El periódico liberal *Frankfurter Zeitung* se indignó terriblemente ante la resolución consecuentemente revolucionaria de los estudiantes moscovitas, quienes exigían la convocatoria de una asamblea constituyente no por el zar, ni por la Duma Estatal, y ni siquiera (¡que no se enfaden los camaradas de la nueva *Iskra*!) por una “organización democrática del pueblo”, sino por un gobierno revolucionario provisional. Con este motivo, los agiotistas liberales alemanes vociferaban sobre la “inmadurez” de los estudiantes, etc. Ahora, al publicar el telegrama sobre la muerte de Trubetskói, el mismo periódico (13.X., *Abendblatt*[101]) observa: “Tal vez a él (Trubetskói) le montaron una escena en el Ministerio de Instrucción Pública”.

¡Pobre Trubetskói! Aspirar a la libertad del pueblo y morir a causa de una “escena” en la antesala del ministro zarista… Estamos dispuestos a admitir que esto es una ejecución harto cruel, incluso para un liberal ruso. Señores, ¿acaso no es mejor, no es más digno para los partidarios de la libertad del pueblo renunciar a todo contacto con el gobierno de verdugos y espías? ¿No es mejor morir en la lucha callejera, directa, honrada, abierta, que instruye y educa al pueblo, contra esos reptiles sin cuya aniquilación es imposible una libertad real, que morir a causa de las “escenas” en las conversaciones con los Trépov y sus lacayos despreciables?

Escrito a principios de octubre de 1905.

Publicado por primera vez en 1926 en el *Recopilatorio de Lenin* V.

Se publica según el manuscrito.