Nuestro artículo: «La teoría de la generación espontánea» («Proletari» nº 16)[94] suscitó una respuesta extremadamente airada del Bund. Ni siquiera le bastó su propio caudal de palabras airadas, y tomó prestadas algunas más del conocido adversario de la polémica ruda, Plejánov. ¿De qué se trata? ¿Por qué se enfada el Bund? Porque nosotros, por un lado, señalamos la posibilidad de ironía en los elogios del Bund dirigidos a «Iskra» y, por otro lado, nos burlamos de la solidaridad del Bund con «Iskra» en toda una serie de puntos. El Bund nos achaca esta dualidad, acusándonos de prestidigitación, etc., y pasando en completo silencio todo nuestro análisis de los argumentos del Bund, indudablemente no irónicos e igualmente indudablemente incorrectos. ¿Por qué el Bund pasó en silencio este análisis sobre el fondo de la cuestión, planteada por él mismo? Porque de este análisis se desprende la dualidad de la posición del propio Bund, que, por un lado, renegó de la táctica «dumista» de Iskra y, por otro lado, repitió de la manera más seria una serie de errores de Iskra. Lo que el airado Bund explica por nuestra doblez, en realidad se explica por la posición ambigua del Bund respecto a la cuestión de si debemos plantear la consigna de la convocatoria de la asamblea constituyente por el gobierno revolucionario provisional, o por el zar, o por la Duma de Estado, o bien por la generación espontánea de esta asamblea constituyente. Demostramos que el Bund se enredó en esta cuestión. El Bund, hasta ahora, no ha dado una respuesta directa a ella. Y si el Bund ahora insulta porque le mostramos un espejo, entonces responderemos con el proverbio: «De qué sirve culpar al espejo, si...».

«Proletari» nº 20, 10 de octubre (27 de septiembre) de 1905.

Se imprime según el texto del periódico «Proletari», cotejado con el manuscrito.