Aproveché mi estancia en el Congreso de Châlons para conocer la opinión de nuestros camaradas franceses, los guesdistas, acerca de la posible participación de los socialdemócratas rusos en un gobierno revolucionario provisional. Esta opinión es tanto más interesante e importante para nosotros cuanto que nuestros «ultradialécticos», ofendidos en sus probados sentimientos ortodoxo-revolucionarios por la combinación de las palabras «participación... en el gobierno», se apresuraron a acusar a los bolcheviques de jaurésismo, millerandismo y demás pecados; para nosotros esta opinión es especialmente valiosa también porque la rica experiencia, el marxismo revolucionario que nadie discute, la lucha tenaz y enérgica contra el millerandismo confieren una autoridad particular a las concepciones de los guesdistas. Conversé con tres dirigentes de la fracción guesdista: Jules Guesde, Lafargue y Brack.

Mi pregunta fue formulada así: ¿tienen derecho los socialdemócratas rusos, desde el punto de vista del marxismo revolucionario, a participar en un gobierno revolucionario provisional creado por la insurrección popular?

Brack. Para mí nunca ha habido dudas al respecto; ya en varias ocasiones en París he expresado mi opinión sobre este asunto al camarada Belski. No puedo pronunciarme tan categóricamente sobre la cuestión de la Duma de Estado, porque para ello hay que estar bien familiarizado con la situación de los asuntos rusos.

Lafargue. Los socialdemócratas rusos deben entrar en el gobierno provisional para luchar contra la contrarrevolución, deben estar allí junto con los representantes de la pequeña burguesía, para obligar a estos últimos a compartir la responsabilidad de la ulterior actividad revolucionaria...

Guesde. Pues claro, claro (mais certainement, certainement); nuestros camaradas rusos no deben despreciar ningún medio de lucha para derribar la autocracia. Deben entrar en el gobierno provisional para obtener para la clase obrera la mayor libertad posible y el mayor número de reformas.