Considerando:

1. que el movimiento campesino, que ahora se extiende, siendo espontáneo y políticamente inconsciente, se vuelve inevitablemente, sin embargo, contra el régimen político existente y contra todos los restos del feudalismo en general;

2. que entre las tareas de la socialdemocracia figura el apoyo a todo movimiento revolucionario contra el régimen social y político existente;

3. que en virtud de ello la socialdemocracia debe esforzarse por limpiar el contenido democrático-revolucionario del movimiento campesino de todas las mezclas reaccionarias, desarrollando la autoconciencia revolucionaria de los campesinos y llevando hasta el fin sus reivindicaciones democráticas;

4. que la socialdemocracia, como partido del proletariado, debe en todos los casos y en todas las circunstancias aspirar de manera inquebrantable a la organización independiente del proletariado rural y explicarle la oposición irreconciliable entre sus intereses y los intereses de la burguesía campesina;

– el III Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) encarga a todas las organizaciones del partido:

a) propagar entre amplias capas del pueblo que la socialdemocracia se plantea como tarea el más enérgico apoyo a todas las medidas revolucionarias del campesinado capaces de mejorar su situación, incluida la confiscación de las tierras de los terratenientes, del Estado, de la Iglesia, de los monasterios y de la familia imperial;

Segunda página del manuscrito de V. I. Lenin «Resolución sobre la actitud hacia el movimiento campesino», abril de 1905 (Reducida)

b) como consigna práctica de agitación entre el campesinado y como medio de aportar la mayor conciencia al movimiento campesino, plantear la necesidad de organizar sin demora comités campesinos revolucionarios con el fin de llevar a cabo todas las transformaciones democrático-revolucionarias en interés de liberar al campesinado de la opresión policial-burocrática y terrateniente;

c) con el objetivo de desorganizar la autocracia y apoyar el embate revolucionario contra ella, llamar al campesinado y al proletariado rural a toda clase de manifestaciones políticas, a negarse colectivamente al pago de impuestos y contribuciones, al cumplimiento del servicio militar y a acatar las disposiciones y órdenes del gobierno y sus agentes;

d) aspirar a la organización independiente del proletariado rural, a su fusión con el proletariado urbano bajo la bandera del partido socialdemócrata, y a la inclusión de sus representantes en los comités campesinos.

Presentado el 20 de abril (3 de mayo). Publicado según el manuscrito.

Discurso sobre las relaciones entre obreros e intelectuales en las organizaciones socialdemócratas. 20 de abril (3 de mayo)

El camarada Serguéiev afirmó aquí que el principio electivo no daría mayor conocimiento. Esto es incorrecto. Si el principio electivo se aplicara de hecho, indudablemente daría mayor conocimiento. Además, se señaló que a la cabeza de las escisiones estaban habitualmente los intelectuales. Esta indicación es muy importante, pero no resuelve el problema. Hace tiempo que en mis obras impresas he aconsejado que se incorpore a los comités a obreros en el mayor número posible[59]. El período posterior al II Congreso se caracteriza por el cumplimiento insuficiente de esta tarea; tal impresión he sacado de las conversaciones con los militantes prácticos. Si en Sarátov se incorporó al comité sólo a 1 obrero, significa que no supieron elegir a personas idóneas entre los obreros. Es indudable que esto también estuvo condicionado por la escisión dentro del partido: la lucha por la defensa de los comités repercutió negativamente en el trabajo práctico. Por eso nosotros, por todos los medios, tratamos de acelerar la convocatoria del congreso.

La tarea del futuro centro es reorganizar un número considerable de nuestros comités. Es necesario superar la inercia de los miembros de los comités. (Aplausos y silbidos.)

Oigo que el camarada Serguéiev silba, y no los miembros de los comités aplauden. Creo que hay que examinar el asunto más ampliamente. Incorporar obreros a los comités no es sólo una tarea pedagógica, sino también política. Los obreros tienen instinto de clase, y con una pequeña habilidad política se convierten bastante rápidamente en socialdemócratas consecuentes. Yo simpatizaría mucho con que en la composición de nuestros comités hubiera 8 obreros por cada 2 intelectuales. Si el consejo expresado en la literatura – incorporar en lo posible a los obreros a los comités – resultó insuficiente, sería conveniente que tal consejo se expresara en nombre del congreso. Si tenéis una directiva clara y definida del congreso, tendréis un medio radical para luchar contra la demagogia: he aquí la clara voluntad del congreso.