Sáb[ado] 24 IX 7 X  
Lun[es] 25 » 8 »  
Mar[tes] 26 » 9 »  
Mié[rc]oles 27 » 10 »

a.

EXTRACTOS DE PERIÓDICOS EXTRANJEROS SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS EN MOSCÚ. ¹

Temps. Domi[ngo] 8 X (25 IX) (?) *  
sábado 24 IX (7 X).

Ayer por la tarde se produjeron en Moscú grandes manifestaciones de tipógrafos, en las que participaron también obreros de otros oficios, estudiantes y personas ajenas. Los cosacos y gendarmes dispersaron varias veces a los manifestantes, que volvían a reunirse. Numerosos policías resultaron heridos.  
Las imprentas, los tranvías eléctricos y las fábricas de tabaco no funcionan. Los periódicos no salen. Se espera una huelga general de todos los obreros fabriles y ferroviarios.

Temps 9 X (26 IX).

Nuevos disturbios se han producido en Moscú el 8 X (25 IX — domingo). A partir de las 11 de la mañana comenzó a aglomerarse gente en el bulevar Strastnói.  
Se desconoce el número de manifestantes heridos. Hay hasta 50 policías heridos. Muchos soldados heridos y contusionados por piedras. La multitud cantaba La Marsellesa.  
Numerosas imprentas, entre ellas la de Rússkoye Slovo, fueron atacadas por los huelguistas y sufrieron graves daños (dégâts).

¹ Al comienzo del manuscrito, Lenin calculaba a qué fecha correspondía cada día de la semana, omitiendo erróneamente el domingo, lo que provocó sus dudas, reflejadas más abajo, sobre si en el periódico se indicaba correctamente que el 25 de septiembre caía en domingo. Nota de la Red.

Temps 10 X (27 IX martes).

La jornada del 8 de X (25 IX, domingo) fue aún más violenta que las anteriores. La multitud de huelguistas, atacada por los dragones en el bulevar Tverskói, se dispersó (s'est répandue) por la orilla izquierda del río Moscova, donde se encuentran las principales imprentas. Destrozó aquellas imprentas en las que los obreros se negaban a secundar la huelga. Los cosacos lograron disolver a la multitud solo tras una encarnizada resistencia.

Al mismo tiempo, una concentración de unos 400 aprendices de panadero frente a la tienda de Filíppov, cerca de la casa del gobernador general, condujo a un auténtico asedio y a una refriega (bagarre). Los cosacos dispararon contra el tejado. Rodearon la casa, y un destacamento de policía y dos compañías de granaderos efectuaron un movimiento envolvente, penetraron en la casa por detrás y finalmente ocuparon también el tejado. Fueron detenidos 192 aprendices de panadero. Ocho obreros detenidos resultaron heridos, dos murieron.

Estos sangrientos acontecimientos vuelven a poner a la orden del día la cuestión del acuartelamiento de las tropas cosacas en Moscú. El 34.º Regimiento cosaco del Don está temporalmente acuartelado en Moscú; pero la Duma Municipal se inclina, al parecer, a proporcionarle alojamiento también para el futuro, debido a un enérgico (? virulent) discurso del Sr. Shchepkin (? Shmákov?). Rússkiye Védomosti afirma que la existencia del 34.º Regimiento cosaco del Don es ilegal; debe ser disuelto a causa del fin de la guerra, y la ciudad de Moscú no debe (ne doit pas) darle alojamiento.

Los acontecimientos de Moscú encuentran gran eco en San Petersburgo. De ello da fe el siguiente despacho, enviado esta mañana por nuestro corresponsal especial:

«La ausencia de los periódicos moscovitas, que no salen a causa de la huelga de tipógrafos, da vía libre (donne beau jeu) a la prensa petersburguesa, que se explaya en patéticas descripciones de lo ocurrido en el bulevar Tverskói. La censura no lo prohíbe. (La censure laisse faire.)

«El estado de sitio existe en Moscú desde hace ya varios meses. Solo por eso no fue declarado ayer. Se temen huelgas en San Petersburgo. Los obreros, según se dice, están bien armados. Los estudiantes organizan ruidosas asambleas y deciden apoyar la agitación hasta que el gobierno conceda las dos libertades (les deux libertés).

Times. Lun[es] 9 X. From a Correspondent.  
San Petersburgo. 8. X.

Las asombrosas (startling) noticias sobre la agitación y el derramamiento de sangre en Moscú causan aquí gran inquietud. Se teme que la agitación se extienda a San Petersburgo y que podamos ser testigos de una repetición de los acontecimientos del año pasado (a year ago). Varios centenares de estudiantes moscovitas llegaron hoy, supuestamente (ostensibly) para participar en los funerales de Kondratenko, que provocaron una gran manifestación popular en la estación, desde donde el cuerpo fue trasladado a la laura para su sepultura. Pero los estudiantes tienen sin duda otros objetivos, a saber: apoyar los disturbios.

El cierre de la universidad de Moscú provocará probablemente una medida similar en San Petersburgo. Entonces toda la masa estudiantil intentará organizar asambleas allí donde a la policía le sea difícil impedirlo, por ej. (notably) en teatros y estaciones ferroviarias. Tras la propaganda política cabe esperar agitación (complicaciones) obrera, y la proximidad del invierno, que trae calamidades para la población pobre de San Petersburgo, predispondrá a muchos de sus habitantes a participar en los disturbios. Todos reconocen que el cierre de la Univ[ersidad] de Moscú fue un gran error, del cual son culpables las autoridades locales. Estas amenazaron con enviar cosacos para desalojar los edificios si en ellos se celebraban asambleas políticas. El consejo de profesores, temiendo una repetición de la matanza en la Duma Municipal de Tiflis, consideró necesario cerrar la Univ[ersidad]. Las autoridades dicen que los estudiantes no deben organizar asambleas. Técnicamente tienen razón, pero en la situación actual de Rusia se requeriría una abstención sobrehumana por parte de los estudiantes para no aprovechar su recién conquistada libertad para celebrar asambleas políticas. Los socialdemócratas y los socialrevolucionarios, naturalmente, han aprovechado la ocasión para intervenir en las asambleas, exponer (ventilate) sus puntos de vista e invitar a los estudiantes a colaborar en el apoyo a la agitación obrera. Pero, si las autoridades no se hubieran inmiscuido en los asuntos universitarios, estos lamentables disturbios probablemente no habrían tenido lugar.

Se me informa de que los obreros petersburgueses están bien armados con armas y bombas. La policía ha descubierto últimamente grandes arsenales. El gobierno necesita de la mayor moderación y sangre fría para evitar el derramamiento de sangre.

Moscú. 7 X.

D[uran]te la manifestación que tuvo lugar aquí ayer por la tarde en relación con la huelga de tipógrafos, la multitud arrojó piedras y disparó con revólveres contra los gendarmes y las tropas. Fue gravemente herido un oficial que comandaba a los gendarmes. Un oficial cosaco fue pisoteado hasta la muerte (tramped to death); * murieron un gendarme y un estudiante. Muchos heridos, entre ellos gendarmes, soldados y ciudadanos.

Fr[a]nkf[u]rt[e]r Z[e]i[t]un[g] 9 X (Lun[es]) Ab[e]ndbl[att.]  
Comentario editorial. «Si los estudiantes moscovitas han adoptado realmente la resolución de la que informábamos ayer, no es de extrañar que el rector y el consejo hayan decidido cerrar la univ[ersidad]. Esto testimonia una inmadurez política, cuando cuestiones puramente políticas se mezclan con otras puramente académicas, tal como se hace en la resolución.» La conducta de aquellos estudiantes rusos que organizan asambleas políticas en el edificio de la universidad es tanto más condenable cuanto que la mayoría de los participantes en las asambleas no son estudiantes»... [E]tc., una completa trivialidad sobre la ciencia etc. ¹

Z. A. Corr[esponsalía] desde San Petersburgo del 6 X. Cerrada la univ[ersidad] de Moscú por la participación en las asambleas de no-estudiantes.... El Gob[ier]no ha hecho un «regalo envenenado» al otorgar una libertad académ[ica] parcial, pues todo el mundo sabía que conduciría a una escisión (Zerwürfniss) en[tre] estudiantes y prof[eso]res. Si tal era el objetivo perseguido, se ha logrado.

Tel[egrama] desde San Petersburgo 9 X. Rus informa de que ayer en la calle Tverskaya fueron muertos 8 panaderos y heridos 2. Muertos 1 guardia municipal, 1 subinspector de policía y 1 cosaco. Muchos heridos (entre e[ll]os 1 profesor). Las calles y plazas principales están ocupadas por la policía, dos regimientos de granaderos, un escuadrón de dragones y 8 sotnias de cosacos.

Moscú. 9 X. (Ag[encia] Tel[egráfica] de San P[etersburgo]). «La huelga de panaderos se ha hecho hoy general.»

Fr[a]nkf[urter] Z[e]i[t]un[g] 8 X. 1. M[o]r[g]enbl[att].  
Moscú. 7 X (W. B.). Ayer por la tarde los manifestantes dispararon contra las patrullas de dragones con revólveres e hirieron a dos. Hacia la medianoche

* — pisoteado hasta la muerte. Nota de la Red.

los manifestantes fueron dispersados en dos lugares por la tropa con empleo de armas blancas (blank). Varias personas resultaron heridas. — Los panaderos han iniciado la huelga. Hay reserva de pan blanco para dos días.

Moscú. 7 X. (Ag[encia] Tel[egráfica] de San P[etersburgo]). Desde las 11 h[oras] de la m[añana] concentraciones en la plaza Strastnaya. Participan muchos cerrajeros (Strassenbahnschlosser), que han inutilizado numerosos tranvías. En algunas fábricas los obreros han parado el trabajo.

Fr[a]nkf[urter] Z[e]i[t]un[g] 8 X. 2. M[o]r[g]enbl[att].

De la Russ[ische] Korr[espondenz] resolución de los estudiantes moscovitas completamente en el espíritu de la de Petersburgo, con una condena implacable de la autocracia, de su política de golpes, persecución etc. La D[uma] de E[stado] es declarada una «descarada burla» a Rusia y especialmente al proletariado. Exigencia de república democr[ática]. Convocatoria de una As[amblea] C[onstituyente] Pop[ular] (todos a partir de los 21 años sin distinción de sexo). Se proclama la revolución como único camino. La participación en la D[uma] de E[stado] es declarada traición. Se acuerda abrir la univ[ersidad] para transformar la escuela superior en tribuna revolucionaria. Llamar al derrocamiento de la autocracia zarista, a la convocatoria de una asamblea constituyente popular por un gob[ie]rno rev[olucionario] prov[isional].

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Lun[es] 9 X (26 IX)—multitudes de obr[eros] con b[anderas] r[ojas]. La h[uelg]a contin[úa]. Los periódicos no salen.

Mart[es] 10 X (27 IX) — «La of[icina] tel[egráfica] rodeada por una compañía de soldados». La univ[ersidad] de Kazán, cerrada.

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Trib[une] (y Le Matin 10 X).

«San Petersburgo, 9 X. Los despachos oficiales afirman que el lunes no hubo en Moscú ningún acontecimiento grave. Pero los periódicos de S[an] P[etersburgo] han recibido por teléfono informaciones trágicas del siguiente tenor:

«Hoy, lunes, se han producido grandes refriegas (bagarres) con la multitud congregada ante la casa del gobernador general. Los cosacos efectuaron dos descargas. Hubo 10 muertos, entre ellos 2 policías. Muchos heridos. Cuando los cosacos echaron pie a tierra para disparar, sus caballos se desbocaron (emballés?) y aplastaron a mucha gente. Al atardecer, la multitud de obreros con banderas rojas, lanzando gritos, se dedicó a (destrozar) saquear panaderías y armerías. Se lanzó por los bulevares y causó muchos daños. Finalmente, la multitud fue dispersada por la policía. Muchos heridos. La huelga de los empleados de tranvías, tipógrafos y panaderos continúa. Los barrios donde hubo disturbios están ocupados por la fuerza militar. Los periódicos no salen». (Havas)

Trib[une].

San Petersburgo. 10. X. Está llegando mucha gente de Moscú, pr[incipal]m[en]te estudiantes. En las fábricas se difunden proclamas que llaman a una manifestación el próximo sábado. Se está haciendo agitación a favor de la huelga entre los panaderos de S[an] P[etersburgo].

L'indép[endant] Belge ded[ica] unas c[ua]ntas líneas en su editorial a los acontecimientos de Moscú. Señala un detalle muy significativo: ¡¡los porteros barrían la sangre!! Si la revolución se apodera de Moscú, habrá vencido en Rusia.

V[o]rw[ärts] 10. X.

Informaciones privadas comunican la loca crueldad de los cosacos. En el bulevar Tverskói se llegó a una verdadera batalla entre las tropas y los obreros en huelga. Unos 10.000 huelguistas lucharon contra un batallón de infantería. Las tropas hicieron varias descargas, primero al aire, luego contra la multitud. Muchos muertos, entre ellos mujeres y niños. Aún más heridos graves. Por todas partes se ven ambulancias [(Ambulanzwagen)] que trasladan heridos a los hospitales. El número de muertos se estima aproximadamente en 50, el de heridos en 600. Varios centenares de personas han sido detenidas.

Los detenidos durante el choque entre soldados y obreros fueron conducidos a la plaza de ejercicios de un cuartel militar. Allí se formó a 50 soldados en dos filas. A los obreros se les hacía pasar a golpes de látigo de un lado a otro entre estas filas, mientras los soldados les golpeaban con las culatas. Varios centenares de espectadores aplaudían y con su aprobación incitaban a los soldados a nuevas atrocidades. Muchos obreros resultaron así muertos o gravemente heridos.

The Times del 10 X mart[es] (27 IX) informó de que ayer se restableció el orden en Moscú (Order was restored yesterday in Moscow) (p. 9) — en un breve sumario. La corr[esponsa]lía desde S[an] P[etersburgo] del 9 X. dice:  
«Hoy hay indicios de que la situación en Moscú ha superado el período crítico. Se espera un acuerdo entre los tipógr[a]fos y los empleados de tranvías y sus patronos, y si la huelga termina, lo peor habrá pasado. A los periódicos de aquí se les permite publicar largos y detallados informes sobre los acontecimientos de ayer. Recogen muchos detalles espeluznantes (harrowing) de las atrocidades cometidas por los cosacos. Estos informes muestran, sin embargo, que las tropas hicieron poco uso de las armas de fuego, a pesar de los frecuentes disparos de revólver desde la multitud. Es evidente que las autoridades mostraron un loable empeño por evitar el derramamiento de sangre. Se me informa de fuente fidedigna que ayer no murió ni una sola persona, aunque muchas resultaron heridas.»

Se ha prohibido la reunión en casa de Przhevalski, donde Gorki quería leer «Los hijos del sol». Se habían vendido unas 200 entradas a 25 rublos en beneficio de los hambrientos.

RATEL.

«Una luz interesante sobre la situación en Moscú la arroja la declaración que me ha comunicado un destacado miembro del partido reformista, recién llegado de allí. Según sus informes, ni los estudiantes ni los revolucionarios dirigen a la multitud (mob), que se compone principalmente de gamberros, golfillos callejeros (arabs), aprendices (apprentices), sastres y viejas, con un pequeño número de obreros y un número aún menor de estudiantes. Unas 25.000 personas se reunieron en el bulevar Tverskói el viernes; la multitud creció desde las calles adyacentes (side) y comenzó a celebrar un mitin. La policía los dispersó en repetidas ocasiones, pero la multitud se reagrupaba rápidamente. Desde la multitud se oían constantemente disparos, muchos policías resultaron muertos, pero ni la policía ni los cosacos hicieron uso de sus armas de fuego. Al día siguiente se decidió disparar contra la multitud si volvían a disparar con revólveres. Testigos presenciales afirman, sin embargo, que los soldados apuntaban deliberadamente hacia arriba, como lo demuestran las huellas de bala en la casa del príncipe Mirski, en el bulevar Tverskói, cerca del monumento a Pushkin. He aquí la razón del escaso número de víctimas entre los insurrectos.

«La opinión pública en Moscú al principio estaba (is) del lado de las autoridades, gracias a la notable sangre fría y dominio de sí mismos que estas mostraron. Los insurrectos no encuentran simpatía ni siquiera entre los estudiantes, como lo demuestra el hecho de que los estudiantes salvaron a un oficial de gendarmes herido. El gobernador de la ciudad, conde Medem, aprovechó esta ocasión para agradecer al rector, el príncipe S. Trubetskói, este hecho. Pero si el gobierno declara la ley marcial en Moscú, la opinión pública se volverá sin duda contra él (is bound to turn).  
«Al discutir el origen de los acontecimientos actuales, mi interlocutor (informant) lo atribuye a la necesidad, ampliamente extendida e imperiosa, de libertad de expresión, indispensable para todas las clases en Rusia para hacer oír sus necesidades. Esto confirma plenamente las informaciones recogidas en mi telegrama de que las restricciones impuestas por las autoridades a las asambleas universitarias, en las que participaban personas ajenas, dieron motivo al encono. La multitud se convirtió en portavoz, más o menos inconsciente, del descontento. Las clases pensantes de Moscú están convencidas de que la única esperanza de evitar la repetición de escenas de violencia y derramamiento de sangre reside en la autorización de las reuniones públicas. En los próximos días se emprenderán esfuerzos sistemáticos (organised efforts) para convencer de ello (bring this home to) a las autoridades de Petersburgo.  
«La condesa Bóbrinskaya, vivamente interesada en la unión campesina, ha llegado aquí para entrevistarse con Trépov y trata de obtener permiso para organizar reuniones públicas de esta unión. El príncipe S. Trub[ets]kói llega mañana para persuadir al gobierno de que permita todas las reuniones de congresos (of congresses), gracias a lo cual la universidad se verá libre de la intrusión de personas ajenas. Le seguirán muchos representantes de diferentes uniones profesionales, que llegan con la misma misión.»

Moscú. 9 X. [=¿Reuters?] (The Times 10 X.)

«Todo está tranquilo en las calles hoy. Se han tomado las medidas necesarias para mantener el orden. Las patrullas de policía y militares han sido reforzadas. Se ha llamado a un regimiento de dragones de Tver. En algunas partes de la ciudad se ha reanudado el trabajo en algunas panaderías, pero en otras la huelga continúa. De las 200 personas detenidas ayer, 65 han sido enviadas a prisión, las restantes puestas en libertad.»

Le Temps. 11 X. Miércoles. Corr[esponsa]l especial del periódico, por telégrafo.

San Petersburgo. 10. X.

«Las noticias recibidas sobre los disturbios en Moscú son contradictorias. Las agencias oficiales y los periódicos reaccionarios afirman que los hechos han sido exagerados. Otros periódicos publican relatos de testigos presenciales que confirman las informaciones llegadas por teléfono y describen los acontecimientos bajo una luz aún más trágica. Así, por ej., un oficial ordenó atacar a los obreros y los golpeó él mismo con ferocidad en la cara y en el vientre, sin perdonar a las mujeres, a quienes, riendo, golpeaba en el pecho. Al mismo tiempo, policías a puñetazos y sable se las entendían con los huelguistas.

«La administración de la panadería Filíppov declara que la policía, los cosacos y los soldados atacaron a sus obreros sin motivo alguno, cuando estos salían pacíficamente de la casa donde trabajaban, habiendo decidido sumarse a la huelga simplemente por solidaridad. Esta misma administración ha protestado ante el gobernador de la ciudad contra la brutalidad de los soldados, que causaron importantes daños en la casa, rompieron todos los cristales, dispararon sin motivo alguno, golpearon e hirieron a los aprendices de panadero detenidos.

Durante los disturbios de ayer, los escaparates (les devantures) de las tiendas, los reverberos y los bancos fueron destrozados en gran parte del recorrido de las manifestaciones. Las estaciones centrales de suministro de agua y teléfonos están fuertemente custodiadas por la tropa. Las autoridades no disponen de datos precisos sobre el número de víctimas y heridos que se ocultaron en sus casas; afirman que ningún policía ha muerto; varias decenas de ellos están heridos, así como de cosacos, gendarmes y soldados, algunos de gravedad. Uno de ellos ha muerto. El capitán de gendarmes que resultó herido se encuentra moribundo.»

Nuestro corresponsal especial en Moscú telegrafía:

«El inesperado movimiento que ha sacudido a la población de la segunda capital procede no de una, sino de muchas causas. Entre ellas hay que mencionar las reivindicaciones de la clase obrera y las de la clase intelectual. Las primeras provocaron la movilización de la plebe (du bas peuple) e imprimieron a los acontecimientos en la calle Tverskaya y en el bulevar Tverskói un carácter de extrema violencia (violence). Las segundas son, quizás, las principales en el sentido de que ponen al descubierto una vez más ese estado de descontento general que puede justificar a la opinión pública moscovita y que el gobierno ruso ya no puede seguir ignorando.

«La parte culta de la población se ha esforzado, por lo demás, cuidadosamente en separar su causa de la de los agitadores callejeros. Los estudiantes, recientemente sermonados (sermonnés) por el rector, el príncipe S. Trubetskói, que les prometió reabrir la universidad hacia el 10 de octubre, se distinguieron por su moderación (modération) y se ganaron el agradecimiento del gobernador de la ciudad Medem. Su intervención contribuyó a reducir el número de víctimas mortales. Durante la jornada del 7 se calcula que fueron muertos 8 obreros panaderos y heridos 2; muertos 1 cosaco y 1 policía; durante la jornada del 8 fueron heridos cinco cosacos, cuatro gendarmes y muchos policías.  
«En los círculos liberales se piensa que la causa inicial de las agitaciones reside en la prohibición oficial de las asambleas políticas. El príncipe S. Trubetskói, delegado por la Universidad y provisto de plenos poderes por acuerdo especial del Consejo de profesores, viaja a Petersburgo para obtener el derecho de reunión para la juventud universitaria. La condesa Bóbrinskaya gestiona lo mismo ante Trépov ¡¡para los campesinos!!... la fuente no se cita.

Le Temps 11 X.

Tiflis. «La conmoción causada en Tiflis el 8 por la tarde por la explosión simultánea de 9 bombas no se calmó hasta las 11 de la noche. 20 cosacos gravemente heridos se encuentran en los hospitales. Se dice que murió en total 1 cosaco. Entre las víctimas de los disparos de los cosacos se menciona al pastor protestante de Tiflis. No hay duda de que las bombas iban dirigidas contra los cosacos, como represalia por los fusilamientos del 11 de septiembre en Tiflis. Los cosacos esperaban desde entonces las represalias (les vindictes); recientemente publicaron en los periódicos de Tiflis la siguiente declaración: «Consideraremos a los armenios de Tiflis responsables de todo ataque contra oficiales y cosacos. El primer golpe por parte armenia será para nosotros la señal para una carnicería general; las prohibiciones de nuestros jefes no nos detendrán. Echmiadzin será saqueado por los cosacos que se encuentran en sus cercanías; les hemos prevenido y ellos están listos para actuar.» Firmado: los cosacos.»
Desde Riga tel[egrama] en Le Temps 11 X más corto y en Vossi[s]che ¹ Z[ei]t[un]g detallado. Voss[ische] Z[ei]t[un]g. Lunes 9 X, Ab[e]nd-Ausg[ang].  
«Riga, 8 de octubre (Com[unicado] propio). La policía, tras recibir una serie de denuncias, ha hecho un descubrimiento singular. Supo hace algún tiempo que los miembros del comité revolucionario letón local realizan ejercicios regulares de tiro en los alrededores de Riga. Resultó que el lugar de estos ejercicios era una parcela de tierra campesina, situada a 4-5 verstas de la ciudad. Un gran destacamento de policía efectuó un registro en el patio y en la finca de este campesino. Se encontró toda una serie de «fortificaciones», barricadas, reductos. Los miembros del comité revolucionario letón se ejercitaban aquí en «ataques a posiciones fortificadas». El propietario de la finca, un campesino letón, ha sido detenido. De quienes se ejercitaban no se ha encontrado a ninguno.»

Le Matin. 10 X. (martes).

San Petersburgo, 9 X. «Las noticias que llegan de Moscú, a pesar de la censura, dan cuenta de una de las jornadas más sangrientas de la historia de Rusia. El combate se libra en todas las calles principales e incluso ante la casa del gobernador general. Todas las panaderías y armerías han sido saqueadas. Los manifestantes han desplegado la bandera roja. Muchos muertos y heridos». Gaston Leroux.

San Petersburgo, 9 X. «En los dos últimos días, las noticias de Moscú agitan Petersburgo. Los sangrientos sucesos de ayer han encontrado aquí particular eco. Y aunque todo el mundo está seguro de que la fuerza militar de que dispone el gobernador sofocará pronto la insurrección en la ciudad, donde se introducirá la ley marcial, nadie se oculta que las huelgas en Moscú pueden repercutir rápidamente en la población obrera de Petersburgo. No necesito decirle que la censura hace maravillas para detener toda noticia mínimamente alarmante. Aquí reina la calma, y el general Trépov ha tomado todas las medidas para no dejar entrar en la ciudad a los huelguistas, en caso de que se declare una huelga general, sobre la cual circulan rumores. El jueves dos grandes asambleas, mitad obreros, mitad estudiantes, se celebraron sin incidentes graves, a pesar de que se discutieron cuestiones candentes de política.» Gaston Leroux.

Le Genévois. 11 X; La Suisse. 11 X.

San Petersburgo, 11 X. «Los despachos de Moscú comunican que la situación allí es extremadamente grave. Los choques continúan. La multitud dispara contra la tropa. El combate se libra en todas las calles. Muchos heridos por ambas partes. La huelga se ha hecho general. Doscientos mil obreros contra 20.000 soldados. Muchas tiendas han sido saqueadas.»

| No en Trib[une]. Fuente desconocida.

| Tampoco en J[ournal] de Genève 12 X, ibíd[em]

Tribune, 12 X. De ..e Soir en París ((?))

Ib[ídem]:

San Petersburgo, 10. X. «Las noticias recibidas por los periódicos vía telefónica dan fe de la extensión de la huelga en Moscú a la mayor parte de las fábricas y talleres. Se han producido choques entre la policía y los obreros que intentaban parar los trabajos. En la fábrica Epprecht los obreros dispararon con revólveres. Hay heridos por ambas partes. Una gran manifestación revolucionaria tuvo lugar en el barrio de Srétenska (Sretenka). La huelga de panaderos está llegando a su fin. Multitudes errantes atacaron tiendas y se apoderaron de tranvías; la policía los recuperó de inmediato.

Moscú, 10. X. La mayor parte de las fábricas y talleres se declararon en huelga el martes por la tarde. Los obreros de los tranvías eléctricos continúan la huelga. Los obreros de Zamoskvorechye se han dividido sobre la cuestión de la huelga: unos a favor, otros en contra. Los huelguistas se desplazan en grupos, parando los trabajos. La policía los dispersa. Los ingenieros municipales han redactado una nueva declaración, exigiendo una investigación inmediata y seria de las reivindicaciones obreras y su rápida satisfacción. Exigen también que no haya represalias y que ningún obrero sea despedido por la huelga.»

Informaciones posteriores 12 X. La huelga en Moscú se ha extendido. Los talleres ferroviarios se han adherido.

La hu[elg]a no e[conómic]a, sino pol[ític]a. Comienzo de la hu[elg]a en S[an] P[etersburgo]. (San-Galli).

Abundancia de asambleas rev[olucion]arias tanto en las univ[ersidades] como en la calle...

Consignas de la s[ocial] d[emocracia].

Estudiantado rev[olucionario]: dem[ocra]cia rev[olucionaria].

¿Qué está ocurriendo en Mo[scú]?

— ¿Ensayo general? Aut-aut. *
— ¿Comienzo del fin?
— ¿Se están acabando las viejas f[or]mas de l[uch]a?
— ¿o están naciendo otras nuevas?

Voss[ische] [Ze]i[t]un[g].

NB! Los liberales en las univ[ersidad]es y los liberales en la D[uma] de E[stado] (Abwiegler)... **
¡Ya sí.... aún no??

* — o lo uno o lo otro. Nota de la Red.
** — (comentarista). Nota de la Red.

¹ Todas las citas de «Le Temps» proceden de las corresponsalías a este periódico, que se publicaron bajo el título «Les troubles en Russie» («Los disturbios en Rusia») en los núms. 16182 del 9 de octubre y 16183 del 10 de octubre, y bajo el título «Les troubles à Moscou» («Los disturbios en Moscú») en los núms. 16181 del 8 de octubre y 16184 del 11 de octubre.
Del periódico «Le Matin» se citan dos corresponsalías bajo el título «La crise russe» («La crisis en Rusia») en el núm. 7898 del 10 de octubre de 1905.