En las comisiones se discuten muchas cuestiones interesantes que luego se pierden al no quedar recogidas en las actas. Hay poco tiempo para los trabajos serios de las comisiones, y no es deseable ampliarlo en perjuicio de los trabajos del congreso. Es útil elegir ahora mismo una comisión para las resoluciones, a fin de orientar, al menos en parte, el curso de los trabajos. Es necesaria también una comisión para el examen de los informes. Dudo de que sean necesarias las comisiones —organizativa, agraria y de la insurrección armada—. Tenemos los viejos estatutos, el proyecto de Ivanov y la opinión del camarada N. F.{46}; hay materiales suficientes.