Yo no tendría nada en contra de la propuesta de los camaradas Mijáilov, Voinov y Zimin{45}. Pero el congreso corre el peligro de dejarse llevar por los debates sobre el orden del día. En los congresos de la socialdemocracia alemana el orden del día comprende 5–6 puntos; en nuestro II Congreso el número de puntos llegaba a 25. Nuestros debates ya amenazan con extenderse demasiado. Propongo tomar como base el orden del día más desglosado.