principio entre las resoluciones propuestas? Yo, decididamente, no las veo. Aunque se me considera el más intransigente, intentaré conciliar y armonizar ambas resoluciones, me ocuparé de conciliarlas. No tengo nada en contra de la enmienda a la resolución del camarada Voinov. En la adición tampoco veo una divergencia de principio. De la participación más enérgica no se desprende aún la hegemonía. A mi juicio, el camarada Mijailov se expresó de manera más positiva: él subraya la hegemonía, y además de forma concreta. El proletariado inglés está llamado a llevar a cabo la revolución socialista; es indudable. Pero es también indudable su incapacidad para realizarla en el momento actual, con su desorganización social y su corrupción por la burguesía. El mismo pensamiento tiene el camarada Voinov; la participación más enérgica es, sin duda, la más decisiva. Que el proletariado decida el desenlace de la revolución, no se puede afirmar incondicionalmente. Lo mismo ocurre con respecto al papel del líder. La expresión en la resolución del camarada Voinov es más cauta. La socialdemocracia puede organizar la insurrección, puede incluso decidirla, pero no se puede predeterminar si tendrá asegurado el papel dirigente; esto dependerá de la fuerza y de la organización del proletariado. La pequeña burguesía puede estar mejor organizada, y sus diplomáticos pueden resultar más fuertes, mejor preparados. El camarada Voinov es más cauto: dice «tú puedes cumplir»; «tú cumplirás», dice el camarada Mijailov. Tal vez el proletariado dé el desenlace decisivo de la revolución, pero no se puede afirmar esto incondicionalmente. Los camaradas Mijailov y Sosnovski cayeron en el mismo error que atribuían al camarada Voinov: «No te jactes al ir a la guerra». «Para asegurarlo es necesario», dice Voinov, y ellos dicen: «es necesario y suficiente». En cuanto a la formación de grupos especiales de combate, puedo decir que los considero necesarios. Nada tenemos que temer de la formación de grupos especiales.