Una notable confirmación de las conclusiones del autor la constituye el libro de Rudolf Martin, recién publicado en Berlín, bajo el título: *El porvenir de Rusia y Japón*. Aún no hemos tenido la oportunidad de examinar este libro y nos limitaremos por ahora a señalar, según las informaciones de la prensa extranjera, únicamente sus principales conclusiones. El autor adopta un punto de vista estrictamente pragmático, ajeno a todo apasionamiento político. Estadístico de profesión, analiza minuciosamente la situación financiera de Rusia y llega a la conclusión de que la declaración de bancarrota es inevitable, tanto si la guerra continúa como si se firma la paz. La agricultura rusa está en plena decadencia, y para ponerla en pie se requiere un capital de 50 mil millones de rublos. El déficit presupuestario en la próxima década no será inferior a 300 millones de rublos al año. La deuda pública de Rusia, que según los cálculos del autor asciende ahora a 8 mil millones de rublos, deberá aumentar en cinco años hasta 12 mil millones. No hay con qué cubrir los intereses de los préstamos, pues ahora nadie dará dinero a Rusia. El paralelismo entre la Rusia de 1905 y la Francia de Luis XVI es sorprendente. Rudolf Martin aconseja insistentemente a Alemania deshacerse cuanto antes (a ser posible, en América) de los empréstitos rusos, en los que hay invertidos hasta mil quinientos millones de rublos de capital alemán. La burguesía europea se apresura a zafarse, previendo la inevitabilidad del colapso ruso.