En el número 15 de *Proletario*, como ejemplo del llamado «autogobierno revolucionario» (confundido por *Iskra* con la consigna de la insurrección popular), ya se señaló la conducta resuelta de la Duma de Smolensk, que declaró ilegal el acantonamiento de cosacos en la ciudad, suspendió la entrega de dinero a estos, organizó una milicia urbana para la protección de la población y dirigió una proclama a los soldados contra la violencia ejercida sobre los ciudadanos. Como una ilustración adicional de la misma idea y para caracterizar el momento que atravesamos, reproducimos, tomada de *L’Humanité*, la siguiente resolución adoptada por la Duma de Kerch a raíz del reciente pogromo en la ciudad.

La Duma acordó: 1) expresar a la población judía su pesar por las víctimas que sufrió (muertos y heridos) y por las pérdidas materiales; 2) instituir en el instituto local dos becas en memoria de los alumnos muertos durante los desórdenes; 3) en vista de que las autoridades locales se mostraron incapaces y poco dispuestas a proteger la vida y los bienes de la población, suspender de inmediato la entrega de subsidios de los fondos municipales para el mantenimiento de la policía; 4) repartir entre los judíos pobres más afectados por los desórdenes la suma de 1.500 rublos; 5) expresar su simpatía al jefe del puerto, el único funcionario local que con gran energía y humanidad previno ulteriores matanzas masivas; 6) poner en conocimiento del ministro del Interior la conducta ilegal de las autoridades durante los desórdenes y exigir una investigación del Senado.

En la medida en que la Duma de Kerch amplía por iniciativa propia los límites de la competencia de la duma que le fueron fijados por la ley, y en la medida en que participa en la vida revolucionaria general de todo el Estado, está enfilando el camino de un «autogobierno revolucionario» real. Pero ¿dónde está la garantía de que este autogobierno se convierta en «popular»? Y ¿debemos nosotros, los socialdemócratas, destacar este «pedacito de revolución» como consigna principal de agitación, o predicar la victoria completa y decisiva de la revolución, imposible sin la insurrección?

* Véase Obras, t. VIII, pág. 173. Ed.

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La nota «Para el momento», publicada en el número 18 de *Proletario* el 26 (13) de septiembre de 1906, pertenece indudablemente a Lenin (no se ha conservado el manuscrito del artículo). Una serie de consideraciones conduce a esta conclusión. Ante todo, en la nota hay todo un párrafo tomado del artículo de Lenin «En la cola de la burguesía monárquica» (Obras, t. VIII, pág. 173). Además, los sucesos del 2 de agosto en Smolensk, mencionados en la nota, no sólo son utilizados en el artículo de Lenin, sino que se encuentran repetidamente en sus planes de artículos (véase, por ejemplo, Recopilación Leninista V, págs. 357 y 399). Más adelante, en la nota leemos: «Y ¿debemos nosotros, los socialdemócratas, destacar este «pedacito de revolución» como consigna principal de agitación, o predicar la victoria completa y decisiva de la revolución, imposible sin la insurrección?». En la Recopilación Leninista V, en la pág. 399 se dice: «¿sirven los pedacitos para la consigna?», y en la pág. 400: «pedacitos y el todo». Por último, comparemos otro pasaje de la nota con el correspondiente razonamiento de Lenin en el artículo «En la cola de la burguesía monárquica». En la nota «Para el momento» se dice: «Pero ¿dónde está la garantía de que este autogobierno se convierta en «popular»?». En el artículo leemos: «¿Puede considerarse realmente asegurado el autogobierno popular de la ciudad de Smolensk mientras el ejército revolucionario no haya obtenido una victoria decisiva sobre el ejército zarista?».