Para comprender mejor la política actual no está de más, a veces, echar una mirada a la de ayer. He aquí lo que telegrafiaba desde Petersburgo el corresponsal del londinense «Times», habitualmente bien informado, el 10 (23) de octubre:

«He sabido de fuente segura que el gobierno ha decidido otorgar las cuatro libertades exigidas por los reformadores, pero rodear esas libertades de limitaciones. Se espera que esta concesión sume a los moderados al gobierno. Ayer el conde Vitte sostuvo una larga consulta sobre esta cuestión con el zar. El señor Goremykin está redactando un proyecto de ley sobre la entrega de tierras del Estado a los campesinos. Este proyecto será presentado a la Duma cuando ésta se reúna. De este modo esperan atraer los votos del campesinado.»

Tal es, en resumen, el plan de campaña gubernamental. Evidentemente excluye el otorgamiento voluntario de la constitución antes de la reunión de la Duma, aunque los demócratas constitucionalistas albergan alguna esperanza al respecto. Una de las principales cuestiones a debatir en su congreso del miércoles es la conducta del partido en caso de que se otorgue la constitución en el momento de la apertura de la Duma o antes de ella: ¿debe el partido, en ese caso, aceptar trabajar en la Duma o insistir en la convocatoria de una asamblea constituyente mediante sufragio universal?

Los partidarios de la autocracia esperan que las concesiones que otorgue el gobierno detengan por fin el movimiento constitucional sin ampliar el derecho electoral y sin conceder derechos legislativos a la Duma, pero todos los indicios hablan en contra de esta esperanza.

Sí, el "plan de campaña" gubernamental está claro. También está clara para toda persona que no esté cegada la "campaña" de los señores demócratas constitucionalistas, que regatean con el gobierno. Un solo problema: la clase obrera se mueve, y se mueve de tal manera que todos los astutos planes, tanto de los señores Vitte como de los señores demócratas constitucionalistas, se hacen añicos.

«Proletari» núm. 23, 31 (18) de octubre de 1905.

Se reproduce según el texto del periódico «Proletari», cotejado con el manuscrito.