1) Balance hasta el momento [30 de octubre (17 de octubre), lunes] – equilibrio de fuerzas, como ya señalamos en el n.º 23 de «Proletari»{3}.

2) El zarismo ya no tiene fuerzas, – la revolución aún no tiene fuerzas para vencer.

3) De ahí las enormes oscilaciones. Un terrible y gigantesco recrudecimiento de los fenómenos revolucionarios (huelgas, mítines, barricadas, comités de seguridad pública, parálisis total del gobierno, etc.)

– por otro lado, ausencia de una represión decidida. Las tropas vacilan.

4) La corte vacila («Times»{4} y «Daily Telegraph»{5}): dictadura o constitución. La corte vacila y espera. En realidad, esta es una táctica correcta por su parte: el equilibrio de fuerzas obliga a esperar, pues el poder está en sus manos.

La revolución ha llegado a un momento en que a la contrarrevolución no le conviene atacar, pasar a la ofensiva.

Para nosotros, para el proletariado, para los demócratas revolucionarios consecuentes, esto todavía es insuficiente. Si no subimos un peldaño más, si no superamos la tarea de una ofensiva independiente, si no quebramos las fuerzas del zarismo, si no destruimos su poder real, – entonces la revolución será a medias, entonces la burguesía engañará a los obreros.

5) Corre el rumor de que se ha decidido una constitución. Si es así, entonces el zar tiene en cuenta las lecciones de 1848 y de otras revoluciones: otorgar una constitución sin asamblea constituyente, antes de la asamblea constituyente, al margen de la asamblea constituyente. ¿Cuál? En el mejor de los casos (para el zar) = una constitución kadete.

Significado de esto: realización del ideal de los constitucionalistas demócratas, salto por encima de la revolución. Engaño al pueblo, pues de todos modos no habrá una libertad de elecciones plena y real.

¿No saltará la revolución por encima de esta constitución otorgada?

Escrito el 30 (17) de octubre de 1905.

Publicado por primera vez en 1926 en la Recopilación de Lenin, vol. V

Se publica según el manuscrito.