La resolución del Soviet de Diputados Obreros, que publicamos en el presente número, señala una etapa sumamente importante en el desarrollo de la revolución.

La alianza del gobierno y la burguesía intenta aplastar al proletariado aprovechando el agotamiento de sus fuerzas. A la proclamación de la jornada laboral de ocho horas implantada por vía revolucionaria en las fábricas y talleres de Petersburgo, la burguesía responde con el lock-out.

La conspiración está urdida. Se ha decidido combatir la huelga con el despido masivo de obreros. Las fábricas estatales cierran junto con toda una serie de fábricas privadas. Decenas de miles de obreros son arrojados al arroyo. Se quiere provocar al proletariado de Petersburgo, agotado por la lucha precedente, a una nueva batalla en las condiciones más desfavorables para él.

El Soviet de Diputados Obreros, siguiendo las indicaciones de los representantes de la socialdemocracia, decidió desenmascarar ante los obreros la conspiración de la contrarrevolución y prevenir al proletariado de Petersburgo para que no se deje atraer a la trampa. Al reto de la lucha aislada respondió con el llamamiento a la unificación de la lucha en toda Rusia, respondió con medidas inmediatas para fortalecer la alianza de los obreros revolucionarios con el campesinado revolucionario, con aquellas unidades del ejército y la flota que inician la insurrección en todos los confines de Rusia.

En un momento así, más que nunca, es importante orientar todos los esfuerzos a la unificación del ejército de la revolución en toda Rusia, es importante ahorrar fuerzas, aprovechar las libertades conquistadas para multiplicar por cien la agitación y la organización, prepararse para nuevas batallas decisivas. ¡Que la autocracia se alíe con la burguesía reaccionaria! ¡Que la burguesía liberal (representada por el congreso de personalidades de los zemstvos y de las ciudades en Moscú) vote la confianza a un gobierno que habla con hipocresía de libertad y aplasta con la fuerza militar a Polonia por reclamar las más elementales garantías de libertad!

A la alianza de la autocracia y la burguesía debemos oponer la alianza de la socialdemocracia y toda la democracia burguesa revolucionaria. El proletariado socialista tiende la mano al campesinado que lucha por la libertad y lo llama a un embate común y concertado en todo el país.

He aquí el enorme significado de la resolución del Soviet de Diputados Obreros. Nosotros, los socialdemócratas, debemos cuidar de que todo el partido acuda en ayuda del Soviet de Diputados Obreros. No aspiramos únicamente a la revolución democrática. Luchamos por el socialismo, es decir, por la completa liberación de los trabajadores de toda opresión, no sólo política, sino también económica. Sólo unimos en nuestro partido a quienes reconocen este gran objetivo y no olvidan ni por un instante la preparación de fuerzas para alcanzarlo.

Pero nosotros, los socialistas, precisamente para alcanzar nuestro objetivo socialista, aspiramos a la realización más decidida de la revolución democrática, a la conquista de la libertad plena en aras de una lucha exitosa por el socialismo. Y por eso con los demócratas revolucionarios que no quieren regatear con el gobierno, sino luchar; que no quieren mutilar la revolución, sino llevarla hasta el fin, con esas personas debemos marchar codo a codo, aunque sin fusionarnos con ellas. ¡Viva pues la alianza del proletariado socialista y todo el pueblo revolucionario! Todas las fuerzas de la reacción, todas las intentonas de la contrarrevolución se estrellarán ante su embate común.

«Nóvaya Zhizn» núm. 13, 15 de noviembre de 1905. Firmado: N. Lenin

Publicado según el texto del periódico «Nóvaya Zhizn».