La burguesía conservadora europea, al evaluar los últimos acontecimientos en Rusia, hace a veces confesiones sumamente valiosas. He aquí, por ejemplo, una carta sumamente instructiva del corresponsal especial en Petersburgo del diario *Le Temps*, fechada el 5 de noviembre (23 de octubre). Se titula: «Constitucionalistas y socialistas». El autor comienza señalando lo difícil que resulta, en medio de una tormenta política, discernir con claridad la situación y la acción de las distintas fuerzas. Sin embargo, algo se va aclarando ya:

«Un hecho se destaca con nitidez. Es el carácter puramente socialista de la agitación que precedió al otorgamiento del manifiesto (17 de octubre) y que lo siguió. Banderas rojas, el canto de La Marsellesa, discursos revolucionarios: no vimos ni oímos otra cosa. Es justo que el pueblo ha conquistado una gran victoria constitucional, pero... (¡este notable “pero”!)... pero debe esta victoria a la irrupción en la arena y a la movilización (déploiement) de las fuerzas socialistas. La huelga ferroviaria y el paro general de la vida económica hicieron más por la victoria en una semana que todos los esfuerzos semestrales del partido constitucional moscovita.