El Congreso reconoce la necesidad de establecer con precisión los hechos irrefutablemente probados respecto al comportamiento de los mencheviques o novoiskristas después del segundo congreso del partido. Sin intentar siquiera impugnar la legalidad de las decisiones y elecciones de dicho congreso, violaban descaradamente sus resoluciones. Inmediatamente después del congreso, boicotearon las instituciones centrales creadas por este y formaron, en secreto ante el partido, una organización particular dentro de él. Dicha organización perseguía el objetivo de introducir por la fuerza a seis candidatos rechazados por el congreso en la redacción del Órgano Central y en el Comité Central del partido. En la lucha por este objetivo, contrario a la voluntad y los intereses del partido, los mencheviques desorganizaron en todas partes el trabajo positivo del partido, introduciendo por doquier una escisión secreta, desmoralizando las relaciones de camaradería entre los socialdemócratas, convirtiendo el Órgano Central del partido en un órgano de chismes y rencillas, permitiéndose salidas de tono vulgares e injuriosas contra los comités del partido que habían elegido a las instituciones centrales y les exigían cuentas, reduciendo el Consejo del Partido a un instrumento de venganza de círculo, sin detenerse ante el falseamiento directo de la voz del partido, que exigía un tercer congreso.

El Congreso condena de la manera más enérgica este comportamiento desorganizador y previene a todos los socialdemócratas conscientes contra la famigerada teoría de la organización-proceso, que justificaba la desorganización y rebajaba a un grado sin precedentes la teoría del marxismo revolucionario.

El Congreso reconoce que los partidarios de la mayoría del partido, al redactar resoluciones contra los desorganizadores y exigir el III Congreso, agotaron todos los medios de lucha honorable y de camaradería contra los miembros del partido. Ahora, cuando los centros creados por el partido han eludido definitivamente su responsabilidad ante este, el Congreso se ve obligado a reconocerlos como situados fuera del partido. El Congreso constata que para los partidarios de la disciplina de partido no queda otra salida que trabajar por separado e independientemente de los desorganizadores. El Congreso decreta, por lo tanto, que en ninguna de las organizaciones de nuestro partido pueden ser admitidos los partidarios de la minoría o novoiskristas.

El Congreso encarga al Comité Central del partido la publicación de un breve folleto que explique esta resolución, para información de toda la socialdemocracia rusa e internacional.