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¡Querido An[atoli] Vas[ílievich]! Ayer le envié una carta «de negocios» y le pedí que me enviara el número 105 de *Iskra* \* y el *L. Feuerbach* de Plej[ánov]. Hoy quisiera charlar un poco, al margen de los asuntillos corrientes.

El estado de ánimo de nuestra gente en Ginebra es malo. A menudo me sorprende lo poco que se necesita para que personas no del todo independientes y no acostumbradas al trabajo político independiente se desanimen y se agrien. Y los bolcheviques ginebrinos se están agriando de manera desesperada. La lucha es seria, el III Congreso en absoluto la ha terminado, por supuesto, sino que sólo ha abierto una nueva fase de la misma, los iskristas son ágiles y bulliciosos, desvergonzados a lo mercachifle, avezados por una larga experiencia en demagogia, mientras que entre los nuestros predomina una especie de «estupidez concienzuda» o «concienzudez estúpida». No saben luchar por sí mismos, son torpes, inmóviles, desmañados, tímidos... Muchachos encantadores, pero políticos que no sirven para maldita la cosa. Les falta tenacidad, espíritu de lucha, destreza, rapidez. Vas[ili] Vasílievich] es de lo más típico a este respecto: una personalidad encantadora, un trabajador entregadísimo, una persona honestísima, pero me temo que nunca será capaz de convertirse en político. Es demasiado bueno, hasta cuesta creer que los folletos «de Galerka» hayan sido escritos por él. No aporta espíritu combativo ni al órgano (¡siempre se lamenta de que no le dejo escribir artículos bondadosos sobre el Bund!), ni a la colonia. Reina una especie de espíritu de lloriqueo, ¡y a mí (hace apenas tres semanas que estoy en la dacha y voy a la ciudad de tres a cuatro veces por semana, durante 4 o 5 horas, ¡y a veces hasta cuatro veces!) todos me reprochan que sus asuntos no marchan, que los mencheviques son más avispados, etc., etc.!!

2.  
2. VIII. 1905. [Ginebra]

Dicen que el editorial es un disparate desesperado. ¿No escribiría usted rápidamente contra él? Si es así, telegrafíe 1.

En cuanto a nuestro C[omité] C[entral] 2, en primer lugar, tampoco es muy «político», es también demasiado bondadoso, padece igualmente de falta de tenacidad, agilidad, sensibilidad, de incapacidad para utilizar políticamente cada pequeñez en la lucha partidaria. Y, en segundo lugar, desprecia de manera grandilocuente el extranjero y se obstina en no dejar venir aquí a las mejores personas o en llevárselas de aquí. Y nosotros, aquí en el extranjero, nos quedamos rezagados. Falta fermento, impulsos, estímulos. La gente no sabe actuar ni luchar por sí misma. Faltan oradores en sus propias reuniones. No hay quien infunda ánimo, plantee las cuestiones con principios, quien sepa elevarse por encima del pantano ginebrino, hacia la esfera de intereses y problemas más serios. Y todo el asunto se resiente. En la lucha política, la detención es la muerte. Hay un montón de demandas y no cesan de crecer. Los novoiskristas no dormitan (ahora incluso han «interceptado» a los marineros llegados a Ginebra, los han atraído, probablemente, con el reclamo mercantilista que les es propio en política, y se dedican intensamente a *marktschreien* \*\*, «utilizando» a posteriori los sucesos de Odesa en beneficio de su propia camarilla). Nosotros tenemos una fuerza increíblemente escasa. No sé cuándo se pondrá a escribir Vas[ili] Vasílievich], y como orador y centro político está por debajo de toda crítica, más bien propaga el lloriqueo en lugar de sacudir a la gente y darles un tirón de orejas pedagógico. Schwartz 3 está ausente: escribe con celo y bien desde allí, incluso parece que mejor que aquí, pero sólo escribe. Y rara vez está en condiciones de influir personalmente en las personas y de saber dirigir al público y las reuniones, incluso cuando está en Ginebra. Aquí hay un centro grande, serio. Masa de rusos. Montones de gente que viaja. El verano es un momento particularmente animado, porque entre la infinidad de turistas rusos que visitan Ginebra hay un cierto porcentaje de personas a las que es necesario y posible utilizar, sacudir, atraer, orientar.

Reflexione sobre todo esto y escríbame más detalladamente (mejor a la dirección personal: 3. Rue David Dufour). Recuerde que usted escribió: que mi ausencia de Ginebra no supondría perjuicio, porque escribe mucho y desde lejos 4. Es cierto que escribe mucho, y que el periódico se puede llevar más o menos (pero no más que más o menos, y nosotros necesitamos endiabladamente más). Pero el perjuicio no sólo existe, sino que es enorme, un perjuicio que se siente con una claridad meridiana cada día. La influencia personal y la intervención en las reuniones significan muchísimo en política. Sin ellas no hay actividad política, e incluso la propia

CARTAS A A. V. LUNACHARSKI

escritura se vuelve menos política. Y con un adversario que dispone de grandes fuerzas en el extranjero, nosotros perdemos cada semana tanto que quizá no lo recuperemos ni en un mes.

La lucha por el partido no ha terminado, y no se podrá alcanzar la victoria real sin tensar todas las fuerzas...

Le estrecho la mano. Suyo, N. Lenin.

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\* Editorial en el n.º 105 de «Iskra» del 28 (15) de julio de 1905: «¿No será el comienzo del viraje?». La crítica de este artículo se encuentra en el artículo de A. V. Lunacharski «No han justificado ni las esperanzas ni los temores», en el n.º 13 de «Proletari», del 22 de agosto de 1905.

\*\* Llamando a su propia tienda. Red.

1 Editorial en el n.º 105 de «Iskra» del 28 (15) de julio de 1905: «¿No será el comienzo del viraje?». La crítica de este artículo se encuentra en el artículo de A. V. Lunacharski «No han justificado ni las esperanzas ni los temores», en el n.º 13 de «Proletari», del 22 de agosto de 1905.

2 Miembros del CC en Rusia: A. A. Bogdánov, L. B. Krasin, D. S. Postolovski y P. P. Rumiántsev.

3 Schwartz (V. V. Borovski) se encontraba en Berlín por asuntos del partido durante todo agosto, septiembre y parte de octubre.

4 La carta de A. V. Lunacharski (archivo IMEL, n.º 302) no está fechada, pero a juzgar por el hecho de que Lunacharski cita en ella el folleto de Plejánov fechado el 20 de julio, y que Lenin escribe esta respuesta el 2 de agosto, la carta de Lunacharski puede datarse aproximadamente entre el 22 y el 29 de julio de 1905.