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Vemos, por consiguiente, que los socialistas conscientes deben apoyar incondicionalmente la lucha revolucionaria de todo el campesinado, incluso del acomodado, contra los funcionarios y los terratenientes; pero los socialistas conscientes deben señalar directa y claramente que el anhelado «reparto negro»{51} de los campesinos dista mucho de ser ya socialismo. El socialismo exige la abolición del poder del dinero, del poder del capital, la abolición de toda propiedad privada sobre los medios de producción, la abolición de la economía mercantil. El socialismo exige que tanto la tierra como las fábricas pasen a manos de todos los trabajadores, que organicen según un plan común la producción en gran escala (y no la producción pequeña y dispersa).

La lucha campesina por la tierra y la libertad es un gran paso hacia el socialismo, pero dista mucho, mucho de ser el socialismo mismo.

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…La resolución táctica aprobada por el congreso asombra directamente por su mezquindad. Nos inclinamos a pensar que aquí alguien de los bienquerientes del campesinado (liberales) ha vuelto a «explicar» algo.

He aquí la resolución:

«La actividad de la Unión Campesina, según las condiciones locales, puede ser tanto abierta como secreta (conspirativa). Todos los miembros de la unión deben difundir sus puntos de vista y realizar sus reivindicaciones por todos los medios posibles, sin dejarse intimidar por la oposición de los jefes de los zemstvos, la policía y otras autoridades. En particular, se recomienda encarecidamente hacer uso del derecho de redactar acuerdos sociales en las asambleas rurales y de distrito (vólost), así como en reuniones privadas, sobre el perfeccionamiento de la organización estatal y la mejora del bienestar del pueblo».

Semejante resolución es sumamente insatisfactoria. En vez de un llamamiento revolucionario a la insurrección, se limita a dar consejos liberales de carácter general. En vez de organizar un partido revolucionario, la resolución organiza solo un anexo al partido liberal. La marcha misma del movimiento escindirá de manera inminente e inevitable a los terratenientes liberales y a los campesinos revolucionarios, y nosotros, los socialdemócratas, procuraremos acelerar tal escisión.

«Proletari» núm. 25, 16 (3) de noviembre de 1905.

Se imprime según el texto del periódico «Proletari», cotejado con el manuscrito.