26 de octubre de 1905.

¡Querida amiguita!

Hemos recibido hace unos días su larga carta. Muchas gracias. Recibimos muy pocas noticias de Petersburgo y también nos envían pocas hojas de todo tipo. Por favor, no abandone su propósito de enviarnos absolutamente todas las novedades, así como las correspondencias.

* Véase el presente tomo, págs. 101-102. — Ed.
** Véase el presente tomo, págs. 82-84. — Ed.

En cuanto a los asuntos del partido, me parece que exagera usted un poco en el pesimismo. Juzgo por lo de aquí. Oigo constantemente aquí de la «periferia» que «Proletari» está claramente decayendo, que las cosas van de mal en peor, que el periódico baja, etc., etc. Terrible es el sueño, pero Dios es misericordioso. Con un movimiento tan gigantesco como el actual, ningún Comité Central en el mundo, en un partido ilegal, podría satisfacer ni una milésima parte de las demandas. Y que nuestras consignas, las consignas de «Proletari», no se quedan en voz que clama en el desierto, lo vemos claramente incluso por los periódicos legales que informan sobre mítines de 10 a 15 mil personas en la Universidad, etc. ¡Tenemos una buena revolución en Rusia, por Dios! Esperamos regresar pronto — las cosas van hacia eso con sorprendente rapidez.

Organizaremos sin falta una reunión con el Comité Central. Ahora ya es un asunto decidido y todo está arreglado.

En cuanto a las divergencias, me parece que también exagera. Yo aquí no observo divergencia alguna entre «Proletari» y el Comité Central. ¿El momento de la insurrección? ¿Quién se atrevería a determinarlo?

Yo, personalmente, la aplazaría gustosamente hasta la primavera y hasta el regreso del ejército de Manchuria; me inclino a pensar que, en general, nos conviene aplazarla. Pero a nosotros no nos preguntan. Fíjese en la grandiosa huelga actual.

Que el Comité Central desplace el centro de gravedad hacia la dirección literaria es, en mi opinión, una táctica acertada. Yo sólo desearía que, junto al muy útil —en los tiempos actuales— «Rabochi», tuviéramos boletines de agitación, pequeños, de 2 páginas, máximo 4, vivos, frecuentes, al menos una vez por semana, o incluso dos. Dirigir el partido con el gigantesco e increíble crecimiento actual del movimiento sólo puede hacerse mediante la prensa. Y hay que crear hojas-boletín vivas, móviles, rápidas, breves, que den las consignas fundamentales y los resúmenes de los acontecimientos principales.

En cuanto a la interrupción del Órgano Central, hay un malentendido. Temían la bancarrota de todo el asunto y no pensaban en absoluto en ahogar al Órgano Central. Pero, en general, la importancia del extranjero disminuye por horas, y eso es inevitable. Por supuesto, nosotros en ningún caso abandonaremos «Proletari» hasta que se logre imprimirlo en Petersburgo, en la Nevski. Pero también hay que prestar mucha atención al periódico legal.

AL BURÓ SOCIALISTA INTERNACIONAL. 27 DE OCTUBRE DE 1905

Ahora también hay que prestar mucha atención. En el extranjero ya hay que ir cerrando parcialmente el taller (literatura de propaganda) — pronto lo cerraremos por completo y lo abriremos en Petersburgo.

En la preparación de la insurrección, yo aconsejaría predicar de inmediato y en todas partes, del modo más amplio, la formación de una masa, de cientos y miles de destacamentos combativos autónomos, muy pequeños (de tres personas), que se armen ellos mismos con lo que puedan y se preparen de todas las maneras. El momento de la insurrección, repito, lo aplazaría gustosamente hasta la primavera, pero, por supuesto, me es difícil juzgar desde lejos.

Le estrecho fuertemente la mano. Suyo, N. Lenin

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Enviado de Ginebra a Petersburgo

Publicado por primera vez en 1926 en la Recopilación Leninista V

Se imprime según el manuscrito