Nuestro artículo «Los primeros resultados de la agrupación política» ya había sido escrito cuando recibimos el nº 112 de *Iskra* con un artículo en cierto modo nervioso, lleno de rabia, lágrimas, gritos y contorsiones, titulado «Los frutos del círculismo». No cabe llamarlo de otro modo que histeria. Es absolutamente imposible extraer la menor sombra de argumentos de ese alarido histérico. ¿A qué viene aquí el círculismo, queridos camaradas de *Iskra*, si fuisteis vosotros quienes, por vuestra propia y libre voluntad, acudisteis a la conferencia de los diversos partidos y organizaciones socialdemócratas de Rusia? ¡Reflexionad un poquito, si aún no habéis perdido por completo la capacidad de pensar; reflexionad al menos cuando os pase el ataque de histeria! Pues si aceptasteis asistir a la conferencia, si vuestro delegado estuvo en ella, eso significa que vosotros mismos reconocisteis esta conferencia como un asunto serio, de partido, obligatorio para el proletariado. ¡No hacéis sino hundiros definitivamente ante los ojos de los obreros que aún piensan un poco, cuando empezáis a insultar después de haber sufrido una derrota en una reunión que vosotros mismos, por el hecho de vuestra participación voluntaria, reconocisteis como un asunto serio y necesario!

¿Estáis descontentos de que la conferencia, en vuestra opinión, haya condenado con excesiva dureza vuestra táctica, calificando la participación en la Duma de traición a la causa de la libertad? Pero ¿acaso no sabíais, queridos camaradas de *Iskra*, que ibais a una conferencia con el Comité Central del POSDR, y que el órgano de ese Comité Central, *Proletari*, ya desde hace muchísimo tiempo, tanto en folletos como en artículos, muestra vuestra transformación en lacayos del partido liberal monárquico? Lo sabíais perfectamente, queridos camaradas de *Iskra*, y si ahora os enfadáis hasta perder el conocimiento, en verdad que no podemos hacer nada por ayudaros. Pues es un hecho, un hecho ineliminable e indiscutible, que os habéis quedado solos en compañía de *Osvobozhdenie* entre todos los partidos, organizaciones, corrientes y órganos ilegales de todos los pueblos de Rusia. Este hecho constituye la acusación más tajante contra vosotros, algo insólito por su dureza en la historia, ¡y vosotros habéis imaginado que la fuente de esa dureza es la palabra «traición a la causa de la libertad»!

Habéis perdido la cabeza hasta tal punto que, tras vuestra derrota en la conferencia, empezáis a gritar desaforadamente sobre el perjuicio del federalismo en la organización, mimado por el Bund y otros grupos nacionales socialdemócratas. Cuán insensato es esto por vuestra parte, queridos camaradas de *Iskra*: no hacéis más que subrayar así la profundidad de vuestra derrota. Efectivamente, pensad un poco, queridos camaradas de *Iskra*: ¿quién ha defendido durante dos años y defiende ahora la difuminación y la vaguedad organizativas, los principios de acuerdo y descentralización? Precisamente vosotros, precisamente los novoiskristas. Y precisamente los federalistas del Bund, de los partidos obreros socialdemócratas letón y polaco recogían en su momento en la prensa todas vuestras palabras desorganizadoras contra las supuestas exageraciones del centralismo, etc., etc. ¡Pues también esto es un hecho, un hecho ineliminable e indiscutible, que todos los federalistas de los partidos mencionados escribían y publicaban artículos en el espíritu de la minoría! Mirad, pues, queridos camaradas de *Iskra*, qué inoportunamente os habéis acordado del federalismo: ¡habéis subrayado con ello que vuestros bienhechores de ayer entre los socialdemócratas del Bund, de los partidos letón y polaco se han visto obligados a abandonaros, por no soportar toda la trivialidad de vuestra táctica en la Duma! No, queridos camaradas de *Iskra*, si una vez calmados reflexionáis un poquito, veréis también vosotros lo que todos ven: no ha sido la «mayoría» la que ha llegado al federalismo, sino que el Bund, los letones y los polacos socialdemócratas,[7] bajo la influencia de la lógica objetiva de los acontecimientos revolucionarios, han llegado al punto de vista que siempre ha defendido la «mayoría».

Vuestra derrota es dura, queridos camaradas de *Iskra*; no hay palabras. Pero su fuente no es la perfidia de la «mayoría» ni de los polacos socialdemócratas, etc., sino esa confusión irresoluble que ya se manifestó en las resoluciones tácticas de la conferencia menchevique de toda Rusia.{23} Mientras os mantengáis sobre la base de dichas resoluciones, inevitablemente os encontraréis «a solas» con *Osvobozhdenie* frente a todos los socialdemócratas e incluso a todos los demócratas revolucionarios.

*Proletari* nº 23, 31 (18) de octubre de 1905.

Se publica según el texto del periódico *Proletari*, cotejado con el manuscrito.