A quién llama exactamente el autor «liberales», no lo dice. Los «radicales», según él, están indignados por la parodia de constitución (proyecto Bulyguin) y defienden la «lutte à outrance»; si el zar sanciona el proyecto de Bulyguin, «organiser une obstruction générale, refuser d'aller aux urnes, denier les candidats qui se présenteront. La situation deviendra difficile et menaçante que le gouvernement finira bien par capituler».

Contra los radicales emprendió una campaña Kuzmin-Karavaev con su «carta abierta», instando a aceptar elecciones no universales, a renunciar a la obstrucción, a abandonar la «fórmula: tout ou rien, au risque de livrer le pays à la réaction et à l'anarchie».

Traducción.

«JOURNAL DE GENÈVE». Sábado 1 de junio de 1905, 1.ª edición.

Las promesas del zar.

La posición de los partidos.

(De nuestro corresponsal especial.)

San Petersburgo, 27 de junio.

....«Los liberales no se ocultan en absoluto los defectos del proyecto de Bulyguin; no obstante, consideran que debe ser aceptado en interés del progreso y el orden. La creación de la Duma de Estado, a pesar de todas sus limitaciones, traerá consigo resultados inmediatos cuyo significado es difícil de calcular: destruirá la muralla china con que la burocracia ha rodeado al zar. La opinión pública obtendrá por fin una tribuna desde donde podrá hablar libremente.

«La Duma de Estado no tendrá influencia directa sobre el gobierno, pero las decisiones que adopte serán un factor moral de tan grande importancia que el gobierno se verá obligado a tomarlas en cuenta. Por último, el simple hecho de la existencia de una cámara tendrá la más benéfica influencia sobre la burocracia.

«Por otra parte, hay que confesar que el proyecto de Bulyguin representa el límite extremo de las concesiones que puede hacer el régimen existente. Si los partidos progresistas se niegan a contentarse con ellas y continúan su agitación decidida, esto provocará inevitablemente una fuerte reacción, cuya consecuencia será un trastorno general. Rechazar el proyecto gubernamental significa renunciar deliberadamente a la última oportunidad que queda de resolver pacíficamente el conflicto entre la nación y el régimen burocrático.»

(Cursiva del original.)