«Iskra» y el llamado Soviet continúan su táctica de dilaciones, evasivas y elusiones frente al congreso. Plejánov intenta adoptar un punto de vista formal, repitiendo con una obstinación digna de mejor causa que el congreso es convocado por el Soviet y que, por lo tanto, todo congreso no convocado por el Soviet es ilegal. ¡Este razonamiento es tan unilateral e ingenuamente egoísta que dan ganas de «darle al conejo un pedacito de oreja de oso» — darle a Plejánov una medalla por su estricta observancia del estatuto y la ley del partido! Preguntaríamos con el mayor respeto al honorable partidario del examen dialéctico, es decir, multilateral: ¿El Soviet para el partido o el partido para el Soviet? ¿El Soviet rinde cuentas ante el partido y está sujeto al control del partido, o el partido rinde cuentas ante el Soviet? ¿Acaso la disciplina respecto al colegio inferior no se ve reemplazada por la disciplina respecto al colegio superior? ¿No recordará nuestro inflexible guardián de la legalidad sus propios razonamientos al respecto en el segundo congreso del partido?

Según nuestro estatuto, el Soviet está obligado a convocar el congreso cuando exista la mitad de los votos a favor de ello. ¿Qué debe hacer el partido si el Soviet elude el cumplimiento de su obligación? En el estatuto del partido socialdemócrata alemán se da una respuesta directa a esta pregunta, a saber: entonces no convoca el congreso la dirección superior del partido, sino una comisión de control especial, independiente de la dirección. En nuestro estatuto no se da ninguna respuesta a esta pregunta. ¿Significa esto, preguntaríamos a nuestros amigos de la nueva «Iskra», que la cuestión es irresoluble? ¿Significa que el partido, si el Soviet elude el cumplimiento de sus obligaciones partidarias, debe disolverse y ser sustituido por el Soviet? El partido para el Soviet, ¿no es así?

Nos atrevemos a pensar que no es así, que el partido está obligado a velar por sí mismo para que sus cargos electos cumplan el estatuto, y que «velar» significa no solo censurar de palabra, sino corregir con hechos. No es digno del título de ciudadano políticamente libre quien no sabe exigir y conseguir que sus mandatarios cumplan sus obligaciones para con los mandantes. No es digno del título de miembro del partido quien no sabe exigir y conseguir que sus mandatarios cumplan sus obligaciones partidarias para con sus mandantes. El Soviet es un mandatario de los comités. Los comités están obligados a conseguir que este mandatario cumpla su obligación para con los mandantes. Los comités no pueden hacer esto sino eligiendo su propio buró para convocar el congreso. Así lo hicieron los comités. Así estaban obligados a actuar, si son conscientes de sus elementales obligaciones partidarias.

¿No intentará acaso el honorable camarada Plejánov refutar la justeza de esta afirmación? ¿No intentará acaso nombrarnos un solo partido socialdemócrata en el mundo cuyos miembros se hubieran negado a actuar de la misma manera en que actuaron nuestros comités ante la elusión de la convocatoria del congreso por parte de un organismo del partido? ¡Lanzamos un desafío al camarada Plejánov: inténtelo!

Pasemos ahora a la segunda cuestión, la cuestión de hecho: ¿Eludió realmente nuestro Soviet el cumplimiento de su deber partidario de convocar el congreso? Esta cuestión no es solo formal, pues además del deber según el estatuto, existe el deber…[82]

Escrito después del 24 de febrero (9 de marzo) de 1905.

Publicado por primera vez en 1930 en la Recopilación Leninista XV.

Se publica según el manuscrito.